jueves, 24 de agosto de 2017

EL PERDÓN COMO ESTILO DE VIDA. Parte II



 ¿El tiempo borra las ofensas y las heridas?
 
   No. El tiempo no borra las ofensas ni las heridas, al contrario, si dejamos que una ofensa eche raíz en nuestro corazón, durante un largo período de tiempo, se nos hará más difícil perdonar. El único que sana y borra nuestras heridas es Jesús, y esto sucede cuando perdonamos de todo corazón.

¿Quién debe tomar la iniciativa de pedir perdón, el ofendido o el ofensor?
 
   Ambos. Sé que algunas personas creen que el ofensor es el que debe pedir perdón primero, pero en Cristo, ambos tienen que ir y buscar el perdón.

¿La persona tiene que estar presente físicamente para pedirle perdón?
 
   En ocasiones, es importante hacerlo personalmente para restaurar la relación. En otras, no hay necesidad de involucrar a la otra parte. Si nos arrepentimos y lo confesamos delante de Dios, seremos sanados y perdonados por el Señor. No es imprescindible que la persona esté presente. Por ejemplo, si yo tuviera malos sentimientos contra un pastor por alguna u otra razón, no tendría que ir siempre a él y decirle que me perdone; pero sí, debo ir a Dios y confesar mis malos sentimientos, con la firme decisión de cambiar por el poder de su gracia.

¿Qué hay que hacer con aquellos que no aceptan nuestro perdón?
 
   Si usted ya ha pedido perdón y la persona no quiere aceptarlo, ya no es un problema suyo, pero sí de esa persona con el Señor. Usted ya cumplió con ese individuo y está libre delante de Dios.

¿Cómo sabemos si hemos perdonado?
 
   La manera más fácil de saber si ya hemos perdonado, es que cuando nos acordamos de la persona y de lo que nos hizo, ya no nos duele. Nosotros no tenemos la habilidad de borrar la memoria, sólo Dios puede. Vamos a recordar, pero no nos dolerá. Podemos escuchar a la persona hablar del problema y tampoco nos dolerá. Nunca deje de amar sólo porque tuvo una mala experiencia con alguien. Perdone y siga amando, porque el que ama es feliz y bienaventurado.

   No levante paredes sólo porque un día le dio el corazón a alguien y éste lo hirió. Usted debe practicar el perdón como un estilo de vida.

¡Siga amando y Dios lo bendecirá!

 ¿Cómo perdonamos de todo corazón?
 
a-.  Perdone de todo corazón como un acto de su propia voluntad. Como mencionamos antes, el perdón no es un sentimiento sino un mandato. Decida hacerlo ahora mismo y Dios se encargará del resto.

b-.  Pida perdón a Dios por el pecado de juicio. (Cuando una persona tiene falta de perdón y su corazón está herido, de su boca salen ira, celo, enojo, envidia, juicio y otras cosas más.)

c-.  Haga una lista de las personas y las situaciones que lo han herido en su vida.

d-. Exprese su perdón en forma verbal. La palabra confesaos es extereologeo en griego, y significa expresar los dolores del alma, por medio de confesar los pecados verbalmente a Dios. Su dolor interno sanará en la medida que usted exprese su perdón de forma verbal.

“16Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho”. Santiago 5.16

e-.  Renuncie a todo espíritu de odio, amargura y resentimiento. Esto también, traerá sanidad física a su cuerpo.

f-. Pídale al Espíritu Santo que sane las heridas que las ofensas le han causado.

g-.  Bendiga y ore por aquellos que le ofendieron.

Repita esta oración en voz alta, con todo su corazón:

“Padre celestial, con todo mi corazón, yo decido perdonar a todas las personas que me han herido y ofendido. Me arrepiento por guardar rencor, ofensas, resentimiento, falta de perdón y odio contra (nombre a la persona). Yo me arrepiento por haber juzgado a (nombre). Ahora mismo, voluntariamente, perdono a (haga una lista con los nombres); los perdono con todo mi corazón. Renuncio a todo espíritu de falta de perdón, odio, amargura, resentimiento y lo echo fuera de mi vida. Señor, sana mis herida. Ahora, oro y bendigo a (nombre). Te pido que bendigas a esas personas y a su familia. Me declaro libre y sano de mis heridas, en el nombre de Jesús. ¡Amén!”

Guillermo Maldonado. Los Peligros de no Perdonar. Editorial Nuestra visión. Miami 2009. Pag. 112 a la 115

jueves, 17 de agosto de 2017

EL PERDÓN COMO ESTILO DE VIDA.

   La multiplicación, setenta veces siete, es equivalente a 490 veces diarias. Yo creo que nadie es capaz de perdonar ese número de veces. Por lo tanto, lo que Jesús nos está dando a entender en el siguiente texto es que si usted cuenta cada vez que perdona a alguien, entonces quiere decir que no perdonó con todo el corazón. Lo otro que Jesús nos enseña con esta multiplicación es que el perdón debe ser un estilo de vida.

“3Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. 4Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale. 5Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe”. Lucas 17.3-5

“21Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? 22Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete”. Mateo 18.21, 22

   Cada creyente debe armarse con este pensamiento: “El perdón es para mí un estilo de vida; no importa quién me hiera, ni cuántas veces me ofendan, yo siempre estaré listo  para perdonar. Jesucristo me perdonó una deuda millonaria, ¿cómo no voy a pedonar a aquellos que me deben unas cuantas ofensas?” Una de las virtudes de un creyente maduro es que perdona con facilidad cuando lo ofenden y se arrepiente rápido cuando ofende a otro o a Dios. Si usted no guarda rencor contra alguien, su corazón está limpio y listo para que Dios le bendiga.

   A continuación, analizaremos algunas preguntas que nos ayudarán a incorporar el perdón como un estilo de vida. En ocasiones, hemos perdonado a aquellos que nos han ofendido, pero viene una ofensa peor y no sabemos qué hacer.

¿Qué hacer cuando nos ofenden o nos hieren?
 
   Cuando usted reciba una ofensa, un agravio o un insulto, tome la determinación de perdonar tan pronto como sea posible.

“Cuando te enojes, no peques, y nunca dejes que tu ira, tu ofensa, tu resentimiento, tu herida o tu molestia, furia o indignación, dure hasta que el sol se oculte”. Efesios 4.26 (Biblia Amplificada)

   La Palabra nos enseña que no debemos esperar a que pase el día sin haber perdonado a quienes nos ofenden. Éste es un principio que siempre deben practicar los matrimonios. Es importante que hagan un pacto o un conveniode que nunca irán a dormir sin antes pedirse perdón si hubo alguna ofensa durante el día. También, este mismo principio debemos aplicarlo a cualquier otra relación interpersonal. No esperemos que el día pase sin antes pedir perdón o perdonar a quien nos ha ofendido.

   La palabra de Dios es clara cuando nos habla de que debemos perdonar con todo el corazón. Si usted espera sentir algo, nunca perdonará. Esto tiene que ser un acto de fe. Aunque tenga malos sentimientos contra esa persona y piense que no merece el perdón, usted tiene que decidirlo por fe y llevarlo a cabo por la gracia.

¿Será una hipocresía perdonar sin sentirlo?

 
   El perdón no es un sentimiento, sino una decisión en obediencia a un mandato divino. La Palabra nos da el mandamiento de perdonarnos los unos a los otros. No podemos esperar a sentirlo; debemos perdonar, ya sea que lo sintamos o no.


¿Después de haber perdonado, debemos tener una relación cercana con la persona?
   No necesariamente. Algunos creyentes se sienten culpables porque creen que por el hecho de que hayan perdonado a una persona, tienen que estar cerca de ella para completar el perdón, y ese pen-samiento está incorrecto. 
Guillermo Maldonado. Los Peligros de no Perdonar. Editorial Nuestra visión. Miami 2009. Pag. 108 a la 111

viernes, 4 de agosto de 2017

EL PODER DE LA GRACIA PARA PERDONAR. Parte II

   
La palabra confesar aquí significa hablar lo mismo, ponerse de acuerdo en lo que Dios dice; de otra forma el diablo buscará cualquier recurso legal que haya en nuestra vida para destruirnos.

   El diablo dice: “Yo voy a lidiar con ellos sobre la base del pecado, antes de que ellos procedan contra mí sobre la base de la justicia. Muchos de nosotros oramos, intercedemos y hacemos guerra contra el diablo, pero somos vulnerables al espíritu de venganza, porque abrimos puertas al no tomar en serio la palabra de Dios.

Ilustración: En cierta oportunidad, un pastor usó su autoridad para manipular a la junta de directores de su ministerio. El diablo se desató en su contra y, después de mucha lucha, el Señor le mostró que él mismo había abierto esa puerta.

Ilustración: En una ocasión, yo hablé en contra de un ministro, criticando algo que él había hecho mal. A los pocos días, me enfermé sin razón aparente. Al cabo de tres días, le pregunté al Señor qué había pasado, y Él me reveló que al criticar a su ungido, yo le había abierto la puerta de mi vida a Satanás. Aunque lo que había dicho era cierto, eso no me daba a mí ningún derecho de atacar al ungido de Jehová. Cuando le pedí perdón a Dios, de inmediato, la fiebre y el dolor en mis huesos se fueron.

   Si usted usa la ira y la fuerza para manipular las situaciones, le dará lugar al diablo. ¿Qué más dijo Jesús de esto?

“15Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano”. Mateo 18.15

   El propósito de reprender al hermano no es ponerlo por el piso o humillarlo, sino ganarlo.

“53Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén. 54Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?”Lucas 9.53, 54

 

    Los discípulos se ofendieron porque la gente no recibió a Jesús, pero Él no se ofendió, sino que reprendió a sus discípulos y se fue a otra aldea. Jesús no era afectado por la conducta ofensiva de la gente; seguía su camino, cumpliendo la voluntad del Padre. Ésta es la forma ideal de vivir. La conducta de otras personas no puede ofendernos. Los cristianos no podemos vivir sin tener comunión. Si es necesario reconciliarse con un hermano, debemos hacerlo en privado, pues nadie necesita saber que hubo un desacuerdo. A veces, se lo decimos a todo el mundo porque queremos ganar simpatía, y el hermano es el último en saberlo. Usted debe ir a ese hermano y decirle: “Yo tengo que sacar esto de mi corazón, pues no quiero darle lugar al diablo. Resolvamos nuestras diferencias.” Para recibir la plenitud de Dios en cada área de nuestra vida, es imperativo mantener la armonía con Dios y con los demás.  

   Hay muchos ministerios, iglesias y creyentes con tantos asuntos no resueltos, mientras claman que el poder y la bendición caigan. No toman conciencia de que estos asuntos están bloqueando el poder de Dios en su vida y en la iglesia; no lo toman en serio.

   Donde no hay comunión, no hay paz. Cuando una relación es enmendada, la paz vuelve a la casa.

Jesús nos dice lo que tenemos que hacer

 “16Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. 17Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano”. Mateo 18.16, 17

   El asunto es serio. Si ese hermano no se arrepiente, Jesús dice que podemos tenerlo en la misma categoría de los publicanos y las prostitutas.


   Si pensamos de acuerdo a lo que enseña Jesús, la autoridad final en la Tierra para estos asuntos es la Iglesia; no hay mayor autoridad que ésta. Uno de los mayores problemas del cuerpo de Cristo es que la gente no tiene sentido de la autoridad. Dios nos dice que, un día, nosotros vamos a juzgar a los ángeles y al mundo. ¿Por qué no podemos resolver estos pequeños asuntos si, como Iglesia, somos la autoridad final del gobierno de Dios en la Tierra? Si nosotros no reconocemos la autoridad de la Iglesia, ¿cómo esperamos que Satanás y el mundo la reconozcan?


   Yo hago todo lo necesario para mantener la paz. Si no estoy bien con mi esposa, no hay forma de mantener la paz en casa. Si no estoy bien con mis hermanos en la iglesia, no tendremos paz en la casa de Dios. Por eso, mi compromiso es firme. No importa qué tan difícil sea o cuánto demande de mí, con el poder de la gracia divina, haré lo necesario para mantener la paz en mi hogar y en la iglesia.


   Perdonar es difícil porque, cuando uno está enojado, no es capaz de ver la situación desde la perspectiva correcta. Pero debemos tener presente que, cuando uno se enoja con su hermano, la unción de Dios no fluye a través de su vida. Si alguna vez prediqué enojado con mi esposa y la unción fluyó de todos modos, fue por la gracia de Dios.


Las áreas que albergan falta de perdón están infectadas con influencias demoníacas


¿Cómo podemos perdonar?


   Recuerde lo que dije antes, no es fácil perdonar en la fuerza humana cuando las ofensas causan tanto dolor. Recuerde, también, la ilustración del volante del camión. Una vez que tomamos la decisión por fe, el poder de la gracia fluye a través de nosotros y logramos perdonar. Una vez que enciende el motor de la gracia, entonces puede perdonar a aquellos que le han traicionado, que le hicieron mal. A partir de allí, lo que quiere para ellos es que Dios los bendiga de una forma sobrenatural. Yo no le deseo mal a la gente que me criticó o me traicionó, más bien oro para que Dios la prospere y reciba la herencia que Él tiene para ella. Me alegra mucho oír que le va bien.

   Es impresionante ver cómo la gente recuerda lo que le hicieron hace diez años atrás. La Biblia dice que el amor no guarda rencor. Aquel que ha aprendido a perdonar no lleva un récord de las faltas del otro. Cuando Dios nos perdona, olvida nuestras transgresiones, no se acuerda más de lo que hicimos.

“19Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” Mateo 18.19


   La palabra acuerdo, en griego, significa tocar la misma sinfonía. Si estamos fuera de armonía con nuestro esposo, nuestras oraciones no serán oídas. Cuando los padres no están en armonía, los que sufren son los hijos, porque debido a esto, el diablo los ataca y hasta los puede llevar a la muerte. Pero si el liderazgo de la iglesia está en armonía, produce la misma sinfonía y esto fluye a toda la congregación. Así es en todas las áreas del quehacer humano.


“20Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Mateo 18.20

 
   La idea detrás de este verso es que las personas pierdan su individualismo para hacerse uno (“En Cristo, ya no soy yo, mi ministerio o lo que hay para mí.”) ¡Atención! Esto no se refiere a perder la identidad dada por Dios, sino el egoísmo y el protagonismo humano. Es sabido que la mayor parte de la gente llega a la iglesia para ver qué provecho puede sacar, y no lo que puede dar.


Ilustración: Hace un tiempo, tuve una situación muy triste con un hombre que había ordenado como ministro de la iglesia. Yo lo recibí, lo engendré en el Espíritu, lo llevé a la madurez y + apenas lo envié a su ministerio, me traicionó. Salió hablando mal de la iglesia y del liderazgo, e incluso, tomó muchas cosas que no eran de él y se las llevó. Literalmente, robó, mintió, calumnió y contaminó a otros a su alrededor. Para mí no fue fácil perdonar a un hombre al que le di parte de mi vida, lo entrené, lo equipé, y me traicionó así..., fue muy difícil. Pero una vez que fui a Dios y le pedí su gracia, por fe, pude perdonarlo. En mi fuerza, no lo podía hacer, pero con la gracia divina lo perdoné y lo desaté. Hoy puedo decir que bendigo a este hombre, que un día me traicionó, habló mal de mí (y todavía lo hace), y me alegro de que le vaya bien.
Por la gracia de Dios, lo perdoné.


   Soy libre y puedo predicar desde un púlpito sin estar amargado; por eso la unción de Dios no ha cesado en mi vida y aumenta cada vez más. Como dije antes, estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para mantener la paz en el cuerpo de Cristo.

   El perdón debe ser un estilo de vida, no sólo en una ocasión específica, porque las ofensas siempre van a venir. Siempre vamos a ser tentados a ofendernos; pero es importante que crezcamos, que maduremos y dependamos de la gracia de Dios para no permitir que las ofensas hagan su habitación en nuestro corazón y le abran la puerta al diablo. Cuando no podemos perdonar, la gracia de Dios es la única que nos limpia, que nos ayuda a girar la llave para encender el motor del camión y poder moverlo. Sólo así podremos estar limpios delante de Dios sin que nuestras ofrendas y oraciones tengan estorbo.
Guillermo Maldonado. Los Peligros de no Perdonar. Editorial Nuestra visión. Miami 2009. Pag. 100 a la 106

martes, 18 de julio de 2017

EL PODER DE LA GRACIA PARA PERDONAR.

   

   Perdonar no es una tarea fácil cuando las heridas son profundas o cuando quien nos ha herido es muy cercano a nuestro corazón. Hay ofensas fáciles de perdonar y hay otras que requieren una capacidad de perdón superior a la que podemos encontrar en nuestro corazón. Para eso necesitamos el poder sobrenatural de la gracia de Dios. En este capítulo, veremos cómo funciona este poder y qué debemos hacer para acceder a él y activarlo.

   Jesús murió en la Cruz para darnos su paz, para que vivamos en armonía con Él, con nosotros mismos y con los demás; pero esto no es posible sin el poder de su gracia. La gracia y la paz son inseparables, siempre están juntas.

¿Qué es la paz?.
 
   No podemos definir paz como simple tranquilidad o ausencia de conflicto. El verdadero origen de la paz tiene que ver con una relación entre el hombre y su creador. El propósito de Dios es que nuestras relaciones, nuestro hogar y nuestra iglesia estén llenos de paz.

“22En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”. Efesios 4.22-24

   Todo esto implica una decisión de nuestra parte, pero una vez que la tomamos, la gracia es la que nos ayuda a vivirlo. Usted ya no tiene que vivir enojado; hay poder en la gracia divina para liberarlo.

¿Qué es la gracia?.
 
   La Gracia es un poder y recurso ilimitado de Dios, que abarcan todas las dimensiones de la vida gloriosa y eterna de Dios dada a nosotros gratuitamente. La Gracia es para ayudarnos a ser lo que no podemos ser por nuestra propia fuerza, y para hacer lo que no podemos hacer en nuestra propia fuerza.

Gracia no es lo mismo que misericordia:

   La misericordia de Dios es no darle al hombre lo que en realidad merece. La Gracia es darle lo que no merece. La Gracia es la expresión de las riquezas de Dios, otorgadas al hombre por medio del sacrificio de Jesús. Es una gracia gratis, pero no barata. A nosotros no nos cuesta nada, pero a Jesús le costó todo.

 Ilustración: La gracia funciona como el volante de un camión grande. Si usted se sube, se sienta al frente del volante y trata de moverlo sin prender el motor, no podrá. El volante se destraba sólo cuando se enciende el motor del vehículo. Pero el motor no puede funcionar si usted no gira la llave de contacto. Una vez que el motor está encendido, es muy fácil mover el volante, aun con un dedo; porque no es con su fuerza sino con la que activa el encendido del motor. Todo el poder de Dios está listo para ser encendido, pero no sucederá hasta que usted ponga la Palabra en acción. Cuando toma la decisión de despojarse del viejo hombre, entonces el poder de la gracia viene para que sea libre y se vista del hombre nuevo.

“26Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo”. Efesios 4.26

¿Cuándo nos podemos enojar sin pecar?.
 
   Yo creo que el único momento válido para enojarse, es cuando vemos el daño que el diablo le hace a la gente. Si nos indignamos por las obras destructivas de Satanás, por la injusticia y el abuso de los más débiles, nuestro enojo es justificado. Pero si nuestro enojo nos envuelve a nosotros como personas, es generalmente pecado. Si usted guarda enojo porque ha sido maltratado u ofendido, o porque han cometido una injusticia contra su persona, eso es pecado.

 “27...ni deis lugar al diablo”. Efesios 4.27

Cuando deja que la ira permanezca, le da lugar al enemigo en su vida.

   Si mi esposa me ofendió, yo no puedo decirle: “Esta vez, no te perdono”, porque eso es darle lugar al diablo. No deje que el día pase; haga algo al respecto, deshágase de la ofensa, pues es como una bomba de tiempo que, sin duda, explotará. Si no resuelve el asunto, habrá abierto un espacio para que el enemigo entre en su vida, su familia y la iglesia. Satanás puede sentarse en la primera fila de la iglesia y  decir: “Yo voy a arruinar cada servicio, porque hay una ira no resuelta en este lugar.”

“28El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad”. Efesios 4.28

   Este verso también incluye a aquellos que roban los diezmos. En la iglesia, hay un montón de ladrones que no diezman a Dios ni pagan sus impuestos al Estado. El motivo de trabajar es tener más para dar; la razón de hacer más horas extras es dar más en el Reino.

“29Ninguna palabra corrompida salga de vuestra  boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes”. Efesios 4.29

   Hay tres tres órdenes importantes en la Biblia: edificar, dar gracia a quienes nos oyen y callarnos la boca.

“30Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”. Efesios 4.30-32

¿Qué dijo Jesús acerca del enojo?
 
“22Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego”. Mateo 5.22
 
   Si le habla de esa manera a su hermano, corre peligro de muerte, de ir al Infierno; además, de que verá un efecto negativo en sus ofrendas.

 “23Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. 25Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. 26De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante”. Mateo 5.23-26

   Recuerde lo que leímos antes, si le damos lugar al diablo, él dirá: “Yo oí a esa persona hablar mal de un prójimo; por tanto, iré a su hogar, a su negocio, a su cuerpo porque tengo derecho legal para entrar y operar”. Y Dios tiene que acceder, porque Él es justo aun con el diablo.

Ilustración: Es muy común oír a los cristianos diciendo que el diablo los atacó toda la semana. Pero ¿por qué sucede eso? ¿No será que le dieron lugar? Jesús caminó tres años y
medio en la Tierra, como un hombre, con autoridad sobre el enemigo porque siempre fue obediente al Padre.

“30No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí”. Juan 14.30
 
   Cuando hay una base de pecado, el diablo hará un reclamo ante Dios en todo su derecho. El diablo no podía tocar a Jesús, pero no porque éste fuera Dios, sino porque era un ser humano obediente a Dios que no le cedía terreno en su vida. Si nosotros hacemos lo mismo, tampoco nos podrá tocar y lo venceremos siempre.

   Jesús fue tentado en todo, pero en nada pecó. Él se frustró con la gente al igual que nosotros, pero nunca dejó que el enojo lo tomara, por eso el diablo no tuvo lugar en Él. Cuando el adversario le acuse, acuda a la sangre de Jesús, limpie su corazón y ese reclamo quedará sin efecto.

“9Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.1 Juan 1.9
Guillermo Maldonado. Los Peligros de no Perdonar. Editorial Nuestra visión. Miami 2009. Pag. 92 a la 99

lunes, 10 de julio de 2017

LOS PELIGROS DE NO PERDONAR.


   La falta de perdón encierra graves peligros para quien no logra sacar de su corazón el rencor y el ánimo de venganza. Algunos de ellos ya los vimos en el capítulo anterior, como desgloce de la enseñanza de Mateo 18. Veamos los que faltan:

¿Cuáles son los peligros más grandes de no perdonar?

 
1-. Quien no perdone será echado al Infierno.


2-. El rencoroso será entregado por Dios a los verdugos.


   La falta de perdón es uno de los mayores atrayentes para los demonios. Cuando Dios les entrega una persona que se niega a perdonar, ellos la torturan recordándole la ofensa y el dolor sufrido, para torturar su mente. La palabra verdugos, en el idioma griego, significa “atormentadores”, que no son otra cosa que demonios. Si Dios lo entrega a ellos, Él es el único que puede librarlo.


“35Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas”. Mateo 18.35

3-. Quien no perdona se vuelve una fortaleza impenetrable.

    Cuando una persona se ofende, levanta una pared entre ella y el resto del mundo; es una persona impenetrable, nadie le llega, es una ciudad cerrada. Y esto la puede llevar al Infierno, como dijo Jesús.

“19El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar”. Proverbios 18.19

 
   Un hermano ofendido empieza a levantar paredes de protección, cierra su corazón, no confía en nadie, sospecha de todo el mundo, se está muriendo por dentro pero no lo dice. Además, tiene muy pocos amigos porque está rodeado de murallas y no hay quien lo pueda penetrar. Usa expresiones tales como:


a-.  Todos los hombres o todas las mujeres son iguales.
b-.  Por eso, no me involucro con nadie en la iglesia.
c-.  Yo soy libre, no me someto a nadie.
d-.  El matrimonio es una mentira.
e-.  Todos los pastores son unos sinvergüenzas.
f-.   Yo no confío en nadie; siempre me traicionan.
g-.  Permanece en muerte.


 “14Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte”. 1 Juan 3.14
 
¿Cómo se expresa el amor?

   El amor se expresa a través del abrazo, del beso, del servicio, de la oración, de los regalos, del cuidado, etcétera. Hay gente que dice de su hermano: “Yo no lo amo, pero tampoco lo odio”. Eso es mentira, si no lo ama, lo odia; en Dios no existe punto medio. Es blanco o negro; o lo odias o lo amas. Claro está, que lo ames no significa que lo vas a abrazar todo el tiempo, pero tu corazón debe estar limpio y amando a todos, porque quien no ama a su hermano permanece en muerte
.
4-. No tiene vida eterna.


“15Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él”. 1 Juan 3.15

 
   Una persona que vive con falta de perdón, si tiene un accidente y muere, se pierde. No tiene vida permanente en sí mismo; porque si no ama a su hermano tiene odio en su corazón y esto lo separa de Dios. Aquel que odia a su hermano y habla mal de él es homicida. ¿Por qué? Porque asesina el carácter, la reputación y la influencia de esa persona.


5-. Quien no perdona está envenenado, como el que ha sido picado por una serpiente venenosa.

“3Entonces, habiendo recogido Pablo algunas ramas secas, las echó al fuego; y una víbora, huyendo del calor, se le prendió en la mano”. Hechos 28.3

 
   El fuego es una tipología de la unción del Espíritu Santo. Pablo es mordido por una serpiente e, inmediatamente, la gente dice: “Seguro que está en pecado; éste es un castigo de Dios”.


“4Cuando los naturales vieron la víbora colgando de su mano, se decían unos a otros: Ciertamente este hombre es homicida, a quien, escapado del mar, la justicia no deja vivir”. Hechos 28.4

 
   Éste era un dicho muy usado entre el pueblo. Creían que cuando una víbora picaba a un hombre era porque éste estaba huyendo de la justicia. Supongo que dirían algo así como: “¡Míralo, quién lo ve tan apóstol y está en pecado!” Si Pablo se hubiera echado a tener lástima de sí mismo y a sentirse desdichado porque nadie corrió a ayudarlo, en lugar de sacudirse la serpiente, hubiera terminado muerto.


 “5Pero él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño padeció”. Hechos 28.5
 
   La falta de perdón es una víbora que va destruyendo, se va comiendo la vida de la persona ofendida; el veneno alcanza todas las áreas de su vida hasta matarla.


“6Ellos estaban esperando que él se hinchase, o cayese muerto de repente; mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, cambiaron de parecer y dijeron que era un Dios”. Hechos 28.6

 
   ¿Por qué estos individuos no corrieron hacia Pablo a espantarle la víbora? En cambio, se cruzaron de brazos, esperando que cayera muerto. ¿Por qué no fueron a ayudarlo? Cuando una persona está ofendida con alguien, su deseo es que, en cualquier momento, esa persona caiga muerta; que su matrimonio fracase, que lo echen del trabajo, etcétera. De nuestro ministerio, se ha ido gente tirando veneno, deseando que, mañana, la iglesia se cierre. “Esa iglesia –dicen– va a caer”. Están envenenadas y lanzan su veneno contra aquel que odian; y luego, esperan que se hinche y caiga muerto, que no haya más ministerio ni vida. ¡No permita que eso le suceda a usted! Sacúdase la víbora, perdone la ofensa. Jesús es Dios de segundas oportunidades; si usted se cae, Él lo vuelve a levantar


 “16Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; mas los impíos caerán en el mal”.
Proverbios 24.16

 
Ilustración: Ésta es la historia de dos hermanos que se criaron en un gueto, sin tener qué comer ni qué vestir, maltratados y abusados, sin esperanzas de mejoría en sus vidas. A lo largo de toda su infancia, la vida fue subsistir, luchar por tener algún alimento que llevarse a la boca y defenderse de los abusos. Llegados a la adolescencia, cada uno tomó una decisión. Uno dijo: “Nací pobre y me quedaré pobre; éste es mi destino.” El otro dijo: “Nací pobre, fui abusado, no tengo dinero pero, un día, seré abogado.” Se sacudió la pobreza, el desánimo y las palabras que su padre le decía: “¡Bruto, estúpido, nunca serás nada en la vida!” Comenzó a estudiar; con mucho esfuerzo, trabajó, estudió y se graduó. ¿Qué hizo la diferencia? Los dos eran hermanos; uno se quedó en el gueto, en el lodo; mientras, el otro salió adelante. La diferencia es que uno aprendió a sacudirse; aprendió a no dejarse vencer por las circunstancias negativas; aprendió a dejar de lado la ofensa y la vergüenza y mirar más allá, el futuro que podía alcanzar.


   Aprenda a sacudirse la ofensa, no deje que ésta aplaste el llamado que Dios tiene para usted. Lo que ve en Guillermo Maldonado hoy, no será lo que verá mañana. Mis críticos quisieran que cayera hinchado y muriera, pero yo me río del diablo porque sé que Aquel que empezó la obra en mí, será fiel en completarla, hasta el final. La gente dice: “Eso se termina. En cualquier momento cae.” “Mira el rechazo, mira la depresión, el abuso; ése se hincha y cae muerto en cualquier momento.” Pero, si usted se sacude la serpiente del rechazo, del dolor, del abuso y la ofensa, puede alcanzar todo lo que Dios soñó para su vida.


6-.  El enemigo toma ventaja en su vida.


   Muchas personas no saben perdonar porque no han podido perdonar su propio pasado. Por eso, es necesario entender que Dios perdona al que se arrepiente. La falta de perdón es una puerta abierta al enemigo que destruye nuestro hogar, nuestras finanzas, nuestra salud, entre otros.


“11…para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones”. 2 Corintios 2.11

 
7-.  Las oraciones de quien guarda rencor en su corazón, son estorbadas.


   La falta de perdón corta la comunión con Dios, y su presencia no fluye en nosotros. Jesús nos exhorta a dejar lo que hacemos para arreglar primero nuestras cuentas pendientes con la persona que nos ofendió. 


 “25Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.” Marcos 11.25
 
8-.  Dios no recibe sus ofrendas.


   Toda ofrenda a Dios es un sacrificio vivo, y Él no puede recibir un sacrificio que viene de un corazón contaminado. Esto viene a ser abominable delante de sus ojos, fuego extraño. Ciertos creyentes se preguntan por qué no prosperan si siempre diezman y ofrendan. Si es su caso, analice su vida y verifique si hay falta de perdón en contra de alguien.


“23Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti…” Mateo 5.23

 
9-.  Su fe es anulada.


   Es imposible creerle a Dios cuando estamos heridos. De una sola fuente, no puede fluir fe y resentimiento al mismo tiempo. No importa cuánto se esfuerce por creer la palabra de Dios o por confesarla, no puede actuar en fe. La falta de perdón bloquea la fe y no le deja creer.


 10-.  Su amor se enfriará.

   La falta de perdón corta el fluir del amor de Dios en nosotros, porque no se puede amar y odiar al mismo tiempo. Por eso, en una relación, si no se sanan las heridas, no fluirá el amor de Dios en plenitud. A veces, usted escucha decir a las parejas: “Ya no amo más a mi esposo o esposa”, y no es que no lo amen, sino que se siente tan heridos que esa falta de perdón apaga el amor.


   Después de aprender los enormes peligros que conlleva la falta de perdón, no podemos hacer caso omiso de ello. Es de necio correr semejantes riesgos y luchar contra el mismo Dios. Él nos perdonó una gran deuda. No esperemos ser entregados a los verdugos para, entonces, clamar por liberación. Sea sabio, perdone a tiempo.
Guillermo Maldonado. Los Peligros de no Perdonar. Editorial Nuestra visión. Miami 2009. Pag. 79 a la89

viernes, 30 de junio de 2017

LA OFENSA Y EL CRISTIANO . Parte III

7. Los ángeles de Jehová velan por los pequeños en el Reino.“10Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos”. Mateo 18.10

   Los creyentes, los pequeños de Dios, tienen ángeles que están veinticuatro horas al día con ellos. Los ángeles ven, continuamente, el rostro del Padre en los Cielos; de allí toman fuerza y fortaleza para venir a ministrarlos. Aunque usted no sienta nada, debe creerlo por fe, porque Jesús lo dijo. Los ángeles de Dios no son como los que dibujan los hombres, con forma de bebés o niños pequeños, o como los dibujos o adornos que se ven en las casas. Eso es ignorancia, un gran desconocimiento de las verdades espirituales. Los ángeles son seres grandes, fuertes, poderosos en batalla, listos para la guerra. Aquellos que lo acompañan a usted, ven el rostro de Dios, y luego, vienen a ministrarle fuerza, fortaleza y vida.

“7El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende”. Salmos 34.7
 
   Tenemos un Dios glorioso y podemos ordenar a nuestros ángeles que salgan a pelear por nosotros. Yo he sentido a los ángeles a mi alrededor en muchas ocasiones. Ellos están conmigo en todo momento, pero los siento más cuando estoy ministrando en una cruzada de milagros. La sensación es comparable a estar en una rueda en medio de otra rueda, como rodeado de fuego.

8. Si hemos ofendido y nuestra ofensa hizo errar el camino de otra persona, debemos buscarla, pedirle perdón y restaurarla.

 “11Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido”. Mateo 18.11

   Jesús vino y dio su vida por el perdido; por eso, para Él es tan importante esto. Él dice: “Si hay alguien que está empezando, no lo empujen a perderse otra vez, ayúdenlo a salvarse”. En el siguiente pasaje, Él da una ilustración para aclarar el punto.

“12...Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? 13Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. 14Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños”. Mateo 18.12-14

   Cuando alguien se va de la iglesia, yo quiero estar seguro de que no fue por mi culpa; y si fue mi culpa, lo busco o lo llamo, y le pido perdón. Pero aquí no estamos hablando de una oveja malcriada, rebelde, que se enoja con todo el mundo y tiene siempre una mala actitud; estamos hablando de no ser de tropiezo para la salvación de otro. Jesús dice: “Si tú eres el líder de la casa y sabes que ofendiste a alguien, entonces búscalo”.

    Y usted se preguntará: “Pastor, usted, ¿lo hace?”. Sí, yo lo he hecho cientos de veces, y lo sigo haciendo; pero no lo hago con ovejas rebeldes que salen tirándome veneno porque no se cumplieron sus caprichos o sus agendas personales. Yo sigo a aquellas que sé que herí. Si sé que maltraté a alguien, voy detrás de esa persona y le pido perdón y trabajo para devolverla al redil. A eso se refiere Jesús. ¡Padre de familia, si usted hirió a sus hijos, salga de su casa y vaya a buscarlos! ¡Esposa, si sabe que hirió a su esposo búsquelo y hable con él hoy!

   Un día, Pablo, en uno de sus viajes, llegó a una isla con su gente, después de una dura travesía en el mar. Como hacía mucho frío, las personas que los recibieron encendieron una fogata para que pudieran entrar en calor; entonces, una víbora, huyendo del mismo, picó a Pablo en la mano. En lugar de intentar ayudarlo, todos los presentes se quedaron atónitos esperando que cayera muerto. Cuando una persona está ofendida con el pastor o con la iglesia y con odio en el corazón, espera que mañana se cierre el templo o que el pastor caiga. Cuando esa mujer que dejaste abandonada se divorcia de ti, espera que mañana caigas muerto. Pero dice la Biblia que Dios estaba con Pablo.

“5Pero él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño padeció”. Hechos 28.5

    La ofensa es como el veneno que inyecta una serpiente en el torrente sanguíneo de una persona, puede matarla en poco tiempo. Cuando la ofensa atenta contra nuestra vida espiritual, debemos quitarla de nosotros, vacunarnos con el perdón, que es el único antídoto que nos puede salvar. Al igual que Pablo, debemos sacudirnos la víbora de la ofensa y quitar el veneno de nuestro sistema; debemos perdonar y seguir adelante.

9. La confrontación es parte de perdonar.
“15Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano”. Mateo 18.15
 
   Hoy, en las iglesias, no se puede hablar de reprender porque dicen que uno no tiene amor. Pero Jesús dijo que, cuando alguien nos ofenda, debemos reprenderlo estando nosotros y él solos. Si a usted su esposa lo ofende, debe reprenderla a solas. Ése es el primer paso. Hay gente que dice: “pero yo soy el ofendido”. Pero Cristo le puso a usted la carga. Es usted quien debe ir. ¡Sáquese ese dolor de adentro, mírelo a la cara y confróntelo! Vaya a solas, dígale cómo se siente. Si le oye, habrá ganado a su hermano.

“16Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra”. Mateo 18.16

    Esto no se practica entre los cristianos; en cambio, difamamos al hermano. Si tenemos algo contra alguien, ¿por qué no seguimos los consejos dejados por Jesús en la Biblia? ¿Acaso no decimos que creemos que ésta es la palabra de Dios? En lugar de eso, difamamos; especialmente, cuando se trata de un ministro o anciano de la iglesia. Lo despedazamos con los dichos de nuestra boca; y en el camino, destruimos a los pequeñitos.

“17Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano”. Mateo 18.17
 
   Es decir, primero debemos confrontar a quien nos ha ofendido, a solas; luego, si no hay resultados positivos, debemos traer un testigo y confrontar a la persona en presencia de éste; y si sigue sin aceptar su responsabilidad, lo podemos tener o considerar como publicano.

¿Quién era un publicano?
 
   Los publicanos eran las personas más despreciadas de esa época: ladrones, inescrupulosos, que se sentaban a comer con las prostitutas y con los peores pecadores. Jesús dijo: “Si tú le hablas a alguien tres veces y no acepta que te ha ofendido, tenlo en la misma categoría de las prostitutas”. Ése, para usted, no es un hermano; no se asocie con él.

 10. La falta de perdón causa que perdamos la autoridad espiritual.
“18De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo”. Mateo 18.18

   Aquí Jesús comienza a hablar de autoridad. Si usted no es capaz de perdonar, no tiene ninguna autoridad en la Tierra, ni para prohibir ni para permitir, ni para atar ni para desatar. La palabra atar, en el mundo espiritual, significa prohibir, declarar ilegítimo. Cuando quiera ejercer autoridad espiritual sobre sus hijos, Jesús le dirá: “tú no tienes ninguna autoridad porque hay falta de perdón en tu corazón”.

“19Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos”. Mateo 18.19

¿Qué dice Jesús en este texto?
 
   Jesús está diciendo que es necesario que lleguemos al punto de unidad o de acuerdo con la persona que nos hirió; porque ésa es la única manera de que nuestra oración sea escuchada en el Cielo. Está diciendo que si no nos ponemos de acuerdo con nuestro ofensor, perderemos la oportunidad de recibir lo que le pedimos a Dios.

   En cambio, si nos ponemos de acuerdo, el panorama cambia por completo, y aquello que tanto anhelamos, no tendrá estorbo; sin duda, lo recibiremos.

   La palabra acuerdo es una de las traducciones del griego “sumfonéo”, de donde también proviene sinfonía, y significa sonar a una. Si hay desacuerdo entre los músicos de una banda, no van a sonar de manera armoniosa. La falta de perdón es un estorbo en el fluir unánime del cuerpo de Cristo; porque para ponerse de acuerdo con alguien, ambos deben estar limpios de ofensas, de lo contrario, Dios no escuchará sus oraciones. Si no estamos de acuerdo, no tocamos la misma melodía; sólo tiramos nuestras oraciones al aire. Mientras haya ofensa en su corazón, no podrá tocar la misma sinfonía con su hermano. Si no hay acuerdo con sus hijos en su casa, jamás podrán tocar la misma sinfonía; siempre van a querer algo distinto. Cuando ambos mueran a sí mismos y dejen de lado el individualismo, entonces, tocarán la misma melodía; orarán lo mismo y Dios les responderá. 
 Guillermo Maldonado. Los Peligros de no Perdonar. Editorial Nuestra visión. Miami 2009. Pag.70 a la 77

viernes, 23 de junio de 2017

LA OFENSA Y EL CRISTIANO. Parte II




                    ¿QUÉ ES TROPEZAR?
 
   El tropiezo de un niño es la figura de la ofensa para un creyente; es una trampa, una piedra en el camino para hacerlo caer. Cuando Jesús dice: “Y cualquiera que haga tropezar, que ofenda a un creyente…”, ya no se está refiriendo al niño que está en el centro, sino a usted, a mí, al hermano que se convirtió hace un mes. Si usted le es de tropiezo a un hijo de Dios..


“6...mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar”. Mateo 18.6

¿Qué es una piedra de molino de asno?

 
   En el tiempo de Jesús, los molinos funcionaban con dos enormes piedras circulares; una de ellas estaba en el piso, donde había un vástago para moverla. Dentro del molino, se echaba el trigo para que la piedra lo moliera. Muchas veces, era una mujer quien movía el vástago para moler el trigo; en otras ocasiones, lo hacía un asno, porque la piedra era muy pesada. La tarea solía requerir la fuerza de hasta dos animales. Jesús dice que es mejor colgarse ese tipo de piedra al cuello, y morir ahogado, que hacer tropezar a quienes creen en Él. Para el Maestro, esto era muy serio; tanto que Él mismo dio su vida para salvar la de sus pequeños.


 3. Las ofensas son necesarias para mostrar a los aprobados.
   Primero, Jesús habla de rebajarse; luego, dice que es mejor ahogarse que hacer tropezar a un creyente. Pero todavía hay más, porque Jesús prosigue…


“7¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!” Mateo 18.7

¿Por qué Jesús dice esto? ¿Se está contradiciendo?
¿Por qué es necesario que vengan las ofensas?


“19Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados”. 1 Corintios 11.19

   Por ejemplo, a veces, nos preguntamos: ¿Por qué hay peleas dentro de la iglesia?, si se supone que estamos entre hermanos y que todos somos hijos de Dios. Cristo dice que los obstáculos, las ofensas, los tropiezos siempre van a venir, y así se revelarán los que son aprobados, los genuinos, los dignos de recibir una visión, un llamado, una comisión divina. Dios está levantando gente genuina, capaz de perdonar la ofensa y el agravio. Para eso, es necesario que vengan los tropiezos. Pero, ¿cuál debería ser nuestra actitud cuando alguien nos ofende?

 4. El creyente genuino debe aprender a lidiar con las ofensas.
   Si usted sabe que las ofensas siempre van a venir, es mejor que aprenda a lidiar con ellas. No importa a qué iglesia vaya, con quién se case o dónde trabaje, las ofensas siempre se presentarán y, además, son necesarias.


Ilustración: Si usted sabe que todos los años, hay altas probabilidades de que se formen huracanes y entren en Florida, ¿no compraría usted un seguro? Hay gente que no soporta el miedo de vivir en un lugar así, pero la mayoría, aprende a lidiar con los huracanes, compra un seguro para la casa, pone protección en las ventanas y se aprovisiona de todo lo que pueda necesitar. Lo mismo sucede con las ofensas; si sabemos que son una constante en la vida, tenemos que aprender a lidiar con ellas.

   Hasta aquí hemos visto los siguientes puntos:
-. La persona que sobrepasa la ofensa es genuina y madura, porque el amor de Dios está en ella.


-.  No importa adónde vaya, las ofensas siempre aparecerán; alguien lo va a ofender y es más, usted también, ofenderá a alguien.


-. Las ofensas son necesarias para que se muestren aquellos que son aprobados, verdaderos, genuinos; los que no son hipócritas, que perdonan, que viven el amor de Dios en ellos.


-.  Cuando hay un problema, el que es verdadero, siempre sale a la luz.


   Siempre habrá tropiezos; lo importante es cuidarse de causarlos, de actuar como instrumento para hacer caer a alguien. Yo no voy a hablar de los defectos de mi mentor con un creyente que tiene dos meses de convertido. ¡Me rehúso! Yo no soy instrumento del diablo; yo soy instrumento de Dios para salvación de los seres humanos, no para perdición ni confusión.


5. La palabra de Dios nos ofende cuando no estamos alineados con ella.
“60Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? 61Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende?” Juan 6.60, 61


   Jesús ofendió a sus discípulos cuando les pidió compromiso. Usted no sabe si puede o no contar con alguien hasta que le pide compromiso. Esto revela el corazón de las personas y su verdadera posición en la obra de Dios y en cualquier área de la vida.
Ilustración: ¡Mujer soltera!, si tiene un novio, cuando  usted le pida el compromiso de casarse, sabrá qué quiere él realmente; conocerá qué tan en serio toma su relación con usted.


6. El rencor y el hacer tropezar a otros nos pueden llevar al Infierno.
El asunto se pone más serio para los discípulos cuando Jesús comienza a hablar del Infierno, como destino para un individuo que no es capaz de perdonar. ¡Esto es serio! El asunto se pone peligroso. Jesús sigue adelante con su disertación, dando una ilustración del cuerpo.


“8Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno”. Mateo 18.8

¿Qué quizo decir Jesús con esto? Veamos cómo explica Pablo el mismo asunto.


“21Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite”. Romanos 14.21


   Muchos dirán: “Entonces, ¿ningún cristiano puede beber vino? Eso es exagerado. Si yo no tengo problemas con el vino, ¿por qué no voy a poder beber una copa, de vez en cuando?” Lo que está enseñando Pablo es que, si por tomar una copa de vino, alguien puede tropezar, volver al mundo o ser tentado, es preferible no tomarla. Pues, si de nosotros depende, no seremos de tropiezo para un “pequeño”. Jesús dice: “¡Cuidado!” Sí, hay cosas que no constituyen pecado, pero ése no es el punto; el punto es no ser de tropiezo para otros.


Hoy por hoy, hay miles que volvieron al mundo porque, un día, uno de nosotros le fue de tropiezo.


¡Córtese la lengua antes de ser de tropoizo a un creyente nuevo!


¿Cuál es mi punto de vista acerca del vino? El fundamento bíblico para no beber vino es que puede ser una tentación para personas que han salido del alcoholismo. Si usted comparte la mesa con un nuevo convertido que acaba de salir del vicio, no es sabio poner una botella de vino frente a él, ni beber uno, ni convidarle a él una “copita”. Lo estaría invitando a caer nuevamente en el vicio que acaba de dejar. Es decir, por amor a nuestros hermanos, no bebemos vino; por amor a nuestros hermanos, no hablamos mal del pastor, del líder o el mentor; no contamos todos los problemas que vemos en la iglesia. Hoy en día, la gente está buscando la más mínima razón para alejarse de Dios. El corazón malo no quiere buscar a Dios, por eso usa cualquier detalle para justificarse y alejarse.
No le facilitemos las razones para alejarse del Padre; por amor a su hermano, déle un buen testimonio y ejemplo. No se trata de los derechos o la razón que tengamos, ni de lo justo que sea nuestro caso, sino de mostrar amor por aquel que está empezando a acercarse a Cristo.


“9Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego”. Mateo 18.9


   Hermana, si tu falda es tan corta que puede hacer tropezar al hermano que está saliendo de la pornografía, que viene todavía con todos los demonios encima, cúbrete, cambia tu manera de vestir; no por religiosidad, sino por amor a aquellos nuevos que necesitan un buen ejemplo. Si no te importa, los vas a hacer tropezar. ¡Cúbrete! ¡No los hagas caer! Hombres, que tienen una labia de mundo, que le bajan las estrellas del cielo a las mujeres y son de tropiezo para ellas.


¿Cuál es su testimonio? Si saben que eso puede ser un obstáculo en la vida de una mujer que está comenzando a caminar en Cristo, ¡cállense, no la hagan caer!


   Muchos padres han sido de tropiezo para sus hijos al mostrarles todos los defectos que tiene el pastor o la iglesia. Ahora esos jóvenes están en el mundo, sin Dios. ¿Qué era más importante: demostrar que usted tenía razón y que quizás haría mejor la tarea del pastor (en su opinión), o mantener a su hijo/a en el camino del Señor para que sea salvo/a y cumpla la voluntad divina en su vida?


“21Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de
juicio. 22Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego”. Mateo 5.21, 22

   Usted nunca pensó que guardar rencor o ser de tropiezo para otro pudiera llevar a una persona al Infierno, ¿verdad? Éste es un asunto muy serio y encierra graves peligros.
  Guillermo Maldonado. Los Peligros de no Perdonar. Editorial Nuestra visión. Miami 2009. Pag.63 a la70