sábado, 4 de junio de 2016

CRISTO MANIFESTANDO SU PODER SOBRENATURAL A TRAVÉS DEL CREYENTE. Parte I


   El libro de los Hechos marca el final del ministerio de Jesucristo y el comienzo del ministerio de la iglesia. Los primeros 4 versículos de este compendio sirven de puente hacia una nueva etapa; de ahí en adelante, somos nosotros quienes perpetuamos lo que Jesús comenzó. Estamos en este mundo para continuar todo lo que Él hizo; para eso nos dio el mismo poder y la misma autoridad que el Padre le otorgó, de manera que todo el que crea en ese poder y lo abrace puede hacer lo que Jesús hizo. Éste es un ministerio para cada creyente que ha recibido a Jesús como Señor y Salvador y obedece Su Palabra. Hechos registra las obras que realizaron los apóstoles de aquel tiempo, movidos por el Espíritu Santo, pero también queda abierto para que cada creyente continúe escribiendo las victorias propias que Dios le dará, cuando actúe en el nombre de Jesús.

   La palabra hechos significa acciones, hazañas, obras o eventos; es algo que hemos realizado, como la prédica de la Palabra con demostraciones del poder sobrenatural de Dios para sanar y hacer milagros; incluye todos sus progresos en el cumplimiento de la gran comisión que Jesús nos dejó. Visto de esta manera, usted también puede escribir un libro de hechos de lo que el Espíritu Santo realiza usando su vida. Los primeros apóstoles estaban en continuo movimiento; mientras iban sanaban a un enfermo, mientras llegaban expulsaban un demonio, y mientras volvían hacían un milagro. Ellos se encargaron de hacer avanzar con ímpetu el reino de Dios. A ese cuerpo se le llamó iglesia. Sin embargo, pese a lo importante que es, Jesús apenas lo mencionó una vez; sin embargo, citó el reino más de 150 veces. Desde el comienzo de su ministerio hasta su resurrección, siempre le dio prioridad al reino. La iglesia es la manifestación creciente del reino de Dios para servir a Jesús, pero el reino es más grande que la iglesia.

¿Cuáles son los nombres que la Biblia da a la iglesia?
 
   El pueblo de Dios es citado en la Biblia con diferentes nombres. Se le llama iglesia, cuerpo, obra, templo, familia, novia y ejército. Hay quienes afirman que la iglesia es un hospital pero la Biblia nunca la llama así. Sí, la iglesia restaura y sana al enfermo, al caído, al triste y al afligido, pero esa no es su única función ni tampoco la principal.

¿Qué es la iglesia?
 
   La iglesia es el cuerpo de Cristo. El origen de esta palabra lo encontramos en dos términos hebreos: edah que se usa para referirse a "congregación" y qahal que significa "asamblea". Edah se refiere a un grupo homogéneo; no es una colección de individuos sino una gran unidad, sin diferencias ante Dios. Por su parte, eklesía, el término griego, significa "los llamados a asamblea". Esta palabra reúne los dos aspectos de una asamblea: uno, es el hecho que alguien llama a que se junten los individuos; y dos, que existe un propósito o razón para llamarlos. En síntesis, eklesía es una congregación llamada por alguien con un propósito; es llamada por Jesús con el propósito de cumplir Su voluntad en la tierra. Veámoslo de esta manera, hemos sido llamados del mundo para conformar el cuerpo de Cristo, y obedecer a la cabeza que es Jesús. Pero la cabeza no puede hacer nada si el cuerpo no se mueve. Si mi cabeza quiere salir por una puerta ahora, ella toma la decisión pero el cuerpo tiene que moverse. Si quiero recoger algo del suelo, la cabeza toma la decisión pero la mano tiene que estirarse. Asimismo es con Jesús, como cabeza, Él tiene planes, deseos, propósito, misión, mandato, pero no los puede llevar a cabo a menos que el cuerpo colabore. Aunque quiera dejar al cuerpo a un lado y que la cabeza lo haga todo, no va a suceder, porque la función de la cabeza es ordenar y la del cuerpo, ejecutar o llevar a cabo. Cuando Dios nos pide que hagamos algo es porque Él no lo va a hacer por nosotros.
 
   Por ejemplo, Dios nos mandó a proclamar el evangelio a todo el mundo, empezando por nuestro vecindario, en las casas, en el templo, a las ciudades, a las naciones, y también nos mandó a hacer discípulos. Nos mandó a sanar a los enfermos, a predicar el evangelio del reino, y prometió que las señales nos seguirían. (Vea Marcos 16:20).

Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. (Mateo 16:18).
 
   Jesús no le delegó la edificación de Su iglesia a nadie sino que lo hizo Él mismo, y la fundamentó en la revelación o conocimiento revelado de que Él es el Mesías, el Rey y Señor. Eklesía describe al cuerpo gubernamental del estado griego, con sede en Atenas, el cual estaba compuesto sólo por hombres ciudadanos. La iglesia, para los cristianos, es la gente llamada del mundo para ejercer gobierno y autoridad en la tierra, proclamando el evangelio de Jesucristo con señales y milagros. Hoy no hay suficientes indicaciones de que somos el cuerpo gubernamental de Dios en la tierra; ya que no ejercemos a cabalidad nuestra responsabilidad de administrar el gobierno de Dios. Éste es un concepto extraño para el pueblo de Dios. Como iglesia, somos responsables de muchas cosas malas que suceden en el mundo porque no hemos tomado la autoridad que nos ha sido delegada para decretadas ilegales. Entonces, si queremos cambiar la nación tenemos que empezar cambiando la iglesia. ¿Estamos conscientes de nuestra responsabilidad? En la ciudad de Atenas se daba la ley para la ciudad y una vez establecida no se podía cambiar. La eklesía no podía cambiar las leyes, pero sí podía hacer decretos. Jesucristo hizo las leyes y no pueden ser cambiadas, pero sí podemos hacer decretos.

 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares [declares impropio o ilegal] en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares [declares legal] en la tierra será desatado en los cielos. (Mateo 16:19)
 
   Tenemos que hablar nuevos decretos para hacer cumplir las leyes del reino en la tierra. Jesús lleva a cabo sus propósitos eternos a través de la iglesia, sin importar cuánto nos tardemos. De hecho, nos ha tomado veinte siglos llevar el evangelio a las naciones y aún nos falta para que llegue hasta lo último de la tierra. Tenemos que inundar las naciones con milagros, maravillas y prodigios. Jesús no va a hacer el trabajo que nos corresponde completar. Muchos de los creyentes de este tiempo carecen de autoridad, porque no caminan bajo autoridad. Hay gente rebelde que debe aprender a someterse a la cabeza que es Cristo. Todo aquello que no está bajo la Cabeza no es cuerpo, o iglesia.


¿Cuáles son los propósitos de la iglesia de Jesucristo?
 
1. La proclamación del evangelio del reino en todo el mundo
Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá elfin. (Mateo 24:14)
   Los creyentes somos, sal de la tierra, luz del mundo (vea Mateo 5:13-14), reyes y sacerdotes, embajadores, pescadores de hombres, atalayas, testigos, representantes de Cristo, pacificadores y pequeños Cristos. Tenemos una misión y un mandato: predicar el evangelio a toda criatura con milagros, señales, maravillas y demostraciones del poder de Dios, que confirman que somos la extensión de Jesucristo en la tierra. Dios está levantando personas para cumplir este mandato.

2. Hacer discípulos a todas las naciones
Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones. (Mateo 28:19)
   En nuestra iglesia tenemos miles de discípulos, dentro de los Estados Unidos y en otros 25 países más. Cada uno de ellos está siendo entrenado, enseñado y equipado para sanar a los enfermos, predicar el evangelio del reino, llevar los milagros, señales y maravillas a diferentes vecindarios, territorios y ciudades del mundo.

3. Manifestar la vida del reino
Para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. (2 Corintios 4:11)
   Ésta es la vida de resurrección que Jesús ha puesto a disponibilidad del creyente por la fe. La vida de Jesús se manifiesta en nuestro cuerpo mortal; es lo que yo llamo salud y sanidad divinas. Si la tenemos, también nosotros podemos ministrar esa vida de resurrección para sanar y liberar a otros. Muchos no son capaces de manifestar la vida eterna o la vida de res urrección de Jesús porque no han muerto a su propia vida. Para manifestar esa vida hay una condición y es morir a la vida del ego o vida almática.
Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. (Juan 12:24)

    Jesús está a punto de ir a la cruz y les da a los discípulos un principio de reino que los llevará a tener éxito y manifestar la vida de Dios. Ése principio es: Si usted toma una semilla y la siembra, morirá, pero al morir, reproducirá cien veces más su esencia. La planta que nacerá será igual a la semilla de la que procede, porque lleva su ADN. Hasta aquel momento Jesús no había podido reproducir Su vida en los discípulos; por eso va a la cruz, no sólo a morir por sus pecados y redimir al mundo. El sacrificio de Jesús también sirvió para poner a disposición un esperma, una semilla, que cuando fuera plantada en el vientre espiritual del creyente, reprodujera exactamente Su patrón genético. Debido a esa semilla es que podemos llegar a la medida de Su estatura.

   El patrón de Dios es sembrar una semilla en su espíritu, para que crezca y llegue a ser como Jesús, que es lo que llamamos el nuevo nacimiento. Jesús dijo que moriría para depositar esa semilla. Del mismo modo, nosotros tenemos que morir como semilla para dar más fruto; para que la vida de resurrección de Jesús pueda manifestarse poderosamente y tocar a miles de personas que están sufriendo y en necesidad. Si usted quiere ministrar esa vida a otros, debe morir a su ego primero; esa muerte abre la puerta para que Jesús se manifieste. Los creyentes que manffiestan la vida del reino son los que han experimentado la muerte de su ego.

4. Manifestar la autoridad y el poder del reino
He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. (Lucas 10:19)

    En capítulos anteriores estudiamos que el poder es la habilidad en bruto para llevar a cabo algo; estudiamos también que la autoridad es el derecho legal para ejercer ese poder. Para ilustrar esto, imaginemos a un policía de tránsito que le ordena a un conductor que se detenga. Si la persona está en sus cabales se detendrá porque respeta el uniforme, respeta el arma y la ciudad que la placa policial representa. Pero si al volante va un borracho, cuyos sentidos están embotados, cruzará la luz roja y el policía no lo podrá parar. En este caso, el policía tiene la autoridad pero no tiene el poder fisico para detenerlo. Pero ¿qué tal si ese mismo oficial llama por radio y le envían como refuerzo dos tanques de guerra que se atraviesan en el camino? El borracho ni siquiera intentará sobrepasar los tanques, así que no tendrá salida. Ahora el policía tiene la autoridad y también el poder para detener a ese hombre. En el ámbito espiritual nuestra condición es muy semejante. Dios nos dio Su poder cuando nos llenó con Su Espíritu Santo, al reconocerlo como el Señor de nuestra vida, y nos dio toda Su autoridad al resucitar, luego de pagar en la cruz por nuestras transgresiones. En ese mismo instante nos hizo coherederos con Él. Es decir que al nacer de nuevo fuimos hechos hijos de Dios con autoridad y potestad, con derecho legal para actuar y ejercer poder divino, a fin de manifestar el reino y cumplir con la misión que Jesús nos encomendó.

5. Expandir el reino de Dios en la tierra
   El reino de Dios lo podemos expandir de tres maneras: Desde el principio, Dios creó al hombre para gobernar y ejercer dominio sobre la tierra. Por tanto, nosotros los creyentes somos los únicos instrumentos que Dios usa para hacer Su voluntad y expandir Su dominio sobre la tierra. Lo hacemos a través de la proclamación y demostración del reino de Dios.
• Proclamando el reino de Dios sin demostraciones visibles
Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de éste, era verdad. (Juan 10:41)
    Juan el Bautista predicaba la verdad acerca de Jesucristo, pero no pudo manifestar ninguna señal del reino a través de milagros. Lo mismo ocurre hoy en día con muchos ministerios. Hay hombres y mujeres de Dios que predican la verdad y tienen la doctrina correcta, pero no pueden demostrar el poder sobrenatural de Dios con milagros y señales. Enseñar sobre el reino, proclamarlo y anunciarlo, sólo con palabras, es apenas una primera fase, porque la verdadera manifestación viene junto con Jesús.
• Predicando el reino con demostraciones visibles del poder
Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. (Mateo 12:28)
 
   Cuando Juan el Bautista termina su ministerio de anunciación, comienza un nuevo orden, el de Jesús. Él empezó a predicar, enseñar y demostrar el reino de Dios con milagros, señales, maravillas y echando fuera demonios; algo que jamás se había visto en la Escritura. Jesús fue el primer hombre con autoridad para expulsar demonios del cuerpo y la mente de las personas. A partir de Jesús, el reino comenzó a extenderse por medio de la demostración visible del poder de Dios. La expulsión de demonios es una señal visible de que el reino de Dios ha llegado a un lugar.
 
   El siguiente testimonio ilustra cómo la llegada del reino de Dios hace que los demonios huyan al oír el nombre de Jesús:

   A nuestra iglesia llegó una joven que había sido diagnosticada con esquizofrenia bipolar y ADHD, un trastorno de la conducta relacionado con la dificultad para concentrarse y la hiperactividad. La esquizofrenia es un desorden mental que dificulta la capacidad para distinguir entre realidad y fantasía; esto le impedía razonar y tener un comportamiento normal Sufría de alucinaciones, conducta catatónica, pensamientos irreales, escuchaba voces, vivía enojada, ansiosa y paranoica. Los doctores le dijeron que nunca iba a tener una vida normal, que no podría tener hijos ni conducir ni dejar las pastillas. Todo comenzó cuando apenas tenía ocho años; entonces la muchacha oyó por primera vez una voz que se reía y se encerró en su cuarto por una semana, sin poder dormir. A los 12 años la internaron en un psiquiátrico donde la mantenían sedada hasta por veinte horas. Llegó a tomar quince pastillas por día, y trató de suicidarse varias veces. Veía demonios que la atormentaban diciéndole que iban a matar a su familia. Cuando salía del hospital, se escapaba al parque a drogarse y pasaba allí las noches. Odiaba al mundo y estaba enojada con todos a su alrededor. Un día un muchacho en la escuela la invitó a la iglesia y recibió al Señor. Al domingo siguiente, estando en el servicio, el Espíritu Santo me guió hasta su asiento y oré por ella, expulsando todos los espíritus que la atormentaban. Ese día fue totalmente libre. Volvió a su casa y botó las pastillas. Su madre se enojó e insultó a la gente de la iglesia, pero la muchacha le repetía que estaba curada. Cuando la llevó al médico, le dieron de alta porque estaba totalmente curada. Así la mamá y toda la familia vinieron a los pies de Jesús y hoy todos sirven a Jesús.
• Avanzando el reino de Dios por la fuerza
Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. (Mateo 11:12)
 
   La traducción literal dice: "Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de Dios ha sido administrado por la fuerza y sólo aquellos en poder lo controlan". Ésta es la faceta violenta de la guerra; el conflicto entre el reino de Dios y el reino de las tinieblas se convierte en un choque violento de poderes. Ésta es la fase donde no solamente predicamos y enseñamos, sino que establecemos y extendemos el gobierno divino sobre nuevos territorios. Con cada paso, desplazamos, expulsamos y desterramos al enemigo de su territorio; entonces viene la violencia; es el choque de los dos reinos.
 Bibliografia.
Guillermo Maldonado. Como caminar en el poder sobrenatural de Dios. Editorial Whitaker House. Miami 2011. Pag. 231 a la 242

sábado, 28 de mayo de 2016

PRINCIPIOS, CONCEPTOS Y REVELACIONES PARA FLUIR EN LO SOBRENATURAL. Parte IV

                                    
  ¿COMO FUNCIONA LA LEY DE LA RESPUESTA?

   Y el poder del Señor estaba con él para sanar.(Lucas 5:17)
   En el capítulo 5 del libro de Lucas, vemos una multitud reunida, observando indiferentes, sin respuesta, en medio de una atmósfera lista para producir milagros. (Ver versículo 5). Quizá esperaban que Jesús les impusiera manos o que los llamara por su nombre. '"tuvo que llegar alguien, que no estaba allí desde el principio, entrar ingeniosamente y arrebatar un milagro de la atmósfera creada por la oración de Jesús. ¡Lo metieron por el techo de la casa! Dice el evangelista que el poder de Dios estaba con Jesús para sanar. Esto nos lleva a preguntar: ¿Qué pasa si nadie necesita sanidad? El poder de Dios abarca todas las necesidades y Su gracia es multiforme. Ya sea que el pueblo necesite sanidad, liberación o cualquier otra cosa, la ley de la respuesta sigue siendo fundamental. Es necesario que respondamos, de lo contrario, el poder de Dios se retirará. El ámbito del poder de Dios que no encuentra respuesta no permanece en la casa.
 
   Antes, algunos de nosotros sabíamos cómo responder pero ahora nos hemos vuelto muy espirituales. Antes gritábamos y danzábamos, pero ahora somos demasiado importantes para algo así. Por eso Dios permite que pasemos por el dolor, porque cuando nos duele gritamos, nos sale el clamor y hacemos a un lado la reputación. La alabanza viene de lo profundo del corazón. La gente que ha sufrido mucho alaba a Dios de continuo. En este día yo lo reto a responder, ahora mismo. Dios está desatando Su poder para sanar, para liberar; lo desafío a que dé un grito de victoria, que proclame que está sano, que está libre, que un milagro creativo está sucediendo ahora mismo en su cuerpo. ¡Tenemos que responder! La manifestación del poder de Dios que usted responde es la única que permanece.
 
   El poder de Dios está presente, sólo espera que usted responda. No importa lo que necesite; puede ser sanidad o un milagro creativo; tal vez requiera enderezar un hueso torcido, crear un órgano, restaurar un ojo, restituir pelo en la cabeza, añadir músculo a su cuerpo; ahora es el tiempo de recibirlo. Aquellos que tienen fe para actuar háganlo ahora. El poder de Dios siempre está presente aunque no siempre es recibido.
 
   Podemos predicar la revelación más profunda pero nada ocurrirá mientras el pueblo no entienda que tiene que responder. Jesús no pudo hacer milagros en Nazaret debido a la pasividad de la gente. Si donde está el Espíritu del Señor hay libertad, lo que detiene la respuesta de la gente es la atadura. Dios ama la espontaneidad. Si no la hay todo se vuelve mecánico. Sea libre para alabar, danzar, gritar y responder con un acto que antes no podía hacer. Usted está respondiendo a la gloria, y a la unción de Dios.

   En este instante, le animo a tomar la decisión y comenzar a hacer lo que antes no podía. Mientras lo hace, lo declaro sano, lo declaro libre, declaro que milagros creativos se están produciendo en su cuerpo, que hay manifestaciones sobrenaturales de Dios en su mente y en su corazón. Oro para que al leer este capítulo comience a reaccionar, a responder y pueda recibir su milagro ahora. Declárelo con su boca, adore a Dios y haga una acción correspondiente; luego dé gracias a Dios, en el nombre de Jesús. ¡Amén!

   Quiero que su fe vaya a otro nivel. Lo invito a leer el testimonio que viene a continuación porque en verdad Dios está listo para sanar:

   Durante un servicio de sanidad y milagros en nuestra iglesia, vino al altar a testificar una señora dominicana que llevaba doce años en silla de ruedas. Antes no podía caminar, no podía moverse, tampoco podía doblarse y mucho menos cargar peso. Todo esto, como consecuencia de un terrible accidente. Pero cuando el poder de Dios cayó sobre ella, empezó a hacer todo lo que antes no podía hacer. Comenzó a doblarse, moverse, caminar,saltar y hasta correr, sin dolor alguno en su columna. La mujer estaba llena de gozo. "¡No lo puedo creer!", gritaba mientras corría. No dejaba de darle gracias a Dios. ¿Qué pasó en este caso? La mujer respondió a la gloria de Dios presente en el lugar y tomó su milagro, hizo una acción correspondiente y testificó de inmediato. ¿Lo hará usted también?

7. Entender la ley de la expectativa.
   Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. (Hechos 3:5) La fe actúa en lo que ya ha sido predeterminado, por eso hay expectativa.
 
   Cuando la gente viene a la iglesia por primera vez todavía no ha creído nada. Yo no puedo imponer las manos sobre gente que no espera nada. Sé que en ocasiones se ofenden, pero usted no puede dar lo que alguien no recibe. Debemos ir predeterminados, con la expectativa de recibir un milagro, una sanidad, una liberación o un evento sobrenatural. A veces, incluso cantamos canciones que matan nuestra fe, que dan vueltas alrededor de nuestro dolor en vez de declarar lo que Dios ya hizo. Algunos predicadores tienen que luchar para que la gente reciba porque no hay expectativa alguna, a menos que venga un invitado famoso.

    En mi experiencia he notado que la expectativa que genera un predicador de afuera no es la misma que genera el predicador local. Por eso al local le cuesta tanto desatar el poder de Dios; porque no hay expectativa, porque hay familiaridad con él y con su unción. Dios está desatando una expectativa sobrenatural en el creyente. No importará quién predique, la gente vendrá y tomará su milagro de la atmósfera de la eternidad. ¿Puede imaginarse a toda la iglesia a la expectativa? Aun cuando usted no tenga el don de sanidad Dios manifestará Su
poder. El secreto para fluir en milagros es saber el tiempo en que Dios se manifestará en el servido y estar siempre a la expectativa.
 
    Observemos cómo Dios obra milagros cuando el pueblo pone demanda: Hace algún tiempo viajé a Perú para predicar a unos dos mil pastores y líderes de ese país. La expectativa era tan grande que me recibieron como al hombre de Dios, y al mensaje que llevaba, como la palabra de Dios; lo mismo que le sucedió a Pablo en Tesalónica. Eso generó gran demanda sobre el manto que Dios ha puesto sobre mí. Hasta el lugar llevaron a una mujer en camilla, con una enfermedad en su espalda que no le permitía hacer el más mínimo movimiento. Mientras predicaba la Palabra la mujer puso tal demanda, que llegó un momento en que se levantó de la camilla y subió a la plataforma, con cobijas y todo, a testificar que Dios la había sanado. Al siguiente día volvió con su familia y con documentos del médico que ratificaban la enfermedad de la que Dios la había sanado. En el mismo lugar, otra mujer testificó que Dios le había creado cinco dientes nuevos de oro. Decenas de milagros más ocurrieron en ese lugar, debido a la demanda de la gente sobre la unción; además, porque tenían la expectativa de recibir, como ocurrió en el libro de los Hechos.

8. Declarar la Palabra con la intención de que suceda.
 
     Usted no puede declarar la palabra de Dios sin conocimiento previo de lo que va a suceder. Si no tiene la intención de que suceda no hable. Si usted le va a hablar a un ciego y no espera que vea, no le hable. Si le dice al paralítico que se levante y no espera que se levante no le hable. Si usted le habla a un sordo y tiene previo conocimiento revelado de lo que va a suceder, entonces hable y espere que el sordo oiga. No puede haber nada en su mente que lo haga dudar. Si piensa que tal vez no sucederá, entonces usted no ha cruzado aún ese obstáculo; todavía respeta el tiempo, la materia y el espacio, y no puede hablarle a la materia hasta que tome dominio sobre ella. ¿Ahora entiende por qué el conocimiento mental no sirve en asuntos espirituales? Para movernos en lo sobrenatural debemos exceder ese ámbito y ejercer dominio sobre las leyes de la naturaleza. No hable la Palabra si no tiene la intención de que ocurra lo que habla.
 
   Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. (Salmos 33:6)

   Cuando la palabra de Dios sale y se junta con el aliento del Espíritu Santo se produce una explosión llamada poder creativo, y el Espíritu Santo la confirma. Ese poder sobrenatural divino hace que los ciegos vean, los sordos oigan, los mudos hablen, los paralíticos caminen. Dios hace milagros creativos. Si usted habla como Dios, con el propósito y la intención de que ocurra lo que habla, no hay alternativa, tiene que suceder; eso se declara sin margen de error. Y quien sustenta todas Zas cosas con la palabra de su poder. (Hebreos 1:3)

   Confesión es dedr lo mismo que Dios ha dicho. fréma es hablar lo que Dios está didendo ahora.
 
   La Palabra de Dios se cumple inexorablemente, sino veamos el siguiente testimonio:

   Durante un servicio de sanidad y milagros en México, un niño de 13 años al que le faltaban dos dedos de sus pies, desde su nacimiento, recibió tremendo milagro creativo. Su situación económica era tan difícil que para llegar a la cruzada tuvo que ponerse a vender pastelitos en la calle. Cuando la gloria de Dios se manifestó en aquel lugar, se desató una ola de milagros creativos, y él se apropió del suyo. Cuando pedí que se revisaran e hicieran lo que antes no podían hacer, aquel niño se quitó las medias, todavía con vergüenza. Para su sorpresa, vio que tenía dos dedos nuevos donde antes no existían. De inmediato se le fue la vergüenza. ¡Dios había hecho un milagro creativo, tangible y visible! El muchacho estaba tan feliz, que su sonrisa tímida al comienzo comenzó a crecer y después no podía pararde reír. ¡Gloria a Dios!

    Usted no puede operar en lo sobrenatural sin la revelación de la inteligencia de Dios. ¿Cuál es el problema con la iglesia? Los creyentes cometemos el error de pensar en base a nuestras habilidades. Si no está dentro del cuadro de lo que consideramos normal, no lo creemos. No nos atrevemos a ir más allá de lo natural, preferimos quedarnos en una zona de comodidad, aunque nada suceda, por temor a cometer errores. El 99 por ciento de los creyentes no va a la iglesia con la intención de ver algo sobrenatural. Se asombran al ver un milagro porque no lo esperan. Si usted no espera que Dios se manifieste para qué va a la iglesia.

   Si repasamos estos tres últimos conceptos, debemos recordar que, para activar el poder sobrenatural, debemos tener una capacidad de respuesta a la atmósfera generada por la oración, la alabanza y la adoración. Para eso necesitamos traer una expectativa previa. Si no esperamos nada no podemos responder cuando la eternidad de Dios se manifiesta para hacer milagros. Dios extiende Su mano para darnos lo sobrenatural, pero nosotros tenemos que extender la nuestra para tomarlo.
Bibliografia.
Guillermo Maldonado. Como caminar en el poder sobrenatural de Dios. Editorial Whitaker House. Miami 2011. Pag. 224 a la 231

miércoles, 25 de mayo de 2016

PRINCIPIOS, CONCEPTOS Y REVELACIONES PARA FLUIR EN LO SOBRENATURAL. Parte III

 ¿QUÉ ES UNA ATMÓSFERA?

   Una atmósfera es la capa de aire que rodea la tierra, o la capa gaseosa que rodea un cuerpo cualquiera. Es el ambiente que lo rodea. Una atmósfera espiritual es la nube de la presencia de Dios que nos rodea. Por ejemplo, cuando hace mucho frío en invierno, usted respira y puede ver cómo el aliento sale de su boca; puede ver la atmósfera que produce su aliento. La alabanza y la adoración producen el aliento de Dios en medio nuestro, y el aliento de Dios es vida. Tenemos que crear una atmósfera celestial para que los milagros, las sanidades y los prodigios ocurran, donde usted pueda ver lo que habla. A veces la gente está centrada en lugares donde su fe no puede trabajar. Si le sucede eso tiene que cambiar su atmósfera o ambiente. Cuando Jesús se alejó de Nazaret no lo hizo para probar ninguna teología, ni para demostrar que era el Hijo de Dios o el profeta de moda. Él se fue porque esa atmósfera no era la correcta. Muchas personas están muriendo en un lugar donde no existe nada sobrenatural, donde no está ni la vida ni la presencia ni el poder de Dios, porque no se genera ninguna atmósfera divina. No hay oración ni hay intercesión; tampoco hay una alabanza y adoración suficientemente alta que edifique el tabernáculo para que Dios habite. Yo lo he vivido; por eso contraté músicos profesionales y llenos del Espíritu Santo, a tiempo completo, para enseñarles a manifestar la presencia de Dios y que puedan fluir conmigo. Hoy por hoy no sólo lo hacen en nuestra iglesia; sino que dondequiera que vamos ellos saben edificar una atmósfera de Su presencia y como resultado los milagros siempre ocurren. La adoración establece la atmósfera divina en la tierra.
 
   Desde la perspectiva de Dios todo en la tierra está estancado debido a la caída del hombre. En el principio, el cielo y la tierra estaban juntos pero cuando el hombre pecó, hubo una separación, un distanciamiento. En este ámbito natural ya no está la gloria de Dios manifestada. La única manera de traerla es a través de nuestra alabanza y adoración. Entender esto nos lleva a saber que no podemos apurar la alabanza y la adoración en el servicio. Su duración dependerá del lugar. Si la atmósfera del lugar es dura tomará más tiempo edificar ese trono. Cuando no es tan dura se puede ir directo a la adoración.

   Hay tres revelaciones importantes acerca de una atmósfera:

• Tenemos que percibir o discernir la atmósfera de un lugar.

• Tenemos que desatar y declarar lo que hay en la atmósfera.

 • Debemos tomar y recibir lo que se desata de esa atmósfera.

   En una oportunidad estaba en una cruzada en México, y cuando me entregaron la plataforma, percibí la atmósfera muy dura. Se podía sentir la sequedad; dicho sea de paso, ésa es la razón por la cual llevo mis músicos a las naciones. Así que comenzamos a alabar a Dios y después entramos en adoración; de repente, toda la atmósfera cambio. La gente que antes estaba dura y no levantaba las manos, en seguida que se manifestó la presencia de Dios, lloraba quebrantada. Muchas veces no sólo se trata de edificarla sino de discernir qué tipo de atmósfera es; si es para milagros, para sanidades, para liberación o para algo distinto. Cuando discernimos la atmósfera, el siguiente paso es declarar y hablar desde esa atmósfera, para que suceda lo que ésta trae. Todo lo que declaremos en ese momento, sucederá. En el siguiente testimonio veamos cómo podemos discernir la atmósfera y cómo Dios obra milagros a Su voluntad:

   Durante la misma reunión en México que comenté en el testimonio anterior, Dios me mostró que había entre los presentes mucha gente con problemas en los huesos. Así que hice ese llamado. En verdad habían personas a quienes les faltaban huesos en alguna parte de su cuerpo. Muchos vinieron cojeando, con muletas y en silla de ruedas; otros vinieron con tornillos en sus huesos. Como la atmósfera estaba lista, declaré y desaté lo que había en esa atmósfera y empecé a orar por la gente. Oré específicamente por las condiciones que el Señor me había señalado. Discerní de qué atmósfera se trataba. Entre tanta gente que se sanó, estaba una mujer a quien sus amigos apodaban "la coja", porque le faltaba una pulgada de hueso en la cadera y caminaba lentamente y balanceándose, además le faltaba una porción de músculo en la misma zona. ¡Dios se glorificó ese día! Llenó su cadera de músculo y le creó el hueso que faltaba. La mujer comenzó a saltar y caminar sin cojear, como si llevara prisa. No paraba de darle gracias al Señor. ¡Dios lo hizo una vez más!

   Para resumir estos principios, recordemos que la acción de gracias sienta las bases para edificar el trono de alabanza y adoración donde Dios se sentará. La alabanza es proclamar los poderosos hechos de Dios y la adoración es declarar quién es Él, todo lo cual involucra una actitud del alma, el espíritu y el cuerpo. Así se edifica el trono para que Dios se siente y que Su atmósfera se manifieste, de modo que podamos declarar lo que Él está diciendo y haciendo en ese momento único. Éstos son principios muy poderosos para fluir en el poder sobrenatural de Dios, que se generan desde el sacerdocio del altar y una mayordomía efectiva del poder y la unción de Dios. Pero hay otros que están relacionados con el pueblo que va a recibir los milagros.

6. Entender la ley de la respuesta.

   Muchos cristianos han visto excesos de lo sobrenatural y reaccionan al error, por lo general, produciendo más error. Cuando respondemos a la verdad siempre ganamos sobre aquellos que reaccionan al error. Tenemos que responder al poder sobrenatural sin miedo. A veces, los cristianos tratan de buscar un terreno neutral, donde siguen creyendo en Dios pero no se arriesgan a tomar un paso de fe, sin darse cuenta que de esa manera no son útiles a Dios ni bendicen a la gente, y aun más, no representan ninguna amenaza para el enemigo. Hoy en día los predicadores tenemos que motivar a la gente para que responda a lo que Dios está haciendo; muchos no saben cómo hacerlo ni que tienen que hacerlo. Existe una traba religiosa que nos lleva a pensar que cualquier reacción tiene que ver con lo emocional, pero no podemos quedarnos rígidos sin hacer nada; tenemos que alabar y adorar a Dios. Él quiere ser celebrado, no tolerado. Dios debe ser amado, Su gloria debe ser anhelada y Su poder recibido. Seremos juzgados por nuestra falta de respuesta ante la presencia de Dios y Su poder .
 Bibliografia.
Guillermo Maldonado. Como caminar en el poder sobrenatural de Dios. Editorial Whitaker House. Miami 2011. Pag. 220 a la 224.

lunes, 23 de mayo de 2016

PRINCIPIOS, CONCEPTOS Y REVELACIONES PARA FLUIR EN LO SOBRENATURAL. Parte II

MI EXPERIENCIA SOBRE LA REVELACIÓN.

   Durante los años que llevo ministrando he notado que Dios no se puede manifestar en un ministerio más allá de la revelación o conocimiento que éste tenga. Hace algún tiempo enseñé en nuestra iglesia una serie acerca de conocer a Dios como nuestro proveedor; entonces el Señor se manifestó como proveedor, y muchas deudas fueron canceladas de modo sobrenatural, Dios proveyó trabajo a la gente, surgieron nuevos negocios, numerosas transacciones se cerraron con éxito, los jóvenes recibieron becas, los casos en la corte se resolvieron a favor del pueblo de Dios y muchos otros milagros financieros ocurrieron. Cada vez que llevo conocimiento revelado acerca del poder de Dios, Él se manifiesta haciendo milagros. Cuando enseño conocimiento revelado de Dios en algún área específica Él se manifiesta en esa área. De allí nace la importancia de enseñar todo el consejo de Dios. Entonces, si no tenemos mucha revelación de Dios Su manifestación será escasa. En cualquier área que queramos, primero debemos traer revelación. Como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu. (Efesios 3:5). Apóstoles y profetas traen revelación. Sin ellos la iglesia se verá limitada a moverse sólo con doctrina básica.
 
   Todo lo que la iglesia sabe ahora es lo que el ministerio del  pastor, del evangelista y del maestro han enseñado, lo cual se limita a las doctrinas fundamentales del cristianismo; éstas no añaden revelación apostólica para el ahora. ¿Qué es la revelación apostólica? Es lo que va a la vanguardia, que declara lo que el Padre está diciendo y haciendo ahora, lo que causa que el cielo desate lo que Dios ha autorizado para la tierra. Cuando el Espíritu Santo revela algo a través de los apóstoles y profetas, el cielo ya no lo puede detener.

   En conclusión, para movernos en el poder sobrenatural de Dios necesitamos revelación fresca y continua: oír, ver y percibir en el Espíritu; además saber: qué, cómo y cuándo actuar. Los milagros no suceden por suceder, tenemos que aprender a obrarlos. Por ejemplo, he estado en servicios donde la presencia de Dios no está, no siento Su poder, pero eso no significa que nada pasará. Ahí debo actuar en lo que Dios ya me mandó a hacer y en lo que Él ya hizo. Por tanto, comienzo a orar por las personas, a declarar las obras de Jesús en la cruz y los milagros suceden. Eso es activar la fe, caminar en fe y bajo la unción. Debemos saber cómo ejercer nuestra fe.

  ¿Quiere usted también empezar a caminar en fe para ser usado en milagros? Tome en cuenta el siguiente testimonio y camine bajo esa unción:

    En una ocasión me encontraba en Los Ángeles, California, ministrando en una cruzada de sanidad y milagros. Entre los muchos y grandiosos milagros que ocurrieron allí, recuerdo el caso de un muchacho que tenía una enfermedad degenerativa y sumamente dolorosa, que afecta el sistema óseo, atrofia las extremidades e impide el crecimiento. Cada vez que el joven intentaba caminar era un proceso doloroso, porque tenía los pies torcidos. Esa noche, mientras declaraba la Palabra, adorábamos y hacía lo que Dios me mandó a hacer, Su gloria se manifestó de forma poderosa sobre el joven y lo sanó; enderezó sus pies. El joven comenzó a caminar e incluso a correr sin problema alguno. El rostro de alegría que tenía, jamás se me olvidará. ¡Dios lo sanó!

4. Dar gracias, alabanza y adoración a Dios.
 
   Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel. (Salmos 22:3). Otro principio esencial para fluir en lo sobrenatural es la alabanza, que es la traducción del hebreo tejilá que significa, cántico nuevo del Espíritu del Señor, dado a nuestro espíritu; es un himno de alegría que alaba los poderosos hechos de Dios. La otra palabra, "habitas", es la traducción del hebreo yasháb que significa morar, residir, establecerse, sentarse en un trono, tener una habitación para vivir permanentemente. Cuando leemos esto nos damos cuenta que Dios no quiere venir por una visitación sino que quiere venir a quedarse, a morar perpetuamente y gobernar en medio de un pueblo que se regocija por Sus victorias; pero esto debe ser provocado por acción de gracias, alabanza y adoración. Sólo cuando hemos edificado un trono con estos tres principios, Dios se manifiesta.

   Una buena cantidad de creyentes piensa que orar es llevarle una lista de peticiones a Dios para que las conteste. Sin embargo, la verdad es que no hay acceso a Dios sin llegar en acción de gracias, sin alabarlo ni adorarlo. Ésta es una condición básica para entrar a Su presencia y recibir respuesta a nuestras oraciones. Cada una de estas tres involucra una manera de acercarse a Dios y nos relaciona con Él en aspectos diferentes. En la acción de gracias reconocemos la bondad de Dios, por medio de la alabanza reconocemos Su grandeza y Sus obras, y por medio de la adoración reconocemos Su santidad y gloria.

                                             ¿QUÉ ES ACCIÓN DE GRACIA?
   Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre. (Salmos 100:4)
 
   La palabra de Dios nos enseña que debemos dar gracias siempre, en todo y por todo, y que nuestras peticiones deben ir acompañadas de acción de gracias. Hay quienes tratan de tener acceso a Dios usando vías diferentes, pero eso es imposible. La gratitud a Dios es clave para desatar el poder sobrenatural, porque edifica el trono para que Dios haga una habitación.

                                            ¿QUÉ ES ALABANZA?

   Alabanza es la proclamación y declaración de los hechos poderosos de Dios expresados con júbilo, excitación, sonido, música y distintas posturas del cuerpo, como aplaudir, dar gritos y danzar. Alabar es exaltar a Dios en una celebración brillante, luminosa, delirante, escandalosa, extravagante, con sonidos clamorosos, hasta el punto de hacer el ridículo; es estar dispuestos a lucir como quien ha perdido la cabeza o que no está en sus sentidos, como aquellos que han bebido mucho y han perdido la mente temporalmente. Como vemos, la definición de alabanza nada tiene que ver con la forma mecánica y monótona que encontramos en algunas iglesias, que no tienen la vida ni el gozo de Dios. Bíblicamente la alabanza es una celebración que rompe la materia y penetra el ambiente hostil. Si queremos experimentar una adoración profunda necesitamos una alabanza vibrante. Solo así veremos la gloria de Dios manifestada.

                                           ¿QUÉ ES ADORACIÓN?

   Adorar, significa besar inclinándose con reverencia. Viene de la raíz hebrea shakjá que significa postrarse; da la idea de caer de rodillas para rendir homenaje a Dios, es un acto de reverencia y humillación. En el Nuevo Testamento, la palabra adoración equivale al término griego proskunéo que viene de pros que significa hacia adelante y kunéo que significa besar. Es decir, proskunéo es besar la mano de un rey con una inclinación hacia adelante; es postrarse con respeto y reverencia; es un beso que expresa un alto grado de sumisión y profunda reverencia, para humildemente suplicar a alguien que haga algo; sólo es comparable al perro que lame la mano de su amo en halagadora muestra de afecto. Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! (Mateo 15:25)
 
   Entonces la adoración es una actitud interna de humildad, respeto y reverencia a Dios, demostrada con actos visibles, expresada a través del sacrificio desinteresado, sin anhelo alguno de recompensa. Muchas veces pensamos que la única diferencia entre alabanza y adoración es que la primera tiene un ritmo rápido y la segunda es algo más lenta, y eso no es así. La alabanza proclama las poderosas obras de Dios, mientras que adoración es rendirle reverencia con humildad de corazón por quién es Él. La alabanza afirma las obras poderosas de Dios, la adoración afirma la persona de Dios.

   Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, la Escritura describe una postura del cuerpo para alabar y para adorar. No se trata tanto de lo que decimos sino de la actitud con que lo hacemos. Pero va más allá, porque no implica sólo una postura física, es una actitud del espíritu, el alma y el cuerpo. Algunas características de la postura corporal en la adoración son: inclinar el rostro, levantar los brazos, extender las manos, arrodillarse y postrarse -literalmente esto significa caer con el rostro al suelo-, con el fin de reconocer nuestra total dependencia de Dios; es reconocer que en nuestras propias fuerzas, no podemos hacer nada; que sin Su gracia no somos nada. Una vez que hemos dado gracias, que hemos alabado y adorado, la gloria de Dios desciende. Ésta es la señal de que la habitación, el trono donde Dios se sienta ha sido edificado. Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él. (Génesis 17:3). El mayor acto de adoración descrito en la Biblia es postrarse en la presencia de Dios con la cara en el suelo.

                                 ¿CUÁNTO TIEMPO DEBEMOS ORAR?

Alaba, hasta que el espíritu de adoración venga, y adora hasta que la gloria de Dios venga.

   ¿Por qué muchas veces la presencia de Dios no se manifiesta? Porque no hemos adorado lo suficiente, porque hemos cantado las mismas canciones de siempre, porque no hemos edificado Su trono, o porque hemos asumido una actitud incorrecta ante Su presencia. Cuando edificamos el trono de Dios, Satanás no puede permanecer en medio de nosotros. Si usted no adora correctamente, podrá tener un buen servicio pero no tendrá la gloria de Dios.

   Veamos ahora una serie de conceptos acerca de la alabanza y la adoración y cómo se conectan con el fluir del poder sobrenatural:

• La alabanza y la adoración provocan que Dios se revele a Sí mismo.
Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. (Isaías 6:3-4)
 
    Si usted adora con todo su corazón puede hacer que Dios se le revele como lo hizo a través de las Escrituras. En el versículo anterior, cuando se adoró Su santidad Él reveló Su gloria. Muchos de nosotros no llegamos a la iglesia a la hora de la adoración, sino que llegamos más tarde porque nos creemos tan espirituales que creemos que adorar no es necesario y sólo aparecemos para oír la Palabra. ¿Cómo Dios le va a hablar si primero no le adora? La adoración desata los sellos de revelación, entonces cuando la adoración no está llegando a Dios no puede haber revelación, o cuando la medida de adoración no es la correcta, el profeta sólo puede profetizar hasta esa medida, y los milagros creativos no sucederán. Ésta es una de las razones por las que la Biblia dice que la Palabra es como un martillo. En algunos lugares la atmósfera está tan dura que tenemos que golpear. Y la atmósfera está dura por falta de adoración o porque hay una adoración incorrecta.


    Dios se revela en la adoración; es decir, la verdadera adoración es evidencia de que Dios se está manifestando. Nosotros no conocemos la adoración fuera de Dios porque fue Él quien la dio a conocer. Cuando el hombre no adora, algo no funciona en su interior. Por otro lado, si no encuentra al Dios verdadero, el hombre desata esa pasión por adorar en otras cosas, todas ellas creadas, incluyendo ídolos y al mismo ser humano.

• La adoración en espíritu y en verdad sucede cuando ya no estamos conscientes de nosotros mismos sino sólo de Dios.
   Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. (Juan 4:24). La adoración es un mandato, y como tal, no depende de cómo nos sintamos. Hay líderes en las iglesias que se consideran tan importantes que siempre llegan al servicio después de la adoración. Esperan que el pueblo les prepare la atmósfera; tienen a todo el pueblo adorando pero ellos no lo hacen. Una adoración es completa y genuina cuando hemos excedido el límite de nosotros mismos y sólo estamos conscientes de Dios. Usted no adora a Dios mientras siga consciente de sí mismo y sus circunstancias. Si continúa pendiente de lo que otras personas piensan de usted, aún no está adorando. Si sigue pensando en las mismas cosas que ocupaban su mente antes de entrar al templo, aún no ha superado el límite de su humanidad; viene a ser como un ídolo delante de la presencia de Dios.

• La adoración revela dónde está Dios: un lugar llamado "allí".
   Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía. (Génesis 28:16). Si usted quiere saber dónde está Dios, siempre lo encontrará en medio de la adoración de su pueblo, en un lugar llamado allí. Por ejemplo, "Donde dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mateo 18:20, se añadía énfasis); Jacob también encontró un lugar llamado allí. El desierto era ese allí donde Dios estaba con el pueblo de Israel. (Ver Génesis 28:10-16). En el caso de Adán, el huerto del Edén era el allí. (Ver Génesis 2). El Señor hace una cita divina con nosotros y pone el lugar. Cuando usted encuentra su allí con Dios, por medio de la adoración, comienza a ver lo que Él está haciendo y a oír lo que está diciendo. Alli, es el lugar donde usted se encuentra con Dios, en medio de la adoración.

• El nivel de ascenso en alabanza y adoración determina el tipo de milagros que ocurrirán en un servicio.
   Si el ascenso en la alabanza y la adoración no es lo suficientemente alto, entonces puede que se sane alguien de un dolor de cabeza pero nadie de un cáncer terminal. Es verdad que hay servicios, en que el ascenso es mayor que en otros; sin embargo, si queremos la gloria de Dios tenemos que llevar la alabanza a otro nivel. Cuando usted alaba y adora a Dios pero su estilo de vida no está santificado, no puede ascender a Su presencia, porque tiene un peso que no lo deja subir. Todo aquello que no esté alineado con Dios será un peso para usted y no lo dejará elevarse en la adoración. La Biblia llama a eso pecado. Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia. (Hebreos 12:1). En el ámbito espiritual el pecado es considerado gravedad espiritual.
 
   Hay niveles de la presencia de Dios a los que una persona no podrá ascender, no importa cuánto brinque, salte, se arrastre, se postre o grite. Si no está preparada para dejar caer el peso de pecado no podrá ascender. Por eso es que en los servicios, hay quienes entran en la presencia de Dios más rápido que otros, y algunos nunca entran, por causa del peso de su pecado. Ningún servicio en la iglesia debe volver al punto de partida o al nivel de ascenso en que estuvo la vez anterior. No podemos vivir de las glorias de ayer; cuanto más alto subamos más gloria se derramará.

   Estaba predicando en Maracaibo, Venezuela, cuando un milagro me asombró por la persistencia de la persona. Había alli una mujer que había ido a los Estados Unidos a buscarme para que orara por ella porque Dios le había dicho que cuando lo hiciera, sería sana. Esa vez no me encontró porque yo estaba de vacaciones. Luego, fue a buscarme a TBN (Trinity Broadcasting Network), porque se enteró de que sería anfitrión del programa "¡Praise the Lord!"; pero tampoco pudo dar conmigo porque salí rápido. Entonces, le llegó la noticia de que yo iba para Maracaibo. Una noche, cenando en Maracaibo, ella llegó al restaurante donde estábamos, en silla de ruedas y sin poder hablar a causa de la enfermedad, después de siete horas de viaje, pues no podía subir a un avión. Su esposo la acompañaba y yo le dije a él que la llevara a la cruzada para que Dios la sanara. El cáncer había tomado su cerebro y su cuerpo. El esposo la llevó a la cruzada y cuando estábamos todos alabando a Dios, yo comencé a enseñar acerca de la alabanza y la adoración. Todavía no había orado por nadie, cuando, de repente, aquella mujer que había entrado en silla de ruedas se levantó y comenzó a caminar y a hablar normalmente. Todo el pueblo de Dios se metió en alabanza de adoración, Su gloria cayó, y la mujer fue sanada al instante. Ése es el tipo de atmósfera que Dios está buscando en nuestras reuniones e iglesias. Esa misma atmósfera la podemos producir en nuestra casa. Cuando adoremos a Dios en espíritu y verdad recibiremos la sanidad, el milagro y todo lo que Él tiene listo para nosotros. Hay personas que han hecho de todo pero no han alabado ni han adorado a Dios. Si nada le ha funcionado, mi consejo es que alabe y alabe hasta que el espíritu de adoración venga y que adore y adore hasta que la gloria de Dios venga, sane su cuerpo y haga un milagro en su vida. Hay quienes tienen más conocimiento de su circunstancia o problema que de Jesús mismo.

• El propósito principal de la adoración es la intimidad con el fin de producir vida.
    Si su adoración no produce vida entonces está muerta. La adoración es una relación íntima como la que se da entre el hombre y la mujer. Mis hijos nacieron como resultado de la intimidad entre mi esposa y yo. No fue una casualidad, se planificó, y como resultado dos vidas nuevas fueron creadas. Así es la adoración. Si la adoración del creyente está basada en el amor a Dios, ¿por qué le tienen que decir que cante y levante las manos?

   ¿Qué predomina en la iglesia de Cristo? Lo almático. La adoración de hoy produce emociones en el alma pero no toca el espíritu. Como dijimos antes, la mayoría de canciones que entonamos, ya sean tradicionales o culturales, giran alrededor de nuestras necesidades terrenales. La adoración se convierte en idolatría cuando la necesidad viene a ser nuestro dios y lo terrenal nuestro ámbito. La adoración debe revelar la existencia de Dios no de la carne. Esta manera errónea de adorar a Dios tiene su base en el egoísmo del ser humano, aunque también se combina con la falta de conocimiento del Dios que se adora.

   Nuestra adoración siempre estará de acuerdo con la revelación que tengamos de Dios. Usted no puede halagar a una persona que no conoce; sólo puede hacerlo con aquella que sí conoce, y cuanto más íntimamente la conozca, más detalles tendrá para agradarla. Por la misma razón, algunos no pueden alabar y adorar a Dios por mucho tiempo; se quedan sin palabras y sin ánimo, porque no saben a quién están adorando. Hay quienes se enojan porque se dedica una hora a la alabanza y la adoración; creen que es una pérdida de tiempo o desorden. Pero si usted conoce realmente a Jesús y fija sus ojos en Él durante la adoración, llegará un momento en que se olvidará del tiempo, las circunstancias y hasta de su necesidad. Cuando usted se centre en Jesús, Él se entronará en su necesidad.

• La alabanza y la adoración desatan la atmósfera de gloria y la presencia de Dios.
   Cuando usted tiene intimidad con Dios da a luz Sus planes en la tierra. Si la alabanza sienta las bases o prepara el terreno para luego ascender en adoración y unirse con Él, no podemos cantar cuatro alabanzas muertas y pensar que vamos a entrar a Su presencia con cara de aburridos. Si somos adoradores en espíritu y en verdad, vamos a edificar ese trono y a construir la habitación para que Dios habite en nuestros tejilás o cánticos nuevos; para que sane al enfermo, haga milagros, transforme vidas y sea glorificado, al punto que nuestra alabanza produzca vida en cada persona que se siente en nuestros servicios.

5. Edificar de una atmósfera espiritual.
 
   En mi experiencia, cada vez que voy a predicar y ministrar milagros y sanidades, lo hago desde la atmósfera que produce mi vida de oración y adoración, personal y corporativa en la iglesia. Dios siempre ha hablado desde la nube de Su gloria. De ahí la importancia de saber cómo edificar una atmósfera espiritual.
Bibliografia.
Guillermo Maldonado. Como caminar en el poder sobrenatural de Dios. Editorial Whitaker House. Miami 2011. Pag. 209 a la 220.

viernes, 20 de mayo de 2016

PRINCIPIOS, CONCEPTOS , REVELACIONES PARA FLUIR EN LO SOBRENATURAL.Parte I

¿CUÁLES SON LOS PRINCIPIOS, CONCEPTOS Y REVELACIONES PARA FLUIR EN LO SOBRENATURAL?  

1-. Mantener una vida de oración personal que sea continua.Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar. (Lucas 11:1)

   Jesucristo estaba orando junto a Sus discípulos, pero sólo uno, Pedro, le pidió que les enseñara a orar. En aquel tiempo (esto es lo mismo que sucede hoy en día), a los creyentes les costaba entender la importancia de la oración, tanto en la vida personal como en la corporativa como iglesia. Pedro pidió esto porque entendió que los milagros, las sanidades y las grandes obras que el Maestro hacía procedían de Su vida de oración. Es oportuno decir que la vida de oración continua, constante y perseverante de Jesús era el motor principal detrás de todos los milagros y maravillas que hacía. Además, estaba directamente conectada con el poder y la autoridad para sanar, liberar y expulsar demonios. Jesús aplicaba un principio magistral: oraba sin cesar; es decir, pasaba varias horas en comunión íntima con el Padre, de manera que cuando tenía que orar por un enfermo, devolverle la vista a un ciego o resucitar a un muerto, sólo le tomaba unos pocos segundos. Pasa horas con Dios y minutos con los hombres.

                    ¿QUE PRODUCÍA LA VIDA DE ORACIÓN DE JESÚS?.

• Abría los cielos.

• Hacía que el poder de Dios estuviera presente para sanar.

• Escogía a Sus discípulos.

• La oración lo llenaba de poder para sanar a las multitudes y liberarlas de demonios. Jesús no oraba frente a la gente para que se produjera una sanidad; simplemente declaraba la Palabra, pues en la intimidad con el Padre ya había ganado la batalla y tenía la sanidad en Sus manos.

• Hacía que el poder de Dios se impregnara en Su cuerpo y Su ropa y que la gente fuera sanada con sólo tocarlo.

• Producía la autoridad y la unción para que los discípulos sanaran a los enfermos. Ellos no llevaban el mensaje del reino bajo su propia unción sino que caminaban bajo la unción que producía la vida de oración de Jesús. De la misma forma, muchos en nuestros días se mueven bajo la unción que genera otra persona con su vida de oración; alguien que puede estar en autoridad sobre ellos. Así, hasta un creyente recién convertido puede hacer milagros.

• Les reveló a los discípulos quién realmente era Jesús.

• Despertó en Sus discípulos un gran deseo de orar como Él. Esto lo reporta el libro de los Hechos, que nos muestra que ellos no tomaban decisión alguna, sin antes orar y tomar el consejo del Espíritu Santo.

• Les enseñó a los discípulos la necesidad y el poder de persistir en la oración.

• Produjo celo por la casa de Dios.

• Guardó a Pedro para que no le faltara fe en medio de la prueba.

• Llevó a Jesús a pelear y ganar la batalla contra la muerte. Gracias a Su vida de oración obtuvo la resurrección aun antes de ir a la cruz..

   La vida de oración de Jesús y su comunión íntima con el Padre, producían una atmósfera sobrenatural para desatar milagros y expulsar demonios, dondequiera que Él iba. Puedo afirmar que todos los hombres de Dios que caminan en lo sobrenatural viven de rodillas. Ésta clave de éxito en el ministerio de Jesús en la tierra, es la misma que aplico en mi vida a diario. Sé lo que es estar en la presencia de Dios, por horas, antes de los servicios, estudiando Su Palabra, alabando, adorando y esperando en Dios. En ese tiempo delante de Su presencia, el Espíritu de Dios me da instrucciones acerca de lo que quiere hacer con Su pueblo en los servicios y me muestra el rumbo por donde quiere llevar a la iglesia. Siempre escribo sus instrucciones, cuando quiere sanar ciertos tipos de enfermedades, cuando quiere bautizar con el Espíritu Santo, o cuando me da palabras proféticas específicas.

   Un claro ejemplo de lo que estoy diciendo es el siguiente testimonio:

Un día estaba predicando en una de nuestras iglesias-hijas, en La Pequeña Habana, un área cercana al centro de Míami. Ellos habían estado buscando un edificio para la iglesia por muchos años. Éste es un sector bastante dificil para encontrar construcciones que sirvan a ese propósito. Sin embargo, Dios me dio una palabra profética; dijo que antes de seis meses les concedería su propio edificio. Pocos meses después esa palabra se confirmó. Lo que no habían encontrado en años, Dios lo proveyó en pocos meses. ¿A qué se debe eso? Al tiempo que paso en la presencia de Dios y escudriñando Su Palabra. Ese tiempo de intimidad con Dios produce profecías, sanidades, milagros y todos los frutos que usted ve en mi ministerio.

2. Saber que la oración e intercesión corporal son tan importantes como las individuales.
 
   Una atmósfera producida por la adoración, la oración y la intercesión de una iglesia o comunidad, desata la presencia de Dios para hacer milagros y sanidades. Dios me ha dado la bendición de que mi esposa tenga un fuerte llamado a la oración y a la intercesión. Es más, creo que es una de las personas con mayor llamado que conozco en esa área. Durante catorce años ha desarrollado el ministerio de la intercesión en la iglesia; se levanta a las tres de la madrugada y ora hasta las siete de la mañana, todos los días. Así, ha logrado reunir un ejército de intercesores que la acompañan sin desmayar. Ésta ha sido la clave para crear y desatar una atmósfera sobrenatural en nuestro ministerio. Los apóstoles y profetas que nos visitan, siempre me comentan que la atmósfera de nuestra iglesia está saturada de la presencia de Dios y que cualquier cosa puede suceder durante la ministración. Si es un profeta le es fácil entrar en la presencia de Dios y desatar la palabra profética para la iglesia, para mi vida o para el liderazgo. Si es un apóstol, cuando trae una revelación ocurren señales, milagros y sanidades. La razón de esto, es que la atmósfera está edificada por la oración e intercesión continuas de mi esposa y todo el equipo de intercesores que Dios le ha dado. Yo mismo puedo dar testimonio de eso. Es normal que cuando estoy predicando la presencia de Dios se manifieste; que los ciegos abran sus ojos, los sordos oigan, los paralíticos se levanten, el cáncer desaparezca y ocurra todo tipo de milagros. Creo que ésta es la clave para caminar en lo sobrenatural y en la atmósfera de milagros. Cuando voy a otros países puedo sentir el respaldo de la oración y la intercesión de mi esposa, sobre mi vida y sobre el equipo que me acompaña. Dondequiera que vamos, llevamos la atmósfera de la casa; por eso se desata tanto poder sobrenatural en las naciones. Hoy por hoy tenemos intercesores y músicos, orando, adorando y alabando a Dios, junto al pueblo, las 24 horas de todos los días. Esto edifica el trono de Dios para que ocurran las manifestaciones sobrenaturales que muestran Su gloria y Su poder.

3. Tener la revelación y la sabiduría de Dios.
 
Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él. (Efesios 1: 17)
 
   En el mundo espiritual debemos aprender a funcionar con los canales de acceso espirituales, porque los canales naturales no funcionan allí. ¿A qué se refiere Pablo al decir que necesitamos espíritu de sabiduría y revelación en el conocimiento de Dios? Se refiere a que el Espíritu de sabiduría y revelación nos enseña cómo obrar en lo sobrenatural. Muchos milagros se quedan en la eternidad porque mientras no exista un cómo, no se pueden manifestar. ¿Cuántas cosas Dios le ha pedido y usted no las ha hecho porque desconoce cómo hacerlas? Si no conoce el principio, es imposible que tenga acceso a lo sobrenatural con el sentido común o la lógica. Para actuar necesita fe y conocimiento revelado del Espíritu Santo. La revelación nos da acceso al ámbito espiritual. Si Dios no se lo revela no tendrá acceso a aquello que la Biblia describe como "cosas que ojo no vio, ni oído oyó" (1 Corintios 2:9). No sólo se trata de confesar, esforzarse o creer; mientras no llegue la revelación no tendremos acceso. Sin revelación no hay acceso a la manifestación. Y si no tenemos acceso a ella es porque tampoco tenemos fe para poseerla.

    La gente pone como excusa que esto no funciona. ¡Claro que no funciona! Ni funcionará, para quien no ha recibido el conocimiento para activarlo porque no tiene acceso; por ende, no tiene derecho a recibirlo o a que se le manifieste. Muchos de los avivamientos en este país y en el mundo se apagaron porque no hubo revelación continua de lo que vendría más adelante. La falta de revelación del porvenir nos estanca. Después de un tiempo sólo quedan servicios de mantenimiento; ya no sucede nada nuevo. Esto ha sucedido en todos los avivamientos, porque se detuvo la revelación del Espíritu Santo. Cuando usted recibe una impartición sin revelación, ésta no permanece en su espíritu.

¿CÓMO OPERA EL ESPÍRITU DE SABIDURÍA?

   La mayor parte de cristianos cree en milagros; entonces, ¿por qué no saben operarlos? La razón es que no tienen la revelación que, acompañada del espíritu de sabiduría, nos da los principios. Muchas personas actúan basadas en información, por eso no conocen cómo tomarlas; pero quienes sí saben cómo, manifiestan las señales del poder de Dios. Un ejemplo es el Dr. Oral Roberts, a quien conocí y visité varias veces en su casa durante el ocaso de su vida. Este hombre que llegó a imponer sus manos sobre más de un millón de personas compartió conmigo uno de sus principios o revelaciones. Me dijo que antes de ministrar se encerraba en su cuarto a orar y buscar el rostro de Dios, y no salía de allí hasta que sentía Su poder en la mano derecha. Entonces sabía que estaba listo para que los enfermos fueran sanados. Según este principio, su mano había sido ungida para sanar a los enfermos. Ése era el cómo que Dios le había enseñado. No significa que siempre tiene que ser el mismo método para todos, sino que hay un cómo para usted y Dios se lo dará. Donde no hay revelación o conocimiento revelado no hay impartici6n ni progresión de fe.
 
   En cada revelación que usted recibe Dios trabaja algo nuevo, por eso es profético que la gente quiera aprender cómo. Hoy en día no hay tantos principios del ámbito espiritual, porque no hay revelación ni espíritu de sabiduría. En cambio, el mundo sí tiene sus principios. Ellos saben cómo manejarse dentro de su esfera. Recolectan información, hacen experimentos, usan el ensayo y error, desarrollan conceptos e información, que luego traspasan de generación en generación, a través de carreras universitarias, cursos y prácticas.


   Ningún líder puede llevarlo a donde él mismo no ha ido ni tampoco más allá de su conocimiento. La revelación es el requisito para la manifestación, así como el oír es el requisito de la fe. (Vea Romanos 10:17). Usted no puede moverse de una dimensión de fe presente, sin una revelación presente. Por eso es que si todavía no le ha sido revelado no lo toque. No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. (Juan 5: 19) Usted no puede tener fe para algo que no sabe como hacer.
Bibliografia.
Guillermo Maldonado. Como caminar en el poder sobrenatural de Dios. Editorial Whitaker House. Miami 2011. Pag. 203 a la 209.