domingo, 18 de abril de 2021

EL PRINCIPIO DE LA RESPONSABILIDAD. Parte III

 ¿Es usted verdaderamente libre?
   La mayoría de nosotros prefiere tener un empleo en lugar de crearlo, porque cuando uno es empleado la presión del reloj nos despertará. .Piensa usted que los israelitas habrían ido a trabajar sin la presión del látigo egipcio? Yo no lo creo. Habían vivido en la opresión de la esclavitud durante siglos, así que la supervivencia era su mayor objetivo en la vida. La presión del supervisor nos hará trabajar. Pero en la libertad no somos empleados, sino que maximizamos nuestros talentos. Debemos levantarnos temprano sin que nos lo ordenen. Manejamos nuestro tiempo y debemos tener autodisciplina. Debemos establecer nuestras propias prioridades y planificar nuestro horario. Dicho de otras palabras, la libertad nos hace ser responsables de nuestra propia vida, porque somos quienes determinamos nuestro destino. 

   Es por eso que poca gente puede vender pólizas de seguro. He Visto cientos de personas que vienen y dicen:
- He cambiado de empleo.
- ¿De qué trabajas ahora?
- Vengo pólizas de seguro.

   Sonrío para mis adentros, pensando: no lo logrará. Lo conozco muy bien. No puede asistir a la iglesia cuatro veces seguidas. No podrá despertarse temprano, organizar su horario, ordenar sus actividades en el día, visitar clientes, cumplir con las citas y salir a tiempo para Ir a la Siguiente visita. Tengo que verlo. Hay que entender la libertad para ser agente de seguros. 

   La mejor prueba para saber si un agente de seguros es exitoso consiste en pagarle el 100% de su ingreso por medio de las comisiones. La mayoría moriría de hambre. Así que casi todos eligen trabajar por un salario fijo, porque no tienen la suficiente libertad de pensamiento para trabajar organizando sus horarios.

   Así que si no es usted libre aún, no se moleste buscando empleo como vendedor de seguros. Ahórrele a la agencia un dolor de cabeza, dinero y tiempo de capacitación. Espere hasta ser libre como persona antes de tomar un empleo como ese, que exige que sea usted capaz de priorizar y organizar su tiempo.

   Eso es exactamente lo que Dios les decía a los hijos de Israel: "No están listos aún para Canaán, así que los enterraré antes de que hagan quebrar mi empresa". Sinaí es el aula de Dios donde aprendemos la responsabilidad. El desierto es la universidad del trabajo.

Conozca su valor.

   Antes de que una persona pueda mostrar el tipo de confianza que hace falta para avanzar con sus talentos, debe entender qué es lo que DIOS ha invertido en su vida, y cuál es su valor. Trabajo mucho en Sudáfrica. Como sabrá usted, han intentado cambiar la mentalidad de la gente en esa nación desde que se abolió el apartheid en 1994. Sus elecciones libres y gobierno por mayoría llegaron después de siglos de opresión separatista. Pero cuando se trata a la gente como si fuera ganado, su sentido del valor se ve afectado. Así que llevará algún tiempo el llegar a la realidad de las cosas. No puede legislarse un concepto de auto valía, así que me he comprometido a ayudar en el proceso de restauración. Las leyes y la política no pueden crear autoestima. Nuestro programa de televisión se emite todas las semanas en Sudáfrica, y es asombroso ver el tipo de cartas que recibimos. La gente nos escribe para decirnos que por primera vez en su vida sienten que son alguien. Me dicen que mi mensaje es diferente a todo lo que oían antes. Porque soy de piel oscura aliento a los que buscan su autoestima, para que entiendan lo importantes que son para Dios. La religión y los regímenes a veces funcionan juntos en las naciones oprimidas, y esto es lo que sucedió en Sudáfrica. El apartheid se veía reforzado por cierto pensamiento religioso que prevalecía. Y como el sentimiento de autoestima del oprimido, a veces obliga a la gente a creer algo; hay miles de personas hoy que vagan en el desierto con la misma mentalidad de esclavo que tenían mientras estaban bajo la ley de separatismo de los blancos. Pero Dios puede cambiar esto y lo hará, entrar en la libertad. 

   La verdadera libertad no viene de los gobiernos. La verdadera libertad, según Jesús, proviene de "conocer la verdad". Cuando la gente descubre la verdad acerca de sí misma en las páginas de la Palabra de DIOS, no necesitan que nadie los haga libres. Porque de repente descubren que ya lo son. Necesitamos orar por nuestros amigos de Sudáfrica., Pero debemos orar por su libertad verdadera, y no por la libertad política que la nueva ley ha traído. Porque hay muchos que todavía no saben qué hacer con esta.

   Cuando nuestra organización se mudo a un edificio nuevo, fue un importante anuncio. No había muchos que creían que algo así pudiera suceder en países del Tercer Mundo, pero sí sucedió. Fue un milagro. Habíamos utilizado nuestros talentos y lo logramos mediante nuestra fe en la visión que Dios nos dio.

   El mensaje que transmito le da a la gente un sentido de sí mismos, un sentido de dignidad y la noción de que tienen una razón para vivir. Le recuerdo a la gente su importancia y su propósito en la vida, y que Jesucristo vino a restaurarlo. Esto forma parte de la "inversión en talentos" que Dios hizo en mí. Me llevó a la universidad, después de mi época de ministerio musical, para capacitarme y para que reinvirtiera. La gente que ha estado oprimida, bajo un régimen o un sistema social, no necesita un mensaje de salvación que solamente los lleve al cielo. El cielo será maravilloso, pero es en la Tierra donde vivimos nuestra fe. La gente necesita el evangelio entero: saber que tienen un gran valor y que son valiosos hoy y ahora. Dios creó al hombre para que administrara sus cosas. Así que les decimos a las personas de África, de América Central, del Caribe y de todo el mundo, que han nacido por una razón y que son únicos e irreemplazables.

   Jesús vino para darnos de vuelta lo que somos. Eso es lo que perdimos. Así que predico sobre Cristo y sobre Cristo crucificado desde los púlpitos de mi llamado en esta vida. Pero voy más allá de su Crucificción. Voy a la resurrección y más allá de la resurrección, porque Jesús resucitó para que descubriéramos quiénes somos; es por eso que vino. También busco enseñar los principios de administración de Dios en ambientes corporativos, les enseño a los líderes del mundo los principios de Dios en acción. No hace mucho hablé con los directivos de la Sony Corporation; utilicé uno de sus manuales de producto para ilustrar el aspecto práctico del "manual de producto" de Dios, contenido en su Palabra.

   Cuando hablo en las Naciones Unidas o con líderes mundiales cara a cara, es la confianza en el talento que Dios me dio lo que utilizo para destacar la importancia de la Palabra de Dios en situaciones sociales y políticas. Como he mostrado mi fidelidad, recibo invitaciones para hablar en todo el mundo. 

   Dios prospera a quienes tienen, así que cuando decida utilizar sus talentos, obtendrá un calendario de actividades aún más ocupado. Y será mejor que se prepare para enfrentar pruebas continuamente. La libertad implica descubrir nuestro propio valor, nuestro propio ser y autoestima. Somos realmente libres cuando sabemos quiénes somos.

Pasar la prueba.

"Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos" (Isaías 55:9).

   Cuando estamos en el camino hacia la responsabilidad, Dios nos hará pasar diversas pruebas. Nos quitará el pan... pero no permitirá que muramos de hambre. Nos lo retaceará el tiempo suficiente como para que nos elevemos por encima de nuestros pensamientos cotidianos. Entonces, cuando hemos dejado de ver lo que está delante de nuestras narices, Él nos da los recursos necesarios como para comprar nuestro pan. Cuando conocemos nuestro propio valor ante Dios, también reconocemos que sus caminos son más altos que los nuestros. Quizá haya vivido usted al día, y se pregunta por qué. Ha dado el diezmo y orado, pero sigue con dificultades económicas. La razón es que jamás ha reconocido usted a Dios completamente como su fuente. Nunca llegó al punto en que dice: "Si Dios no lo hace, jamás lo lograré". Hasta que no lo haga, no será libre. Cuando reconoce a Dios como dueño de todo, y se reconoce a sí mismo como administrador de las cosas de Dios, sus caminos crecerán en la misma medida.

   La verdadera libertad es ser como Jesús, y Jesús dependía totalmente de su Padre Dios: "Porque yo no he hablado por mi propia cuenta", dice Jesús en Juan 12. "El Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo he de decir y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida  eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me a dicho (Juan 12:49-50).

   Jesús fue y es totalmente dependiente de su Padre. Y nosotros también debemos serlo. Él vino a la Tierra con inconmensurable inversión de parte del Espíritu de Dios y con milagrosos talentos, y los utilizó para redimir a la humanidad. Así que cuando buscamos a Jesús, El nos utilizará para trabajar con su capacidad. Y como Jesús, seremos probados para calificar para el siguiente nivel del ministerio que DlOS quiere cumplir a través de nuestras manos. 

   Jesús fue probado en el desierto y usted debe esperar lo mismo. No maldiga cada prueba como si proviniera del diablo. Ninguna prueba es posible si Dios no la permite. Dios nos llama a cruzar las aguas, el Jordán, pero no puede llevarnos allí hasta tanto no pasemos nuestros exámenes. La gente ha aprendido en la iglesia que el conflicto o el reto provienen del diablo. Pero todo quien lee las Escrituras debe saber que esto no es verdad, porque Adán tuvo su prueba en el mismo Jardín del Edén, en el lugar perfecto y creado por Dios.

   La prueba no es resultado de la caída. El Nuevo Testamento nos enseña a dar la bienvenida a las pruebas, tribulaciones y desafíos, como amigos de nosotros. No vienen para destruirnos. Se nos envían para desarrollar y refinar nuestra fe. Es por eso que Santiago: el hermano natural de Jesús, hijo de la madre de Cristo, María, escribió: Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra es completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna Dios les da a sus hombres y mujeres re-creados, la fe que requiere de desarrollo, y ha diseñado un programa de pruebas para aumentar, mejorar y desarrollar la fe. Por ello, las pruebas, tribulaciones y penas son parte del programa de Dios, no importa si la persona es creyente o no.

   Tanto si está usted en el Jardín o fuera de este, las pruebas son parte de la vida. Quizá no lo haya pensado pero la prueba final que le trajo a la fe en Jesucristo fue la última vez en que enfrentó una prueba antes de creer en El. Y la última vez que se le pidió mostrar más responsabilidad en un área, sea en la iglesia, el hogar o el trabajo, Dios le estaba dando un nuevo talento para utilizar, así que no lo entierre. Recuerde: el barco está seguro en el puerto, pero no es ese el propósito para el que fue construido.

Disciplina.

   Finalmente, con respecto a los talentos y la responsabilidad que Dios les confía a los hombres y las mujeres, tenemos que enfrentar la gran "D" -DISCIPLINA- porque la disciplina es parte integral del programa de pruebas de Dios. Es inevitable que cuando salimos de la opresión su disciplina comenzará a formarnos para la libertad. Cuando comenzamos a aprovechas nuestros talentos, nos formará para el éxito. El desierto es el instituto de la disciplina.

   El libro de Hebreos nos dice que "Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados" (Hebreos 12: 1I). Esto es verdad. Cuando Dios nos disciplina, nos preguntamos si hemos hecho algo malo. y quizá no sea este el caso. De hecho, quizá Dios esté preparándonos para un evento futuro que no conocemos. Por ejemplo, hace poco tiempo les dije a mi hijo ya mi hija que no debían hacer cierta cosa.

Mi hijo protestó:
- Pero no lo estamos haciendo ¿Por qué nos hablas acerca de algo
que no estamos haciendo?
- Es que te digo que no lo hagas antes de que lo hagas, para que no
lo hagas -respondí.

   Cuando dije esto oí la voz de Dios que me decía: "Eso es disciplina. Así es como hago responsables a las personas". Dios no quiere que aprendamos las lecciones "a los golpes". Alguien dijo una vez que la experiencia es buena maestra, pero que cobra caro. Así que la disciplina es positiva, no negativa. Dios la utiliza para entrenarnos para la libertad. Luego sigue disciplinándonos para nuestra continua libertad. ¿Qué es la disciplina? La disciplina con parámetros y restricciones autoimpuestas motivadas por un deseo más grande que las alternativas.

   Fumar es malo para la salud. Beber es malo para su hígado. Decir malas palabras es malo para su capacidad de comunicación. 

   Quiero que lo sepan para que no fumen ni beban. Todos mis No quizá suenen negativos a lo largo de sus años de crecimiento. Pero un día sé que mis hijos reconocerán lo positivos que eran estos "No". La disciplina tiene que ver con decisiones dictadas por un desuno determinado. La libertad exige disciplina.

   No hay muchos alcohólicos que provengan de hogares donde no se bebe alcohol Ni mucha gente que muera de cáncer de pulmón que haya crecido en hogares donde no se fumaba. Así que cuando mis hijos van a la escuela y están expuestos a estas cosas, quiero que mis palabras y mi estilo de vida les hablen allí. Luego, cuando llegue la prueba, vendrán la posibilidad de elegir: seguir las mentiras del adicto o la disciplina de su padre. En lugar de tener que aprender a los golpes sobre lo malas que son estas cosas, pueden seguir las palabras de su padre y decirles a los que les incitan a beber y fumar:

   No lo hago. Prefiero el pensamiento inteligente. Pienso para organizar y vivir mi día, y todo eso está diseñado para ser un idiota estúpido que huele mal ¿Es eso lo que quieres que haga? ¿Qué llegue a ser un idiota estúpido que huele mal? ¿Qué te pasa? Estoy ocupado viviendo mi vida. No quiero nada de eso. Vete de aquí.

   Es mi objetivo lograr que mis hijos puedan tomar decisiones basándose en una disciplina que al principio pareció una restricción. Una vez que se internaliza la disciplina, sabrán la diferencia entre el sin sentido y el sentido común. Gracias a la disciplina tendrán confianza de enfrentar la estupidez y necedad del mundo. Cuando vayan a la universidad, me sentiré tranquilo sabiendo que han sido entrenados por medio de la sabiduría de la disciplina, y que querrán lo mejor de Dios. La libertad no es la ausencia de la ley, sino la respuesta responsable a esta. La verdadera libertad se manifiesta en la autodisciplina.

"Porque Jehová al que ama castiga, como e! padre al hijo a quien quiere" (Proverbios 3:12).

   Puedo decir esto desde mi perspectiva de padre que interpreta las razones de Dios para disciplinar a su pueblo. Cuando los hebreos estaban en el desierto, podrían haber seguido las instrucciones disciplinadas de Dios para entrar en Canaán en solo treinta y cinco días. Pero se resistieron a su palabra y pagaron el precio. Verá, la libertad no es una realidad hasta que aprendemos que el desierto tiene el propósito de enseñarnos. Dios quería enseñarle a Israel el gran amor que El tenia por ellos, y quería enseñarles a confiar en su providencia. Pero cuando recibieron el maná, se quejaron y querían perdices para comer. Cuando Moisés subió al Sinaí a recibir los mandamientos para la vida de su pueblo, "se sentó e! pueblo a comer y a beber, y se levanto a Jugar (I Corintios 10:7).

   No escape de las dificultades: enfréntelas. No evite los desafíos' acéptelos. Son las únicas oportunidades para recibir más libertad. El hombre disciplinado es libre. Dios querría hacer muchas cosas en su vida,. inmediatamente. Usted tiene más talentos de los que pueda Imaginarse, esperando por usted. Y los irá entregando cuando estemos listos para obrar según su voluntad redentora. Le gustaría responder a esa oración que ha usted orado durante un tiempo, pero para la que todavía no está listo. Recuerde que la verdadera libertad no es un derecho; es un privilegio que se gana a través de la disciplina y la responsabilidad.

   Deténgase a pensar en esto ahora que ha reconocido que se ha liberado del Faraón. Mire a su alrededor y reconozca su propósito en el momento. No intente orar para salirse de la voluntad de Dios. Deje de pedir ajo y berro, y siga haciendo esa difícil tarea que tiene por delante.

   Manténgase fiel para que Dios pueda afectar las vidas que le ha puesto delante. No abandone porque encuentre dificultades. Soporte la presión. Siga adelante. Reconozca su prueba. Busque la disciplina de Dios en la oración y el estudio de su Palabra cada día antes de presentarse a trabajar, y Él le revelará el propósito de su examen. Santiago escribió: "Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, e! cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque e! que duda es semejante a la onda de! mar, que es arrastrada por e! viento y echada de una parte a otra" (Santiago 1:5-6).

No falte a clases en la universidad de Dios. 

   Dios seguirá repitiendo las lecciones, esperando que usted las apruebe. Entonces y solo entonces le dará otro talento: "Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado" (Mateo 25:29). Es por esto que he aprendido a aceptar cada desafío y a agradecerle a Dios toda fricción, problema y conflicto. Cuando la gente dice que no va a funcionar, yo digo: "i Sí va a funcionar! Vaya irritar a esta cosa hasta que se mueva. No vaya abandonar".

   Cuando llegué a apreciar el hecho de que la vida es un aula, que cada persona que conozco es mi maestro y que toda experiencia es una lección, mi vida adquirió un giro diferente. Tuve paz. Pero de algún modo tenemos este sueño eufórico en el movimiento religioso de hoy, que nos dice que las pruebas son malas y que llegará el día en que las tribulaciones acabarán. Si alguien le dice que no tiene pruebas ni tribulaciones, es que está m-u-e-r-t-o, créame. Todo el mundo tiene tribulaciones; es solo que algunas personas las catalogan como "ataques del diablo". Otros las ven como desafíos y oportunidades para crecer, desarrollarse y mejorar

   Todo en la vida está diseñado para liberar el potencial oculto que Dios ha puesto en nosotros. La única manera de lograr que surja para probarlo y mejorarlo, es por medio de las pruebas. Levantarnos por la mañana puede ser una prueba. Y algunas veces este será nuestro único talento. Cuando llueve o nieva, mucha gente dejará de ir a trabajar o de asistir a la iglesia. Pero Dios sabe que si Él puede lograr que usted vaya, habrá una oportunidad más para que pueda cumplir con la voluntad de Dios y su trabajo

   Dios lo preparará para la libertad, pero habrá un costo: su vida. La responsabilidad vuelve y somete los sueños y capacidades a Dios para cumplir la obra de Dios. Cuando hacemos las cosas al modo de Dios, Él nos da más, Y antes de que nos demos cuenta estamos tan ocupados   haciendo su obra en la Tierra, que los problemas de este mundo se pierden en el camino.

   Problemas como el miedo, la baja autoestima, la inutilidad la ignorancia" a enfermedades, las peleas, los celos y la codicia, quedan sepultados bajo nuestra Victoria. Pasamos las pruebas y Dios  nos promociona; dos talentos se convierten en cuatro y cinco en once. Nuestro viejo pensamiento cambia y se abren más puertas. Este es el fruto de la responsabilidad y debiéramos correr hacia él. La libertad es nuestro destino 
¿ Que recibió usted ? Es hora de trabajar. 
Myles Munroe. En busca de la libertad. Primera edición 2005. Editorial Peniel. Pag 174 a la 183

miércoles, 31 de marzo de 2021

EL PRINCIPIO DE LA RESPONSABILIDAD. Parte II

La tierra de leche y miel, abejas y vacas. 
   Le presento en este punto el pensamiento de que la Iglesia del siglo XXI hoy disfruta de la esclavitud, más que de la libertad, aunque lo ha gamos subconscientemente. Solía pensar que la esclavitud no era otra cosa que el control de mi vida por parte de otros. Ahora sé que no hay mayor responsabilidad que la de la libertad. Tanto hermanos y hermanas nuestras se ven agobiados por un desierto, que han formado ellos mismos, caminando interminablemente sin rumbo alguno, porque el peso de la libertad es demasiado para ellos. Pero Jesús nos ha ofrecido compartir su yugo de la libertad.

"Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mateo 11:28-30).

   La promesa de Dios, de leche y miel, es cierta en Canaán... pero allí hay que trabajar. Allí hay que comerciar. No podemos esperar que brote la leche y la miel del suelo, como las cebollas y los ajos que comíamos en la esclavitud. Debemos trabajar y comerciar. Y cuando lo hacemos oiremos el agradecimiento del amo: "Bien hecho, siervo bueno y fiel. Has sido fiel con lo poco; te daré más".

   La leche y la miel que esperan a quienes eligen entrar en la tierra prometida de Dios y de la libertad, representan trabajo. Es por eso que Dios se refería a la Tierra Prometida de Abraham como "tierra de leche y miel". ¿Cómo se llama esta promesa? T-R-A-B-A-J-O.

   La leche no surge del suelo. Primero hay que domesticar a la vaca. Luego hay que cuidarla y alimentarla. Recién entonces, después de trabajar, es que podemos ordeñarla. Dios le dará la vaca, pero el resto depende de usted.

   Es usted quien debe despertar a las 04:00 para ordeñar a las vacas. Es usted quien debe alimentar, lavar y cuidar a sus animales. No se puede dormir u holgazanear cuando se quiere beber leche fresca. Un día necesitará ayuda de otros porque querrá elaborar productos lácteos con la leche obtenida de la vaca. Así funciona Canaán. La libertad exige trabajo y responsabilidad.

   Dios también prometió miel en Canaán, pero allí habrá que luchar por ella. Habrá que entrar en la colmena y arriesgarse a las picaduras para poder recoger la miel. No crea que las abejas le abrirán la puerta y le regalarán su miel. No. En Canaán hay que correr riesgos. Quizá nos piquen las abejas, pero finalmente obtendremos la miel. La libertad exige riesgo, coraje, dolor y persistencia.

 Decídase a ser responsable y Dios lo acompañará 
   Dios tiene enormes bendiciones que esperan por quienes están dispuestos a responsabilizarse de sus propias decisiones del otro? lado del Jordán. Dios quiere que avancemos Y creamos en lo que El ha puesto en nuestro corazón, porque Dios responde a nuestra responsabilidad.

   Dios se obliga a pagar las facturas que nos hace crear ¿~necesita usted otra ordeñadora? Dios lo ayudará a obtenerla. Pero si no avanza usted en la responsabilidad, no hay razón por la que él financie su ocio. Es cuando creamos una necesidad por obediencia a DIOS que El nos ayudará, porque Dios es responsable de responder a nuestra responsabilidad. Dios se obliga a cuidarnos mientras hacemos lo que El nos manda hacer. 

   La obediencia es el disparador para que Dios avance en favor de nosotros. Quizá tenga usted un negocio pero teme expandirlo, aun cuándo Dios le ha dicho que tiene la capacidad de hacerlo. si existe la capacidad no hay motivo para preocuparse por los recursos necesarios para la expansión. La fuente que auspicia su esfuerzo también auspicia su crecimiento. Pero Dios solamente auspicia, aquello que le manda hacer a sus administradores. Así que haga lo que El le indica, cuando El le indica hacerlo, y Él lo ayudará. 

   Sé que esto es así porque lo he vivido. Iba a la universidad sin más cosas  que mi fe. Sabía que Dios me había enviado allí, pero al llegar tenía dinero suficiente para un solo semestre. Una vez allí, sin embargo, del otro lado del Jordán, comenzaron a suceder cosas que yo no había planeado. No solamente recibí una beca, sino que la escuela me dio un empleo. Luego, después de contratarme, me dieron dos becas más.

   Cuando pregunté la razón por la que me habían dado las becas, me dijeron que era porque tenía un promedio de 3.9. Así que no fui bendecido solo porque decidí asistir a la universidad: tuve que estudiar. El Siguiente semestre me apliqué un poco más y tuve un promedio de 4.0. Entonces recibí otra beca por mí obediencia.

   Dios no terminaba de reconocer mi voluntad de crecer y utilizar mis dones. Un día, una pareja mayor, dos personas de raza blanca que vivían en Oklahoma, oyeron que era capellán de la universidad en las islas y me invitaron a su hogar para hablar sobre las Bahamas y el Caribe ante su grupo de la iglesia.

   Les hablé y, cuando terminé, el señor se acercó y me preguntó si tenía dinero para estudiar el año siguiente. Le dije que no, y entonces Dios abrió las compuertas. El hombre me dijo que él y su esposa habían orado por poder ayudar a alguien de las islas. Después de mi charla esa noche, se habían convencido de que era yo el hombre a quien Dios les indicaba que debían ayudar. Así que durante el año siguiente se hicieron cargo de todos mis gastos. No los había visto en toda mi vida, pero durante mucho tiempo habían ahorrado dinero para mis estudios. Estaba allí, esperando a que yo tomara la decisión de tomar mi responsabilidad de dejar las Bahamas y estudiar para poder utilizar los talentos que Dios me había dado. La responsabilidad siempre atrae recursos de la fuente que nos apoya, para que podamos llevarle de vuelta el fruto. La responsabilidad exige respuesta.

La disciplina da la responsabilidad: el control interno
   La libertad es bendición de Dios. Adán recibió el mandato de señorear sobre toda la Tierra. Dios establece la línea de acción y nos da espacio para movemos. Pero somos nosotros los que debemos elegir sometemos a su voluntad y utilizar nuestros dones. Cuando elegimos entrar en su tierra prometida y utilizar nuestros talentos en la libertad, tendremos control interno. Dios no derriba las murallas de Jericó; debemos elegir obedecer y juntos las derribaremos.

  En Egipto, el control sobre nosotros es externo. Pero cuando crecemos en la responsabilidad de la libertad, debemos dominar nuestra propia vida. En la opresión tenemos a un amo que nos domina y debemos obedecer sus leyes. En la libertad, los amos somos nosotros y hacemos nuestras propias leyes. La verdadera libertad consiste en dominar los recursos de la Tierra a través de nuestros talentos, la autodisciplina y la gestión interior. La libertad es un trabajo independiente. 

   El esclavo malo en la parábola de los talentos consideraba a su amo como opresor. Este sirviente malo e infiel eligió no hacer nada por miedo, porque pensó que lo que hiciera y lograra le sería quitad?: No solo entendió mal quién era su amo, sino que, además, se entendió mal a si mismo.

   Recuerde que en la opresión la gente es motivada por la amenaza externa. Pero en la libertad, nos mueve el compromiso interno. Podemos saber si alguien se acerca a la libertad, porque no hace falta supervisarlo. En lugar de hacer lo correcto porque otros lo presionan, lo hará por principios. Obedece porque es lo correcto y no porque teme desobedecer. La verdadera libertad es el control de uno mismo.
Myles Munroe. En busca de la libertad. Primera edición 2005. Editorial Peniel. Pag 170 a la 174

lunes, 22 de marzo de 2021

EL PRINCIPIO DE LA RESPONSABILIDAD. Parte I

   La responsabilidad es la llave de la verdadera libertad. Ahora vamos a analizar esos principios del desierto para hacer que la libertad sea una realidad en su vida. Si ha dado vueltas en círculos en el desierto y está cansado de vivir en la opresión, la responsabilidad es la respuesta para los años de su vida en el futuro. El prerrequisito para la libertad es la responsabilidad.

¿Qué es la responsabilidad?

   Veamos la palabra. La dividiría en tres partes, para analizar cada una. Esta no es la versión oficial del diccionario, pero me ayuda a transmitir el mensaje de su significado.

   La primera parte es "re", lo cual significa "volver al origen". Luego, continuamos por "responder", lo cual significa "contestar" o "rendir cuenta por otro". Es decir que hay un soporte, alguien que supervisa, una fuente u origen. Y por último, tenemos el sufijo "bilidad", que nos da el sentido de capacidad, fuerza, potencial o poder.

   Entonces, la palabra entera nos presenta una definición interesante. Significa "someter, o devolver en sumisión el poder que se nos da". Es rendir cuentas por la capacidad del que nos apoya, maximizando este potencial a medida que se requiere.

   Por ejemplo, cuando su madre le dio a usted la responsabilidad de lavar los platos cuando era un niño, es que ella sabía que tendría la capacidad de responder a su requerimiento. Así que esperaba que respondiera usted a su tarea con la capacidad de administrarla. Si se iba usted a jugar con sus amigos, al regresar probablemente su padre lo reprendiera, porque tenía que disciplinarlo. Lo más importante aún, es que usted habría sido irresponsable a causa de su negligencia en responder a la capacidad que su madre sabía que usted tenía cuando le asignó la tarea de ayudar en la casa.

   Lo mismo se aplica con mayor impacto espiritual cuando rechazamos la tarea que Dios nos asigna en la vida, para que se cumpla la voluntad de Dios en la Tierra. Es una irresponsabilidad ser negligente con respecto a su voluntad. Nunca olvide que es Dios quien le da el poder de hacer cosas. Él es la fuerte de sus capacidades, y el utilizarlas efectiva y plenamente muestra que es usted responsable.

Responsabilidad.

   Cuando Dios nos da una semilla, no quiere que le devolvamos una semilla, sino un bosque. Quiere que plantemos y cuidemos la semilla con la capacidad que Él nos dio. Cuando Dios nos da algo, siempre contiene más de lo que se ve. Sus semillas tienen el potencial de llegar a ser más de lo que se ve en el comienzo. Le da a usted su semilla de potencial con el producto final dentro, y es este producto final-y no la semilla- lo que Él quiere que le devolvamos. Este es el énfasis en la parábola de los talentos.

"Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamo a sus Siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos: y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; .luego se fue lejos. Y el que había recibido cinco talentos fue y  negocio con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que habla recibido dos, ganó también otros dos" (Mateo 25: 14-17).

   En esta poderosa parábola Jesús enseña que Dios es nuestra fuente. Es Dios quien nos apoya gratis, que nos da talentos, dones y capacidades. Es El quien nos da nuestros sueños y propósitos. Cuando nos los Imparte, no quiere que le devolvamos estos mismos sueños y talentos Quiere que desarrollemos sus regalos, que respondamos a la capacidad que nos ha dado.

   A los sirvientes que administraron sus sueños y capacidades, el amo les dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor" (v. 23).

   EI tercer siervo no apreció el regalo de su amo, ni sus capacidades así que enterró el talento para ocultarlo ante todos . Cuando su amo volvió, lo castigó severamente.

"Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabias que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparce. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos" (Mateo 25:26-28).

  Cuando una inversión se precia, significa que crece. Cuando apreciamos los regalos, dones y sueños que Dios nos da, hacemos que crezcan.. En esta parábola dos llegaron a ser cuatro y cinco se convirtieron en diez. Pero al que intentó devolver al amo la semilla, lo esperaba la muerte. Cuando Dios nos da una semilla, espera un árbol.

   Si los regalos que le fueron dados el año pasado no crecieron este año, SI no es usted un poco más sabio por haber cultivado sus dones, tendrá que rendir cuentas de su ingratitud a Dios por el regalo de sus talentos y por el excelente cerebro que El le dio. He llegado a entender los regalos y los sueños que Dios ha puesto en mí, más y más cada año. Así que, para contribuir a su desarrollo, leo al menos catorce libros por año. Estoy muy ocupado trabajando durante el día, pero antes de ir a dormir, siempre leo al menos algunos capítulos. Tengo cuatro portafolios y en cada uno llevo un libro. Siempre encuentro un momento para leer. Y mi objetivo es llegar al final de cada sección, así que organizo mi tiempo. Siempre debemos refinar nuestro talento.

Priorizar. organizar. disciplinar

   Quizá se pregunte usted cómo puedo leer tantos libros. Tuve que disciplinarme, aprender a sentarme, dejar de ver televisión, apagar la video, quedarme despierto hasta más tarde o levantarme más temprano para leer. Elegí ser responsable para obtener el conocimiento y hacer que entrara en mi cerebro. Esta es la esencia de la libertad. La libertad exige tres claves para el éxito: priori zar, organizar y disciplinar.

   Lo maravilloso de esto es que cuanto más aprendo, tanto más beneficio a los demás, porque voy mejorando como maestro. Cuando obtengo más conocimiento puedo bendecir a más personas. Entonces más personas quieren oírme y me invitan a hablar en más. lugares. MI don se expande y crece, y Dios abre más puertas. Es que El quiso que funcionara de esta manera. Yo tomé sus talentos y sigo trabajando con ellos.

   Dios nos dio a cada uno un cerebro con mil millones de células, y según los científicos solo usamos un 10%. Ahora, no sé qué pasará con usted, pero yo siento que esto es muy triste. He decidido que usaré el 15% de mi cerebro. Quiero vivir en un nivel por encima del promedio, así que hago crecer mis dones cada día. Jesús dijo: "Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado" (Mateo 25:29). Crezco en mi responsabilidad con cada nueva tarea. ¿Qué hay de usted? La libertad exige de nuestra capacidad. Esa es la naturaleza de la libertad.

   Así como los sirvientes de la parábola, tendremos que volver a nuestra fuente un día y decir: "Mira qué es lo que hice con lo que me diste" . El sirviente que recibió cinco talentos, no devolvió cinco. Porque eso habría sido irresponsable. Devolvió diez, y su amo se sintió muy complacido. "Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor" (v. 18). Volvió sin nada, cero. En lugar de ganar, solo obtuvo la ira de su amo.

"Siervo malo y negligente" (v. 26). Luego dijo: "Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes" (vv. 28-30).

   Hay cosas que Dios detesta. y como hemos visto, el irresponsable desperdicio de las capacidades que Dios nos dio, es una de ellas. Jesús no solo llamó holgazán y malo al sirviente, sino que también lo condenó a las tinieblas. No solo eso, sino que, además, Dios le quitó a este sirviente el único talento y se lo dio al que tenía diez, y no al que tenía cuatro.

  Ahora, cuando leí esta parábola por primera vez, siendo un creyente novato, sentí confusión. Para mi modo de pensar de entonces, había algo que no cerraba. Dije: "Dios, espera un minuto. El que tenía diez, y  estaba cargado. ¿Por qué no le diste el talento que malgastó el sirviente infiel al que tenía cuatro? Al menos, él habría estado un poco mejor, con cinco. Y el que tenía los diez también habría estado bien porque recibió dos veces lo que el otro hombre". 

   Pero el Espíritu de Dios es sabio. Me mostró que en el programa de administración de los asuntos de Dios, los que se ocupan por avanzar en la responsabilidad siempre recibirán mayor retorno por su inversión. Dios me mostró que la parábola nos advierte que debemos ser responsables.

   Si espera ser bendecido antes de empezar a hacer algo, perderá lo que tiene ahora. Según las reglas de Dios, esto es la responsabilidad. Cuanto más recibimos del Señor, tanto más espera Él de nosotros. "Mas el que Sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá" (Lucas 12:48). 

¿Qué es lo que ha recibido usted? Si tiene voz pero no canta, perderá el deseo y el talento de cantar. No practica, y no aumenta su don. Quienes tienen la capacidad dada de administrar necesitan utilizarla . No tema ejercitarlo preparándose para un ascenso; SI no va a la escuela nocturna porque es demasiado holgazán, no permanecerá ni donde está.

Eventualmente perderá su empleo. Alguien más ocupara su puesto mientras está usted todavía dando vueltas en la arena del desierto. ¿Entiende lo que quiero decir?

Utilice su capacidad y Dios le dará más

La responsabilidad rinde excelentes frutos cuando elegimos andar por los caminos de Dios. Cuando comenzamos a utilizar y multiplicar lo que Dios nos ha dado, Él nos bendice con más. Es por eso que a gente que parece obtener siempre más, es la que hace mas.

Un pastor me preguntó una vez: 

_ Hermano Myles ¿por qué lo invitan a hablar en tantos lugares, Por qué a mí no me invita nadie?

¿ No lo sé -respondí- Yo nunca busco que me inviten porque estoy ocupado trabajando.

   El espíritu de responsabilidad siempre atrae la bendición de Dios. En 2 Crónicas 16:9 leemos: "Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él".

   Si no intentamos hacer cosas no atraeremos a Dios. Pero si lo intentamos, créame, Dios no nos dejará solos. Dé un paso delante en la fe, y se sorprenderá ante lo que le espera. Dígale a Dios: Creo que puedo hacer eso. Puedes mostrarte a través de mí, porque tu me has da do la fuerza". Le digo en verdad que apenas comience a moverse, aparecerán de la nada las cosas buenas que obrarán en su favor. Hágase responsable y Dios lo notará

Myles Munroe. En busca de la libertad. Primera edición 2005. Editorial Peniel. Pag 165 a la 170

sábado, 6 de marzo de 2021

EN EL DESIERTO CON CRISTO .Parte III

 Vivir o morir.

   Ahora permítame desafiar su ingenio. En los días venideros tendrá que ser usted lo suficientemente duro como para enfrentarse a los gigantes que están del otro lado del Jordán. Dios se asegurará de que usted crezca para enfrentar las pruebas, o que muera bajo las presiones que le presenten. No le diga a Pedro, a Santiago, a Juan o a ninguno de los otros apóstoles del siglo I nada de todo lo que ofrece el club del Bendíceme del siglo XX. No intente decirles que Dios quiere librar a sus hijos de la tribulación y que la persecución les llega únicamente a los que son demasiado débiles como para enfrentar al diablo. Oiga lo que dice Pedro al respecto:

"Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría" (I Pedro 4:12-13).

   Dios lo refinará en el fuego del siglo XXI porque la siguiente movida de Dios exigirá una iglesia adulta. El mundo está listo para quienes han cambiado el apetito de maná por el de leche y miel, gente cuyos deseos de milagros han sido reemplazados por el deseo de trabajar. 

   La iglesia tiene dos mil años de antigüedad y, sin embargo, seguimos divididos, celándonos, protestando y saltando de ministerio en ministerio. Jesús no regresará para casarse con una novia adolescente. Tenemos leyes en muchas naciones del mundo que prohíben el casamiento de menores. ¿Cree usted entonces que Jesús se casaría con una niña? Dios quiere que nos establezcamos, que maduremos y sepamos que estamos aquí para cambiar el mundo. Cuando lo hayamos hecho, entonces oiremos las campanas de la boda.

   Vi un estudio en la revista Charisma hace unos años, realizado sobre dos mil iglesias. Descubrieron que un 20% de la gente daba el diezmo y llevaba adelante la iglesia, en tanto un SO% no lo daba. Hoy Dios sigue diciendo: "¿Cuándo van a madurar todos, y cuándo darán el diezmo? ¿Cuándo dejarán de confiar en el mundo y simplemente creerán en mi Palabra? E1SO% de ustedes me roba cada vez que lleva el salario a casa, y se preguntan por qué dejó de llover maná hace siete años. ¡Despierten!"

   La iglesia fue concebida por personas que vivían en el pecado, egoístamente, antes de llegar a ser los "elegidos" de Dios. Eso es lo que significa la palabra ecclesia, en griego: "llamados, elegidos". Dios llamó a su iglesia, del mismo modo en que llamó a los hijos de Israel. Así que si es usted parte de su iglesia, Dios lo ha llamado personalmente.

   Dios no llamó a Su iglesia para que fuera al cielo. Un día estaremos allí, pero hasta entonces, hemos sido llamados de las tinieblas para proclamar la excelencia de nuestro Dios. Y cuando comencemos a hacerlo dondequiera y cuando quiera que Él nos llame a hacerlo, vendrá la persecución. Quizás quiera usted salir del desierto y cruzar para entrar en Canaán. Con la bendición de Dios en Canaán, necesitará saber cómo pelear. Así que Él lo mantiene en el desierto para cambiar su mente. Canaán es el símbolo de su verdadera libertad, destino y propósito.

   ¿Está pasando por momentos difíciles? Bien, está usted en camino Pero esté atento a la prueba. Si es dura, está usted en el aula indicada: DIOS se asegurará que quite usted a Egipto de su mente antes de entrar en Canaán. Quiere que se quite el sabor de Egipto. Quiere que pruebe su fe. Quiere obrar en usted para que sienta total confianza en Él, sabiendo que no hay otra cosa más que Canaán delante, como objetivo. No quiere que llegue usted a Cades Barnea y se encoja de miedo ante los gigantes que habitan la Tierra Prometida. Quiere que los Josués y los Calebs sepan que DIOS peleará con ellos para tomar la Tierra Prometida. Lea lo siguiente:

   "La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está jehová; no los temáis" (Números 14:7-9).

   La. ruta hacia la libertad atraviesa el desierto. He estado en el desierto vanas veces durante mi vida, y le agradezco a Dios por cada una de las pruebas. ¿porqué? Porque me han dado energía, carácter, madurez, persistencia, fidelidad. Y confianza. Me han ayudado a crecer, para entrar en mis diferentes épocas de responsabilidad. Cada era no habría sido posible sin que ocurriera la anterior. Y al ver los años que me esperan,. se que se agregarán más capas de responsabilidad, porque hay tanto mas por hacer.

   Cada nación, persona e iglesia tiene que pasar por las fases que mencionamos y analizamos en este capítulo: Egipto, Sinaí, Canaán. Es el proceso.. Así que tómese un tiempo para pensar, ahora que este capítulo termina, para saber exactamente dónde está usted.

   Quizá esté usted junto en medio del Mar Rojo, y ve milagros alrededor de usted, sin que haga nada. Si es así, Dios hace todo porque es usted nuevo en la fe. Está usted en las orillas poco profundas de la independencia.

   O quizá haya entrado recién en el desierto. Ha visto cómo se cerró el mar a sus espaldas y ahogó al ejército enemigo, y vive una época maravillosa. Acaba de salvarse, de abrir su negocio, acaba de casarse. Es como Miriam que bailaba de gozo al ver la milagrosa apertura del mar. Pronto, es posible que comience a quejarse porque no hay comida. Pero no se preocupe, porque Dios proveerá, ya que le esperan sus días de desierto.

   O quizá haya estado ya en el desierto durante un tiempo. Tendrá que pasar por tribulaciones y pruebas, pero al mismo tiempo Dios hace milagros a su alrededor. Mientras usted se quejaba y crecía, Dios ha hecho brotar agua de la roca. Su maná ha cubierto sus necesidades.

   ¿Ha llegado ya al Jordán? Debe poner su pie en el agua para cruzarlo. ¿Se pregunta por qué lo ha abandonado Dios, al ver que ya no hay tantos milagros en su vida como solían haber?

   ¿Está parado a orillas del Jordán, sabiendo que está por entrar en una nueva época? Al leer este libro, ¿tiene su alforja y su espada en la mano?

   Acaba de llegar usted a Canaán y ha pasado por la circuncisión de Dios. Pensó que sería grandioso, pero sufre. Hace algunos años alardeaba de ser un hombre o mujer de Dios, y de cómo cambiaría al mundo. Pero no ha salido de su época de "maná gratis", así que su casa se ha derrumbado. Ha perdido el empleo, murió su perro, se rompió el dedo del pie, su tío murió de cáncer. "¿Dónde está Dios?" gritó su corazón. Finalmente, lo entendió todo y ahora ha regresado.

   Para muchos de nosotros solía ser fácil creer en algo, y ver qué sucedía. Ahora ayunamos, y nada sucede. Oramos, y nada. Confesamos hasta secarnos la lengua, y nada sucede. Seguimos adelante, y nada sucede. y queremos abandonar.

   Dios nos dice: "No abandonen. Tomen su espada ahora. Ajústense el cinturón. Estén listos y escuchen. Prepárense para luchar. Jericó está en  la siguiente parada y están destinados a ganar. Cuando decidan dejar tras su mentalidad egipcia y disponerse a pelear, todo lo que han empezado estará al alcance de sus manos. Sin embargo, todo esto está aún en manos del enemigo, así tendrán que armar fortalezas, y recuerde: os les ayudaré a construirlas

    Avancemos para ver cómo Dios nos ayuda a hacerlo.
Myles Munroe. En busca de la libertad. Primera edición 2005. Editorial Peniel. Pag 153 a la 159

miércoles, 24 de febrero de 2021

EN EL DESIERTO CON CRISTO. Parte II

La iglesia.

   Ahora que nos hemos tomado el tiempo para hablar acerca de estas verdades, lo invito a observar cómo el desierto y las experiencias de ministerio de los apóstoles son un paralelo de las enseñanzas de este libro. Su tiempo de ministerio en el desierto comenzó cuando Jesús soberanamente les dio el Espíritu de Dios como regalo en el desierto: "Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia" (Mateo 10:1).  Estos hombres no ayunaron para recibirlo. No oraron ni lo esperaban, porque la obra redentora de la cruz aún no se había cumplido. No habían nacido de nuevo, pero Jesús les dio igualmente autoridad para ministrar sus milagros; y prometió cubrir milagrosamente todas sus necesidades cotidianas.

"A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, yen ciudad de samaritanos no entréis sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y yendo, predicando, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia" (Mateo 10:5-8).

   Esta fue la experiencia "previa a la calificación" del desierto para los discípulo. Dios cubrió sus necesidades de manera sobrenatural, y les dio poder para ganar dondequiera que fueran. Le dio a cada uno sus talentos, y los envió al mundo. 

   Quiero que también reconozca en este pasaje que Jesús les dijo a sus discípulos que fueran a lugares seguros. Lo hizo bajo este principio, porque al comienzo de los días del desierto, Dios lo protegerá de sus enemigos. No permitirá ni presentará tareas difíciles que puedan desalentar nuestros espíritus inmaduros, irresponsables.

   Jesús envió a los discípulos a su propia gente, porque sabía que los aceptarían. Los judíos los conocían, así que sería más fácil para ellos. Se entenderían, pues vivían en la misma cultura. Enviarlos a los samaritanos o gentiles en este momento hubiera sido demasiado traumático. Así que los envió solamente a "las ovejas perdidas de Israel". Quería que comenzaran a crecer en la fe, de manera sencilla.

   Jesús también nos facilitará la primera parte de nuestro camino con Él. Dios nos ungirá en el desierto, aún antes de que califiquemos. Durante los primeros meses en el desierto la comunidad israelita recibió su cuidado en todo momento. Les dio comida, vestidos, calmó su sed, los guio siempre.

   Jesús continuó sus instrucciones a sus discípulos diciendo:

"No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento" (Mateo 10:9-10).

   Cuando tengamos alguna necesidad en esa etapa temprana, Dios la cubrirá: "No lleven dinero ni ropa. Yo administraré sus asuntos. Ustedes entren, nada más". Jesús paga las facturas durante nuestros inicios, cuando nos envía: "Aquí está mi bendición", nos dice con amor. "Te daré un poco de dinero, un trabajo, una casa, un poco de tierra. Te daré todo gratis, como regalo antes de que califiques. Te bendeciré porque eres mi hijo y porque quiero que administres esta tierra". Esto es necesario porque en la opresión, el opresor provee todas estas cosas. Y esto produce un espíritu de comodidad, de falta de iniciativa para trabajar, de holgazanería. Así, en la liberación se nos proveen cosas para que podamos aprender a trabajar y cubrir nuestras necesidades.

  Es cuando estamos listos para entrar en Canaán que aumentarán las pruebas y tentaciones. Algunos están listos antes que otros a causa de una madurez mental y una cierta condición de su corazón. Muchos otros, demasiados, permanecen en el desierto, caminando sin rumbo Jugando a ser iglesia. 

   "No verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá. Pero a mi siervo Caleb, por cuanto tubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión" (Números 14:23-24).

   Observe este pasaje de las Escrituras, donde dice que este israelita Caleb tenía un espíritu diferente. Así que, en este pasaje esto no se refiere al Espíritu de Dios sino a la actitud y mentalidad de Caleb.

   Este principio del desierto nos enseña que cuando el Señor nos envía por primera vez, muestra su poder a través de nuestras vidas y milagrosamente cubre todas nuestras necesidades. No hacía falta entrenamiento ni instrucción bíblica; Juan 3: 16 y nuestro testimonio es todo lo que necesitamos.

   Pero llega el momento en que Dios comienza a escatimar, y nos preguntamos: DIOS, ¿Sigues allí, con nosotros?" Sí, está con nosotros, pero ahora trabaja de manera distinta. Porque es hora de que comencemos a pensar como administradores.

   Llegó un momento en que Jesús instruyó a sus discípulos de manera distinta a la que utilizó cuando los envió por primera vez:

 "Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una" (Lucas 22:36).

   Este era el mismo Jesús que les dijo a sus hombres en Lucas 10: "No llevéis  bolsa, ni alforja, ni calzado (. .. ) porque el obrero es digno de su salario. Ahora, en Lucas 22, Jesús estaba cerca del final de su ministerio inicial. Ahora les dijo que llevaran alforja, capa y hasta una espada. Los discípulos habían madurado, porque en el versículo 38 dijeron: "Señor, aquí hay dos espadas". Y Jesús les dijo: "Basta".

  ¿Qué significa esto? Cuando llega el momento de llegar a la madurez en la tierra de Canaán de nuestras vidas, Dios espera que nos unamos en la lucha, como representantes suyos en la Tierra. Este momento llega para toda persona, comunidad y nación que cruza el Jordán.

Seremos llamados a ser responsables de llevar nuestra alforja, de comprar nuestra capa y de afilar nuestra espada. El peligro de este tipo de autoridad y libertad, es que ya no hay almuerzo gratis. Ni ropa gratis. Ni zapatos gratis. Es peligroso ser libre porque uno tiene que ser responsable. Pero lo excitante de todo esto es la satisfacción de crecer y obrar en fe al dar testimonio de Dios para cambiar el mundo alrededor de nosotros, por medio de nuestra obediencia. La libertad exige responsabilidad. ¿Recuerda cuando testimoniaba usted como creyente nuevo, y la gente recibía a Jesús? Ahora, cuando habla con no creyentes, quizá digan que está usted loco: "¿Jesús? ¿Quién?", dicen burlonamente. De repente se siente intimidado y deja de testimoniar porque ya no resulta. Hubo algunos samaritanos rudos por ahí que comenzaron a retar su fe. Encontró otras religiones, como los musulmanes, los budistas, los humanistas y los cienciólogos. Le preguntaron cómo sabía usted que su fe era verdadera y le pidieron que probara que Jesús es el Hijo de Dios. "Prueba que resucitó de entre los muertos -le dijeron-o ¿Cómo sabes que lo que dice la Biblia es verdad?".

   Los días fáciles de Juan 3: 16 y su testimonio quedaron atrás, y usted ya no podía mostrarles por qué Jesús es el Señor, recorriendo la Escrituras desde Génesis hasta Apocalipsis. No podía abrir una puerta para imponer sus manos sobre ellos y obrar un milagro en su vida. No podía mostrarles cómo la milagrosa escritura de la Biblia podía salvar a quien busca con corazón sincero. Así que se sintió frustrado y espetó: "¡Si no quieres ser salvo, puedes irte al infierno!"

   Cuando nació de nuevo, fue algo que ocurrió naturalmente. La gente quería escuchar y la unción de Dios en su vida era nueva, excitante, llena de vigor y coraje, aunque había llegado antes de que estuviera usted calificado. Un año más tarde, todo se volvió más difícil porque Dios quería utilizarlo a usted en un nivel diferente, más alto.

   Los creyentes hemos sido bendecidos por el Señor durante los últimos cuarenta años. Cuando decíamos: "Oh, sí, bendíceme con un Cadillac", Él nos lo daba. Si decíamos: "Por favor, bendíceme con una casa", nos la daba. "Bendíceme con comida", y la recibíamos. "Bendíceme con un cónyuge", y lo teníamos. Hemos pertenecido al club del Bendíceme durante cuatro décadas, mientras funcionó el mensaje de la prosperidad y la confesión, y mientras Dios respondió a nuestras oraciones.

   ¿Pero ha observado usted que pareciera que Dios está retaceándonos todo, desde hace algún tiempo? Nuestros días del desierto, desde los reavivamientos sanadores de 1947 a 1958, han quedado atrás. Nuestros cuarenta años han pasado, desde que Dios hizo entrar a la iglesia en su milagrosa providencia y poder. Ahora es tiempo de cruzar el Jordán. DIOS nos dio tiempo para que maduráramos. y ahora quiere ver cuán maduros hemos llegado a ser con nuestros Cadillac. ¿Podremos vivir sin ellos durante unos tres meses? ¿Podremos viajar en autobús? DIOS quiere saber hoy si somos lo suficientemente responsables como para decir: "Señor, sigo sirviéndote aunque no tengo un auto. Si te llevas mi casa, seguiré amándote". Dios busca creyentes maduros hoy, que no estés interesado en seguirlo por lo que Él pueda dar, sino porque lo amamos y queremos servirle. ¿Estamos dispuestos a trabajar y administrar los pagos de nuestra hipoteca, nuestro auto, negocio y propiedad?

   Cuando estamos en el desierto ocurren milagros que no llegamos a entender. Pero del otro lado del Jordán, en Canaán, debemos aprender a servir, estudiar y orar. Llega un momento en que Dios dice: "Es hora de ir a la escuela". Lo sé, porque eso hizo Dios conmigo. El siglo XXI es la temporada de Canaán, la era de la responsabilidad. La era del trabajo.

El maná nunca dura para siempre.

   Muchas personas confunden la unción de Dios con su propia habilidad, y confunden también el poder de Dios con el entrenamiento. Sin embargo, Dios utilizará ambas cosas para madurar a sus hijos, porque una persona, una comunidad o nación ungida y habilidosa, es la que más le honrara. Cuando yo era joven en el ministerio, todo salía a pedir de  boca. Con solo respirar tenía una canción y la gente la compraba. Entraban cientos de miles de dólares. Fue mi experiencia en el desierto. Con solo presentarnos, teníamos público. y luego, repentinamente y en el momento de mayor éxito del ministerio, Dios me dijo que fuera a la universidad para aumentar mi preparación académica. Dije: "Dios ¿estás loco? Soy todo un éxito en la ciudad".

Así que volvió a decirme: .

_ Ve a estudiar. Ya basta. La unción para esta fase de tu vida ha terminado.

_ Espera un momento -dije- Dios, todos me aman.

_ No te preocupes -respondió- pronto te odiarán. Ve a la escuela.

   Así que, no nos quedemos en los días de glorioso milagro e~ el desierto, porque acabarán. Prepárese para el momento en que terminen. Y le aseguro que terminarán, así que comience a entrenarse. El desierto es un entrenamiento para Canaán. El maná no dura para siempre.

   Dios bendecirá el negocio que usted haya iniciado, pero no permita que el negocio se estropee porque no sabe cómo administrarlo. Asista a seminarios. Compre libros. Aprenda contabilidad, organización, administración. Edúquese ¿Por qué? Porque al principio Dios lo bendecirá y hará que el negocio funcione con su unción, y a pesar de los errores que usted cometa. Pero cuando la unción acabe, será mejor que sepa usted cómo administrar para que el negocio siga funcionando, porque Dios cambiará su estrategia. Le exigirá responsabilidad. La unción de los milagros en el desierto se convertirá en unción de responsabilidad.

   Veamos, por última vez, cómo cambió la perspectiva de Jesús desde la primera a la última vez que envió a los discípulos a ministrar su Palabra. Al hacerlo, le invito a poner en perspectiva lo que dijo Jesús entonces, enfocándonos en lo que nos dice hoy como iglesia en el siglo XXI.

"Ya ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, sin alforja, y sin calzado, ¿os faltó algo? Ellos dijeron: Nada. Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una" (Lucas 22:35-36).

   Jesús nos dice a los que hemos estado por aquí durante algunos años, que están acabando los días del club Bendíceme. Como instruyó a los discípulos también nos instruye a nosotros: "Les he dado comida, ropa, dinero, techo. todo lo que necesitaban. Pero ahora han madurado y es tiempo de que se alimenten y se vistan solos. Ahora quiero que oren como he orado yo, y que reconozcan y obedezcan mi voz".

   Jesús sabía que vendría la persecución y quería que sus hombres estuvieran preparados. También quería que aprendieran a creer en lo mejor de Dios cuando llegara lo peor. Yasí fue, porque cruzaron el Jordán, recibieron su Espíritu y pusieron al mundo de cabeza antes de que los martirizaran.

   En el siglo XXI Dios nos llama a cruzar el Jordán, que salgamos del desierto y entremos en la libertad de Canaán. Si ha vivido entre el Mar Rojo y el Jordán y ya no hay maná, alégrese, porque Dios sigue queriendo bendecirlo. Hoy Dios dice: "Hubo tiempos en que pedías y yo proveía. Pero ahora quiero que busques, y que cuando encuentres, golpees a la puerta". ¿Por qué? La puerta está cerrada ahora. Ya Dios no abre las puertas como lo hacía antes. Ahora tenemos que abrirlas nosotros. A veces hay que golpear fuerte para que se abran, claro, porque ahora somos adultos.

   Dios se asegurará de que los que se muevan con Él en el siglo XXI sean soldados, y no debiluchos. Debemos ser luchadores fuertes y valientes, porque lo que viene en los últimos días requerirá de poder y fuerza para vencer. El siglo XXI será de responsabilidad, un siglo de madurez.
 Myles Munroe. En busca de la libertad. Primera edición 2005. Editorial Peniel. Pag 153 a la 159