sábado, 5 de marzo de 2016

LA UNCIÒN: SEGUNDA DIMENSIÒN DE LO SOBRENATURAL.Parte II


¿Cuál es el propósito de la unción?

   Jesús enseñó primero acerca del reino a fin de que los discípulos pudieran entender el propósito del poder. Lo mismo sucede con la unción; primero tenemos que saber para qué es, de lo contrario no servirá de mucho tenerla.

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos. (Lucas 4:18)

    La palabra clave aquí es "para". ¿Para qué vino el Espíritu Santo sobre Jesús? Nótese que de todos los propósitos ninguno de ellos tiene que ver con un beneficio egoísta o personal, sino que la intención es bendecir a otros. No podemos perder de vista que la unción es para sanar a los enfermos, expulsar demonios, predicar el evangelio, hacer milagros, y que el fin último es que Jesús sea exaltado. Ésa es la razón principal por la cual fuimos consagrados y separados al ministerio. Cuando los hombres y mujeres usan su manto o unción para auto-promocionarse, para sacar ganancias deshonestas, para alcanzar fama o posesiones, entonces su carrera termina mal. Afuera hay un mundo enfermo, lleno de inseguridad, miedo, depresión, tristeza, amargura y soledad; un mundo atormentado por  espíritus inmundos, vacío, sin dirección, que necesita alguien ungido que rompa sus ataduras; alguien que Dios use para hacerlo libre y darle esperanza.

Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción. (Isaías 10:27)

    Dios quiere usar su vida para romper todo yugo de esclavitud a vicios, drogas, alcoholismo y otras adicciones.

   En nuestro ministerio, cada anciano, ministro, diácono, mentor y líder de Casa de Paz ha sido entrenado y ha recibido la impartición de la unción de sanidad y milagros que está sobre mi vida. Prueba de esto son la gran cantidad de milagros que Dios hace en las reuniones de Casas de Paz y discipulados, usando a los líderes. Veamos uno de esos testimonios: Durante una reunión mensual de su discipulado personal, el ministro Alberto Fonseca, oró por una de sus discípulas que sufría de incontinencia urinaria, lo que la llevaba a orinarse sin darse cuenta ni sentirlo. Por esa razón siempre tuvo que usar pañales desechables. El problema se originó cuando al nacer tuvo que ser operada de espina bífida y durante la cirugía su vejiga resultó dañada. Los médicos que atendieron su caso le diagnosticaron que ese mal no tenía cura y que toda su vida debía usar pañales desechables. De acuerdo con su testimonio, la mujer no sitió nada especial cuando se oró por ella, excepto un simple cosquilleo que le bajó por su vientre y por primera vez en 25 años sintió deseos de ir al baño a orinar. En los días siguientes, cuando se quitaba el pañal notó que estos estaban secos. Entonces se dio cuenta que había sido sanada. Así terminaron años de oprobio y extrema tristeza que incluso la llevaron a la depresión. Dios hizo el milagro completo. ¡Dios la sanó! 

   Existen dos diferentes clases de unciones o mantos que están operando en la tierra sobre ciertos individuos:
• Mantos generacionales.
  Esos mantos son transferidos de padre a hijos espirituales o naturales. Cuando se ha desarrollado una relación padrehijo o mentor-discípulo, en su tiempo, el manto es transferido de una generación a otra, como ocurrió en el caso de Moisés y Josué o Elías y Elíseo.
 • Mantos especiales.
   Estos mantos son dados por Dios a ciertos hombres con el fin de llevar a cabo un mandato específico, para una generación específica. Una vez cumplido el propósito, el manto no se puede duplicar. Lo podemos ver en el caso de David, de quien Dios dice que tiene un corazón conforme al corazón de ÉL En toda la Biblia no hay otro hombre con un corazón semejante, excepto Jesús. David, siendo un rey disfuncional -a quien seguramente la iglesia de hoy  descalificaría-, recibió un manto especial para la alabanza, la adoración y la guerra.

¿Cómo sabemos que tenemos un manto especial?
   Cuando se trata de un manto especial, a menudo Dios le da un anticipo de lo que sucederá en su ministerio, siempre que persevere y sea fiel. En mi caso, hace quince años, Dios me mostró lo que iba a suceder. La primera vez fue mientras predicaba en Cuba; vi todos los enfermos sanarse en un instante. También en Argentina, el Señor me mostró los milagros creativos más poderosos que hasta ese momento había visto. Después de eso no volví a verlos sino hasta el año 2000. Dios me dio, en aquel tiempo,  un anticipo de lo que iba a hacer conmigo, para que fuera en pos de ello. En la actualidad, camino con ese manto especial y :veo la gloria de Dios manifestarse en todo lugar donde predico.

Un manto o unciòn especial a menudo vendrá acompañado de una muestra de lo que sucederá en el futuro.

   Cuando usted vea suceder algo extraordinario en su vida, una o dos veces, no de manera frecuente, es muy posible que eso sea un anticipo de lo que está por venir. En este momento hay mantos o unciones que están siendo desatados en la tierra; incluso mantos que nunca han estado sobre alguien antes. Si lo cree, mantenga los ojos abiertos. ¿Cuántos hombres de Dios han dejado un manto abandonado? ¿Cuántos nunca lo tomaron? ¿Cuántos mantos para la música y la enseñanza; mantos de apóstol y de profeta; mantos para la política, la adoración y la guerra espiritual están disponibles, esperando que el pueblo de Dios los tome? ¿Cuántos hombres y mujeres, ungidos con mantos poderosos, hay sobre la tierra; y cuántos de ellos no tienen hijos espirituales que sirvan ese manto para luego heredado?

   Dicho esto, bueno es aclarar que usted nunca podrá tomar ni ponerse un manto nuevo, si antes no se despoja de la vieja capa de la religión y las tradiciones. Si no está preparado para deshacerse de lo viejo, tampoco lo estará para recibir un manto nuevo.

Y dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas. (1 Samuel 17:39)

   Saúl puso a David su armadura para que enfrentara al gigante, pero a David no le funcionó, le resultó muy pesada y no podía moverse con aquel peso. La armadura de Saúl es una figura de lo viejo, tradicional y religioso, con lo que muchos de nosotros acostumbramos caminar; pero al contrario de David, quien de inmediato se quitó el armatoste, nosotros pretendemos caminar con eso aunque no nos guste y nos incomode. El manto viejo no le funcionó a David porque él era odre nuevo. La vieja armadura o manto viejo simboliza la religión y el esfuerzo propio; todo aquello que no produce vida ni da fruto.

   A veces Dios permite que pasemos una temporada de cansancio donde no sucede nada, para que nos despojemos de ese manto viejo, porque quiere darnos uno nuevo. Percibimos en nuestro espíritu que hay algo más pero no sabemos cómo recibirlo. Otras veces nos produce frustración, desesperación, insatisfacción, para que busquemos Su rostro y pueda darnos un manto nuevo. No es tarea fácil; primeramente, porque Dios no nos ha llamado a nada fácil. Así que tenemos que prepararnos para pagar el precio.

¿Cuáles son las consecuencias de juzgar y rechazar un manto?

   La Palabra dice que de la manera que recibimos un don así también recibimos un manto. Si usted no lo respeta, si lo critica, lo juzga y lo rechaza, no podrá recibir de ese manto.

 El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá. (Mateo 10:41)
 
   ¿Qué sucedió con Pablo? El apóstol permaneció tres años y medio en Corinto; enseñó, impartió y dio su vida por entero, sin embargo los corintios no crecieron ni maduraron; es decir, se quedaron niños, espiritualmente hablando. La razón fue que ellos no recibieron el manto de Dios que estaba sobre Pablo. Sin embargo, el mismo apóstol estuvo en Tesalónica tres semanas y ahí lo recibieron como el hombre de Dios y su mensaje lo acogieron como la palabra de Dios; por eso, los tesalonicenses sí crecieron, maduraron y evangelizaron toda Macedonia.

¿Qué ha sucedido con los cinco ministerios?

Y él mismo [JesúsJ constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros. (Efesios 4:11)

   Cuando rechazamos el ministerio del pastor no tenemos buen cuidado de las ovejas y se pierden. Si rechazamos el manto del maestro perecemos por falta de conocimiento. (Vea Oseas 4:6). Cuando rechazamos el del evangelista no hay salvación de almas en la iglesia. Cuando rechazamos el ministerio del profeta, la iglesia no tiene visión ni dirección acerca de lo que Dios está haciendo y diciendo. Si rechazamos el manto del apóstol, la iglesia no tiene dirección, visión, edificación, impartición, revelación, avance del reino ni poder sobrenatural para hacer milagros. Cada vez que rechazamos uno de los cinco ministerios, la iglesia sufre porque el puño de Dios no opera a plenitud. Cuando los recibimos, no significa que nos convirtamos en ellos, sino que somos partícipes de la unción que opera en ellos. Aunque no seamos apóstoles, al recibir a un apóstol la unción apostólica fluirá sobre nosotros. Algunos han rechazado mantos porque las personas que los llevaban se fueron a un extremo negativo, pero eso no es excusa; para eso Dios nos da discernimiento.

 Hay mantos que no han sido usados porque fueron rechazados. El manto que usted rechaza es el mismo que le juzgará.
 
   Durante mis frecuentes viajes a las naciones he podido notar que, los países que me han recibido como lo que soy, han recibido mi manto de milagros, poder sobrenatural, señales, liberación, liderazgo, evangelismo, enseñanza, unción gubernamental y revelación de la Palabra. Es decir, allí la unción se ha manifestado a plenitud. Sin embargo, en los lugares donde no han recibido por completo mi manto, han experimentado las  manifestaciones sobrenaturales del poder de Dios, sólo en las áreas en que lo recibieron.

   Por ejemplo, cuando viajé a Venezuela el pueblo me recibió como un apóstol de Dios y mí mensaje como la palabra de Dios. Esto trajo como consecuencia que allí  Dios obrara a través de mí, sanidades, milagros y señales extraordinarias. Sordos, ciegos y mudos fueron sanados; los paralíticos fueron levantados de sus sillas de ruedas y muchas otras personas que sufrían enfermedades terminales fueron sanadas y liberadas al instante.

¡No toquen a mis ungidos! ¡No maltraten a mis profetas! (1 Crónicas 16:22, NVI)

   En este versículo, la palabra "toquen" tiene una connotación negativa; implica ir en contra de alguien, criticarlo, maldecido, obstaculizar su operación o matar su influencia. Entonces, tocar a un ungido de Dios es tocar a Dios mismo. No se puede tocar al ungido sin tocar el manto divino que está sobre él.

Consecuencias de tocar el manto.

• Aarón y Maria tocaron el manto de Moisés.
Maria y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado. (Números 12:1)

 • El juicio viene a Maria.
¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés? ... He aqui que Maria estaba leprosa como la nieve. (Números 12:8, 10)
 
• El juicio viene a Aarón.
Toma a Aarón y a Eleazar su hijo, y hazlos subir al monte de Hor, y desnuda a Aarón de sus vestiduras. (Números 20:25-26)
 
   Quiero ilustrar esta parte con un testimonio: En cierta oportunidad, una persona se fue de la iglesia disgustada conmigo y con el liderazgo. No conforme con eso, se tomó el trabajo de ir a varios medios de comunicación de la ciudad con el fin de difamarme. Se unió además a otros pastores con el propósito de criticarme y juzgarme. Poco tiempo después me enteré que repentinamente, le había sobrevenido cáncer. Oré por esa persona, pero sentí en mi corazón que la razón por la que tan terrible enfermedad la había atacado repentinamente era porque había tocado el manto de Dios que está sobre mí. Así que un día le mandé decir que quería hablar con ella para que pudiera sanar su corazón, pero no quiso venir. Dos años más tarde el cáncer la mató.

   Mientras escribo, el Señor pone en mi corazón que la verdad expresada en este capítulo va a salvar muchas vidas de la muerte espiritual, financiera, familiar y física; porque hay quienes han estado maltratando el manto de los ungidos de Dios sin conocer lo delicado del asunto. Si no se arrepienten vendrá juicio sobre sus vidas; en cambio, si se arrepienten Dios los restaurará y recibirán los beneficios de esos mantos.

El principal enemigo de la unción.

   El principal enemigo de la unción es la familiaridad; es tomar livianamente -no respetar- el manto que está sobre un hombre o mujer de Dios. La incapacidad para recibir que tienen que han desarrollado hacia el siervo y hacia su unción. Comenzaron a tomar livianamente el manto; ya no se sientan a recibir o a tomar notas; ya no oyen la Palabra con reverencia, con la intención de obedecer. Comienzan a darle prioridad a otras cosas y el estar sentados bajo ese manto ya no les trae gozo; no tienen expectativa para recibir como antes.

Cuando una persona se familiariza con el hombre de Dios no podrá jalar nada de su manto.

 ¿Cómo ponemos demanda sobre el manto o la unción de un hombre?
    La demanda se manifiesta por medio de la fe. A veces, cuando un pastor está predicando y en medio del sermón se detiene para llamar a alguien con una condición específica -puede ser una persona enferma o deprimida- y orar por ella, es porque por fe se le puso una demanda. Algunos predicadores luchamos al ministrar y enseñar por causa de la familiaridad y el conformismo. Una vez que la gente se conforma ya no ejerce la misma demanda sobre la unción del hombre de Dios; por eso ya no se manifiesta en ellos. La familiaridad produce conformismo y la falta de respeto lleva a que la gente no pueda tomar su porción de ese manto. En mi caso, hay personas que están cerca de mí, cerca del manto o de la unción de milagros, sanidades y liberación, pero prefieren ir al médico en vez de pedirme que ore por ellas. Yo creo que Dios usa los médicos y es correcto ir a ellos, sino muchos hubieran muerto; sin embargo, como creyentes, primero tenemos que ir a Dios. ¿Qué pasó? Se familiarizaron y ya no tienen fe en el poder que fluye de ese manto. Otras veces es por vergüenza o miedo que no van al hombre de Dios, lo cual también es familiaridad.

Si una persona no puede tomar de lo que hay en mi manto significa que no está lista para recibirlo.
 Bibliografia.
Guillermo Maldonado. Como caminar en el poder sobrenatural de Dios. Editorial Whitaker House. Miami 2011. Pag. 129 a la 137.

sábado, 27 de febrero de 2016

LA UNCIÒN: SEGUNDA DIMENSIÒN DE LO SOBRENATURAL.Parte I


¿QUÈ ES LA UNCIÒN?


      Unción es la habilidad dada por Dios al creyente para hacer la obra del ministerio y para que pueda servirle. Ungir significa untar, aplicar aceite o ungüento, poner aceite con el fin de consagrar. El acto físico de ungir con aceite es la confirmación de un llamado o función, sellado por el Espíritu Santo, en el cual el aceite es sólo el símbolo visible. La persona que unge a otra actúa como agente de Dios. Ella derrama el aceite pero es Dios quien envía Su Santo Espíritu. Desde tiempos remotos, la unción ha sido la forma como se sella la consagración a Dios, de personas que fueron llamadas a cumplir funciones especiales; por ejemplo, reyes y sacerdotes. Mediante el acto de ungir se habilita a quien recibe la unción para que cumpla las funciones que se le asignan.

La unción es Dios haciendo Sus obras usando nuestra humanidad.

 ¿Cómo se denomina el poder en el ámbito ministerial?

   En el ámbito ministerial o de servicio el poder es llamado Unción Santa.

Hallé a David mi siervo; lo ungí con mi santa unción. (Salmos 89:20)

¿Cómo se preparaba el aceite de la santa unción en el Antiguo Testamento?

Tomarás especias finas: de mirra excelente quinientos siclos, y de canela aromática la mitad, esto es, doscientos cincuenta, de cálamo aromático doscientos cincuenta, de casia quinientos, según el siclo del santuario, y de aceite de olivas un hin. Y harás de ello el
aceite de la santa unción; superior ungüento, según el arte del perfumador, será el aceite de la unción santa. (Éxodo 30:23-25)

   La unción en el Antiguo Testamento era apenas una sombra de lo que hoy, en el Nuevo Pacto, podemos disfrutar. Dios instruyó a Moisés acerca de cómo preparar el aceite de la santa unción y fue muy específico en cuanto a los ingredientes a usar, cada uno de los cuales es un símbolo profético de algo que habría de venir en el Nuevo Testamento. Los ingredientes eran los siguientes:

• Mirra
   La mirra es una hierba de aroma muy agradable pero de sabor amargo. Representa sufrimientos, padecimientos, quebrantos, muerte, pruebas, tribulaciones, persecución. La mirra representa el precio que pagamos por la unción. Mucha gente quiere la unción pero no está dispuesta a pagar el precio de portarla.
• Canela
   Representa firmeza y estabilidad. Estos dos elementos se aplican al carácter del cristiano y son fundamentales para operar en la unción.
• Cálamo
   El cálamo es una caña aromática, recta, rojiza, que huele a jengibre; se asocia a los dones del Espíritu Santo y la autoridad divina. Esto nos da a entender que la unción fluye en nosotros
cuando funcionamos bajo autoridad.
• Casia
   La casia es un arbusto de flores amarillas, de agradable aroma, cuyas hojas se secan y pulverizan para preparar el aceite de la unción. El nombre proviene de una raíz hebrea que significa doblar, humillar, hacer reverencia. Por lo mismo, la casia representa oración, alabanza y adoración. La unción genera deseos de orar y adorar a Dios.
• Aceite
   El aceite para ungir es extraído del fruto del árbol del olivo y representa al Espíritu Santo. La unción tiene dos características importantes: es una sustancia celestial tangible la cual se puede almacenar en la ropa u objetos, pero además es transferible de un cuerpo a otro. Revisemos este testimonio que nos muestra cómo la unción se acumula en los objetos: Hace algunas semanas llevaron mi carro al taller para que le hicieran los servicios de rutina. Había en el taller un mecánico que sufría de intensos dolores, producto de algunas piedras que le habían sido diagnosticadas en los riñones. El dueño del taller, sabiendo que ese era mi carro, le dijo al mecánico que se sentara en la silla del conductor y se pasara las llaves por donde le dolía. En el momento mismo que el hombre se sentó y se pasó las llaves por la espalda, le dieron ganas urgentes de ir al baño. Cuando regresó traía en sus manos todas las piedritas que había expulsado. De inmediato se le fue el dolor completamente. Sin duda, la llave no cura, pero la unción de Dios acumulada en los objetos, tiene poder para obrar milagros.

 ¿Cuál era el propósito del aceite de la santa unción?

   El aceite de la santa unción tenía como propósito: ungir el tabernáculo, los utensilios santos, y ungir a los sacerdotes, a fin de consagrarlos, identificarlos y prepararlos para que la gloria de Dios descienda.

Con él ungirás el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio. (Éxodo 30:26)

   Esto también se refiere a nosotros hoy. Dios primero nos unge con su unción santa, nos consagra y santifica para recibir Su gloria. En el tabernáculo nadie podía tocar un instrumento o utensilio, a menos que fuera ungido, porque la unción es la que nos alista para poder pararnos en la presencia de Dios. 

¿Cuál es la diferencia entre talento y unción?

   Mucha gente confía y depende solamente de su talento, a tal punto que cuando alaba, adora y sirve a Dios, no lo hace de corazón. No se trata de cuán talentoso es usted sino de qué tan ungido esté. He visto personas sin mucho talento que cuando alaban traen la presencia de Dios como nadie más podría hacerlo. Soy de los que creen que los dones y talentos hacen falta, pero debemos depender por completo de la unción del Espíritu Santo.

En él también vosotros ... fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa. (Efesios 1:13)

   En el capítulo anterior vimos que la Biblia hace varias referencias acerca de las medidas. Un ejemplo conocido es la medida de nuestra fe. Afirmé entonces que la medida de fe, es nuestra esfera de influencia y el nivel de autoridad que tenemos. De allí que se haga necesario en nuestra sociedad, unir las medidas y los dones de cada uno, para operar con mayor poder. Nos necesitamos unos a otros. Yo necesito su medida - su esfera de influencia y autoridad- y usted necesita la mía. Cuando las medidas y los dones se unen, la gloria de Dios desciende. De otra manera, Su gloria no viene.

• La unción personal
   Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. (Efesios 4:7) 

    La unción personal es la medida de gracia sobrenatural que Dios le da a cada creyente, a fin de que pueda cumplir con su llamado. Por ejemplo, una unción personal para negocios, para restaurar familias, para hacer milagros; o quizá una unción gubernamental, ministerial o profética.
• La unción corporal
De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo. (Efesios 4:13, NVI)

   La unción corporal, es la unción del Espíritu Santo que es derramada cuando todos los presentes se vuelven uno en Cristo. Cuando eso pasa, vemos a Cristo operando a través de la iglesia, haciendo milagros, señales y maravillas, mil veces mayores, fuertes y poderosos que con la unción personal. Por esa razón, Dios siempre nos manda a buscar la unidad y a depender unos de otros, según nuestras medidas, con el fin de ser poderosos sobre la tierra, tal como lo fue Jesús. Otro término frecuentemente asociado con la unción es la palabra "manto".

¿Qué es un manto?
   La palabra manto tiene varios significados, pero es en esencia, "una prenda sin mangas, floja, que es usada sobre otros vestidos ... una capa simbólica que representa superioridad o autoridad". También hace referencia a "la parte del interior de un planeta, especialmente la tierra, que yace bajo la corteza y la base central". En todos estos significados, el manto representa una cobertura o protección.

El manto o unción es nuestra cobertura mientras vivimos en la tierra.

   En el área espiritual la palabra manto también tiene un significado extenso y profundo. Incluye gloria, bondad, poderío, excelencia, nobleza, autoridad, fortaleza, esencia y gran valía.

Los dos mantos de Jesús

• El manto de Su deidad que es Su gloria.
Cristo Jesús,...siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo. (Filipenses 2:6-7)

   Antes de venir a la tierra, Jesús se despojó de Su manto de gloria. Sin embargo, en el evangelio de Juan aparecen siete señales milagrosas que confirman su identidad como el hijo de Dios. El Padre personalmente dio testimonio de su deidad. Él vino como un hombre cualquiera, bajo la unción del Espíritu Santo, pero sin el manto de Su gloria, el cual dejó en el cielo.
• El manto de Su humanidad que es Su unción.
 Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida. (Juan 3:34)


  ¿Qué debemos aprender de esto? Que Jesús venció al diablo y sus demonios, como un hombre común y corriente, pero con la unción del Espíritu Santo. Él sanó a todos los enfermos,a leprosos, ciegos y sordos; echó fuera demonios y resucitó muertos, no como Dios, sino como un hombre lleno del Espíritu Santo. Si Jesús lo hizo, nosotros también podemos hacerlo. De hecho, Él mismo prometió que cosas mayores haríamos. (Vea Juan 14:12).

La unciòn viene de Dios al hombre, pero la imparticiòn es dada de un hombre a otro por la voluntad de Dios.

   Hay personas que tienen una gran unción pero no tienen la habilidad de impartirla, posiblemente por la incapacidad de ver más allá de sí mismas o de su ministerio. También es posible que estando bajo un ministerio apostólico y profético, por causa de la fe, el pueblo reciba la impartición de toda clase de dones. La clave para esto es tener siempre un corazón abierto y generoso.

    En las décadas de los '50 y '60 Dios levantó muchos hombres con el fin de traer un gran avivamiento por medio de sanidades, milagros, señales y maravillas; pero la mayoría de ellos
nunca cayó en cuenta que la unción y la gracia que habían recibido era para enseñar, entrenar y equipar a la iglesia. Lo hicieron solos y no trasfirieron o impartieron su manto para que otros continuaran. Hoy admiramos a esos generales de Dios, lamentablemente, la unción que estuvo sobre ellos también  murió con ellos, porque fallaron en enseñarle a la iglesia a fluir en el mismo poder sobrenatural, tal como Jesús lo hizo con Sus discípulos.

   La impartición es una intervención directa del Espíritu Santo, quien toma del don de un hombre y le da una medida a aquellos que lo piden desesperadamente. ¿Es una transferencia de una persona a otra? Sí; es un misterio que permite que los dones de unos lleguen a otros. El que imparte trabaja juntamente con el Dador de los dones. Como dato interesante puedo decir que la impartición produce una similitud entre el que recibe y el que da.

 ¿Cómo podemos impartir dones o virtud a otros? Por medio de libros, prédicas, enseñanzas, profecías, por la palabra de Dios, por medio de la imposición de manos y hasta por pañuelos o ropa ungidos. Recibimos impartición cuando capturamos el espíritu del manto que está sobre un hombre de Dios, lo cual puede ocurrir también por asociación.
Bibliografia.
Guillermo Maldonado. Como caminar en el poder sobrenatural de Dios. Editorial Whitaker House. Miami 2011. Pag. 121a la 129.

martes, 16 de febrero de 2016

LA FE : PRIMERA DIMENSIÓN DE LO SOBRENATURAL. Parte III

                              
      ¿COMÓ RECIBIMOS LA FE DE DIOS?

     La fe de Dios para creer como Él cree se recibe simplemente diciéndole: "Señor, hoy abro mi corazón para que Tú me dinamites con tú fe, para que destruyas en mí toda duda, incredulidad, razonamiento y argumento; para que pueda recibir los milagros que Tú me has prometido; y para que pueda llevar a otros la fe que me has impartido". Amado lector, hoy Dios quiere dinamitarle para que sea fructífero, para que ore por los enfermos y se sanen, para que liberte a los cautivos, para que dé vista a los ciegos, para que abra los oídos de los sordos, para que levante a los paralíticos. Cuando Dios nos dinamita con su fe y somos persuadidos, no es para quedarnos estáticos, sino para tomar acción.

                                           ¿CUÁLES SON LOS ENEMIGOS DE LA FE?

    Hay enemigos de la fe contra los que batallamos todos los días, pero muchas veces no nos damos cuenta porque no los conocemos. Ellos son:

• La incredulidad.
 
Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo. (Hebreos 3:12).

    La incredulidad es un espíritu malo que utiliza la razón para llevarnos a rechazar u oponernos a Dios. Hoy en día podemos ver cómo abunda la incredulidad; aun desde los púlpitos se oyen prédicas que fortalecen la incredulidad, el conformismo y la religiosidad. Estamos rodeados de un mundo hostil hacia Dios y el objetivo es desarrollar la incredulidad. Es más, hoy en día, lidiamos con una "incredulidad educada". ¿A qué me estoy refiriendo? A que la habilidad de razonar intenta suplantar al hombre espiritual; para esto desarrolla argumentos científicos, filosóficos y psicológicos, con el fin de eliminar la fe. La incredulidad se ha convertido en el medio por el cual medimos nuestra realidad; lo que es posible y lo que nos parece imposible. ¡Debemos ser libres de la incredulidad! 

La única razón bíblica para fracasar es la incredulidad.

• Los hechos.
   La verdad es el nivel más alto de realidad, el cual sólo puede ser entendido por revelación. Jesús es la verdad. Cuando Dios dice algo, lo que Él dice es la verdad y eso se cumplirá, a pesar de las circunstancias, o de lo que digan los teólogos, los doctores o el mismo diablo. Dios existe en el ámbito de la verdad. Su nombre es el Gran Yo Soy. (Vea Hebreos 13:8).

                              La verdad es el nivel más alto de realidad.

• La razón.
 Por la fe entendemos haber sido constituido el universo. (Hebreos 11:3)

   "Por la fe entendemos ... ". Nótese que primero es la fe y luego el entendimiento. Creerle a Dios con la razón no tiene sentido, ya que nunca aumentará nuestro nivel de fe. La meta del enemigo es recluirnos dentro de los límites de la razón, como lo hizo con Adán en el jardín del Edén. Por eso, cada vez que buscamos entender a Dios usando la razón volvemos a comer del árbol del conocimiento del bien y del mal.

   Cuando hablo de la razón como enemiga de la fe o de lo sobrenatural quiero que entendamos un punto muy importante: la razón o intelecto tiene su lugar y debemos usarla en este mundo físico para tomar decisiones en la dimensión natural. Dios nos dio la razón con un propósito y es correcto usarla dentro del mundo natural. Pero cuando se quiere usar la razón en el ámbito espiritual, no funciona. A eso me refiero cuando afirmo que la razón es enemiga de la fe. Definitivamente creo en la razón como una capacidad dada por Dios para operar en el mundo natural.

 La fe es la habilidad dada a todo creyente para creer lo que no es razonable. 

    La razón nunca trabaja a favor de la fe. Cuando la razón comienza a funcionar nos aparta de la fe. Por eso, mucho de lo que Dios hizo, y que aparece escrito en la Biblia, carece de sentido para la razón humana. Veamos algunos ejemplos:

• Sadrac, Mesac y Abed-nego fueron echados al fuego y no se quemaron.
 
Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses. (Daniel 3:25)

   Para la razón humana no tiene sentido que mientras el rey arrojó a tres personas al fuego, luego aparezcan cuatro personas caminando entre las llamas. Tampoco tiene sentido que ninguno de ellos se quemara en un fuego puesto a la máxima temperatura posible.

• Abraham dio origen a su descendencia en la vejez.
Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. (Génesis 17:5) 

   Cuando tratamos de razonar este caso no tiene explicación. ¿Cómo un hombre de 100 años y su mujer estéril de 75 pudieron concebir un hijo? Sólo la fe puede entenderlo.

• Noé edificó un arca.
Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por Zafe. (Hebreos 11:7)

    El milagro tuvo lugar cuando los animales vinieron de todas partes del mundo y se juntaron en un solo lugar. Los tigres vinieron de Siberia y China, los elefantes de la India, los leones del África, los canguros de Australia. No es normal que hayan venido dos de cada especie y hayan coexistido en el arca durante 40 días, sin comerse el uno al otro -teniendo en cuenta que eran animales salvajes-. Esto sólo se puede entender por fe.

Cuando la razón está ausente, la fe dice presente. Cuando la fe está presente, Dios actúa ahora.

     
    La fe no puede ser juzgada o probada en un juicio en la tierra o en una corte donde la razón es la que impera. No existen libros ni códigos para juzgar la fe. La jurisprudencia juzga en base a la razón humana, la cual tiene que ver con hechos tangibles, que pueden ser probados en base a nuestros cinco sentidos naturales -vista, oído, olfato, gusto y tacto-. Por lo mismo, en ninguna corte humana la fe puede tener cabida.

     Por ejemplo, si un doctor diagnostica una enfermedad, aun cuando la Palabra diga que está sano, el veredicto humano será de enfermedad, porque existen dos razones diferentes y dos ámbitos diferentes: el natural y el sobrenatural. Por tanto, cuanto más intente razonar lo que Dios quiere hacer en usted o a través de usted, más perderá la manifestación del milagro y la bendición.

     Mire lo que sucedió en nuestra iglesia hace algún tiempo. Dios quería traer vida usando vientres estériles y yo hice sólo lo que Dios me mandó a hacer.

    Durante uno de los servicios Dios puso en mi corazón hacer un llamado a las mujeres estériles o que por alguna circunstancia no habían podido tener hijos. Entre la gran cantidad de mujeres que pasaron al altar se encontraba una a quien le habían cortado las trompas hace algunos años, por lo cual era imposible que quedara embarazada. ¡Dios se glorificó en aquella mujer! Al mes siguiente, esa mujer estaba embarazada. Dios hizo un poderoso milagro creativo, le puso trompas y todo su aparato reproductivo completo. Para mayor impacto, fue el mismo médico de la mujer quien advirtió el milagro al hacerle un ultrasonido y encontrar órganos reproductores donde antes no existían. Mientras tanto, el bebé crecía en perfectas condiciones y en su tiempo normal. Hoy, varios meses después, la mujer disfruta y se goza con su hermoso regalo de Dios, un precioso niño que vino al mundo como una muestra del poder sobrenatural de Dios para crear. A menudo vemos en nuestro ministerio decena de mujeres que, según la ciencia médica no pueden tener hijos,
y que cuando activan su fe quedan embarazadas.

Ningún relato bíblico tiene sentido hasta que Dios entra en escena.

    La renovación de nuestra mente, es un proceso por el cual comenzamos a sustituir la razón humana con la lógica de Dios. Sólo cuando nuestra mente es renovada podemos darnos cuenta que todo lo que Él hace tiene sentido. Los predicadores y maestros de la Palabra estamos llamados a predicar de tal manera que la incredulidad no tenga cabida en la gente que nos oye. 

Cuando la razón está ausente todo es posible.  Cuando la fe está presente, hasta lo imposible es posible.


                                   ¿CÓMO MOVERNOS DE LA RAZÓN A LA FE?

     Para poder operar en fe tenemos que desconectar nuestra razón y "perder" nuestra mente. Si usted le cree a su mente, estará creyendo en las razones de un hombre y dudando del poder de Dios. La fe no necesita la razón humana para creer porque supera todo razonamiento y no se basa en el sentido común. La razón se puede convertir en un arma mortal que se vuelve contra usted cuando le da sentido a su enfermedad, pobreza, depresión, problema matrimonial, falta de perdón, amargura, adicción o pecado. Por eso es importante pasar a una dimensión mayor de fe.

El ámbito de lo imposible está fundamentado en la lógica humana y establecido en la razón humana.

                                ¿CÓMO MOVERNOS DE UNA DIMENSIÓN DE FE A OTRA MAYOR?

Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. (Romanos 1: 17)
 
    La frase que en español se lee, "por fe y para fe", en el original se refiere a ir "de un grado fe a otro grado de fe" o "de una dimensión de fe a otra dimensión de fe". Esto indica que el movimiento no se inicia en el punto de partida o en el principio, sino que arranca desde un lugar ya avanzado. En otras palabras, es un movimiento que nos lleva de un nivel de fe a otro grado mayor de fe. La clave para avanzar es la revelación o conocimiento revelado de Dios. Por eso, la fe y el conocimiento revelado siempre trabajan juntos. De manera que, cuando una
persona no tiene conocimiento revelado no puede moverse al próximo nivel de fe. En cambio, cuando la revelación está presente, hay fe, y ésta nos impulsa a una nueva dimensión.


El nivel de revelación que una persona tenga determinará la medida de fe en que se mueva.
 
     Donde el conocimiento revelado cesa, ahí cesa su fe; se desacelera y entra en el ámbito de lo natural. Usted no puede creer algo que no conoce. Esto quiere decir que no podemos dejar que la fe se estanque. La fe tiene que estar en constante movimiento; por eso vamos de fe en fe. Lo mismo sucede con la gloria; vamos de gloria en gloria. No podemos estancarnos. La vida cristiana nunca fue diseñada para estancarse en un lugar o nivel, siempre será más brillante.

      En el testimonio de una hermana de la iglesia El Rey Jesús, de Orlando, Florida, podemos ver cómo Dios nos lleva a creer primero en algo y eso impulsa nuestra fe para creer por mayores bendiciones.

    Esta mujer llevaba 8 meses congregándose en la iglesia cuando fue tocada por el poder de Dios. Para ese entonces le habían diagnosticado cáncer en el útero por lo que tuvieron que extirpárselo. Una amiga le dijo que aprovechara que yo iba a estar en Orlando para que orara por ella y la mujer aceptó. Yo no la vi, pero Dios si sabía que ella estaba allí. El domingo, mientras ministraba, dice ella en su testimonio que pasé por su lado y dije, "Por este lado el Señor ya sanó", y ella creyó. Sin embargo, la mujer no solamente sufría de esa enfermedad sino que también tenía hiperplasia adrenal congénita-una dolencia que impide que los riñones trabajen bien-, y apnea de sueño, por lo que se quedaba dormida en cualquier lugar. Todo esto había dado lugar a que tuviera problemas en su matrimonio. Pero el proceso por el cual el Señor quería llevarla para ejercitar su fe no terminó allí. Varios domingos después, a través de la pantalla satelital, llamé a las personas que estaban en fornicación, y la mujer reconoció su falta, pues llevaba 15 años conviviendo sin casarse. Esa fue la llave que desató todo, porque apenas se casó, la menstruación que no le bajaba hacia tres años debido al problema uterino, le bajó. Al haberle extirpado el útero, debido al cáncer, ella no podía quedar embarazada. Y aunque soñaba  con darle un hijo a su esposo, la ciencia médica le negaba ese privilegio. Pero el Señor se manifestó grandemente en su vida; tras su matrimonio recibió un milagro creativo y ahora tiene  útero nuevo y cuatro meses de embarazo. Hoy puede manejar sin temor a quedarse dormida y además, está feliz porque recuperó a su esposo y tiene un matrimonio sano que le sirve al Señor.

    Si nuestra fe no se mueve nada sucede. ¿Será posible que estemos estancados en una dimensión de fe? Sí, y existen señales claras que nos muestran cuando nuestra fe se ha estancado. Por ejemplo, cuando no sucede nada nuevo en la iglesia, cuando la congregación no crece, cuando no hay señales, prodigios ni milagros, cuando la presencia de Dios no está en lo que hacemos. La razón principal es que Dios ya no se manifiesta en la dimensión donde nos quedamos. Él quiere que avancemos a un nivel mayor; pero para que eso ocurra necesitamos revelación,una ']réma" de Dios que abra el camino a una nueva dimensión. Si queremos caminar en el ahora no podemos descartar la revelación de Dios para este tiempo. No podemos caminar en la verdad presente con una revelación de ayer; porque la fe es ahora, siempre en el presente.

Para tener fe en el "ahora, debemos tener revelación de la verdad presente.

Aunque vosotros Zas sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente. (2 Pedro 1:12)
 
    La verdad es presente y la fe es ahora. Si la fe de ayer fuera suficiente entonces la Biblia no nos mandaría a ir "de fe en fe". Dios quiere hacer algo nuevo y fresco ahora. La fe tiene fecha de expiración. Si no es de ahora no es fe; pero además, la revelación de ayer no sirve para hacer funcionar la fe de ahora. Por eso encontramos que, lo que antes funcionaba hoy ya no funciona; por eso Dios nos impulsa a tomar una dimensión y una revelación nuevas.


     En conclusión, si su vida ha estado estancada, si no se está moviendo, éste es el momento de tomar la decisión de ir con Dios a la otra dimensión. Allí hay algo fresco, algo nuevo, hay milagros, sanidades y provisión de todo tipo. Ahora es el momento de decirle al Señor: "Dame una nueva revelación para ir a otra dimensión de fe. Conéctame con hombres que puedan desatar esa revelación para ir a esta nueva dimensión de fe; y de esta manera ser como Pedro, que puedo ir a bendecir a otros, a orar por los enfermos y por todos los que necesitan un toque de Tu poder sobrenatural". Si queremos movernos en esa dimensión tenemos que empezar por entender la fe, la cual nos da acceso a lo sobrenatural de Dios.
Bibliografia.
Guillermo Maldonado. Como caminar en el poder sobrenatural de Dios. Editorial Whitaker House. Miami 2011. Pag. 112 a la 120.