martes, 21 de septiembre de 2021

MEDIOS Y METODOS POR LOS CUALES DIOS NOS HABLA. Parte I

   Anteriormente, estudiamos que Dios desea hablarnos hoy a cada uno de nosotros, y que lo hace por medio de nuestro espíritu renovado. Dijimos también, que las razones fundamentales por las cuales El quiere hablarnos, son: porque es su naturaleza y porque anhela comunicarnos sus planes y sus propósitos.

   Ahora, estudiaremos tres medios por los cuales Dios se revela y se comunica con su pueblo. Estos son:

• El oír
   Cuando hablamos de oír, no es un oír físico, sino espiritual. Nuestro espíritu tiene un oído espiritual, al igual que nuestro cuerpo tiene un oído físico, y es un medio por el cual el Señor nos habla.

"Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto, salió y se puso a la puerta de la cueva. Entonces, le llegó una voz que le decía: — Q u é haces aquí, Elías?" 1 Reyes 19.13

• El ver
   Cuando hablamos de ver en el espíritu, es cuando el Señor nos deja ver el mundo espiritual, y cuando esto sucede, podemos ver imágenes mentales, visiones y sueños.

"Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: ¡Aquí está un verdadero israelita en quien no hay engaño! 48Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Jesús le respondió: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi". Juan 1.47, 48

• El sentir
   El sentir es una percepción4 interior, una intuicións del Espíritu Santo dentro de nosotros; es un saber interior que no tiene nada que ver con un sentir físico o carnal, sino que es un testimonio interior, un sentir en nuestro espíritu.

.13 .salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio de que me esperan prisiones y tribulaciones. 24Pero de ninguna cosa hago caso ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús,para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios".
Hechos 20.23, 24

   Cada creyente debe familiarizarse con la forma o el medio como Dios le habla. En mi caso, la mayor parte de las veces, el Señor me habla por medio del sentir y el ver, pero Dios le habla a cada creyente de una forma diferente.

¿Cómo podemos estar seguros que estamos oyendo la voz de Dios?
   Usted no puede identificar un billete de cien dólares falso si antes no se ha familiarizado con un billete genuino. El billete falso es detectado cuando se conoce bien el billete genuino. De la misma manera, cuando un creyente conoce la voz de Dios, fácilmente puede identificar la voz del enemigo, porque está genuinamente familiarizado con la voz de Dios.

"3A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voy y a sus ovejas llama por nombre y las saca. 4Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas lo siguen porque conocen su voz. 'Pero al extraño no seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Esta alegoría' les dijo Jesús, pero ellos no entendieron qué era lo que les quería decir". Juan 10.3-5

¿Cuáles son los métodos que Dios utiliza para hablarnos?
Anteriormente, señalamos los medios por los cuales Dios habla, que son: el oír, el ver y el sentir. Ahora estudiaremos los métodos que El utiliza para hablar.

1. El testimonio interior
   ¿Qué es el testimonio interior? Es una impresión en lo profundo de nuestro espíritu, una intuición interior, una percepción, un saber, es un sentir y un impulso en nuestro espíritu.

    En nuestro espíritu, tenemos algo llamado intuición, con la cual conocemos y percibimos las cosas espirituales. El testimonio interior no es una voz, sino un sentir. Es una pequeña impresión, un saber en nuestro espíritu dado por el Espíritu Santo. Recuerde que las cosas espirituales se conocen por esa intuición interior. Sin embargo, el entender las cosas espirituales es obra de la mente. Así como el alma tiene sentimientos emocionales, el espíritu tiene sentimientos espirituales. El testimonio interior es el método más frecuente, usado por Dios para hablar a su pueblo.

   La palabra de Dios dice: El Espíritu da testimonio de que somos hijos de Dios. Es un saber que tenemos todos los creyentes, que si morimos, vamos al cielo. Hay un saber interior, una intuición, un testimonio que nos dice que somos hijos de Dios.

Pablo tuvo un testimonio
23...salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio de que me esperan prisiones j/ tribulaciones". Hechos 20.23

   El apóstol Pablo no dice: el Espíritu Santo me habla. En lo espiritual, él dice: "el Espíritu Santo me da testimonio" (yo percibo, yo siento en mi espíritu) que "prisiones me esperan".

Jesús tuvo un testimonio
"12Luego el Espíritu lo impulsó al desierto". Marcos 1.12

"8Y conociendo luego Jesús en su espíritu que pensaban de esta manera dentro de sí mismos, les preguntó: ¿Por qué pensáis así?" Marcos 2.8

La traducción amplificada dice: "y cuando Jesús vino a darse cuenta totalmente en su espíritu... ". Jesús percibió, se dio cuenta, estaba consciente en su espíritu de lo que ellos cavilaban en sus corazones.

   El sentido espiritual de Jesús era extremadamente puro y sensible. El captó lo que estaban
pensando. Ese percibir no vino de, una voz audible, sino de un sentir del corazón; El tuvo un testimonio interior.

  A continuación, veremos algunos testimonios en mi vida de cómo Dios me ha hablado por medio del testimonio interior.

Nuestro testimonio como Iglesia

Cruzada de milagros y sanidades
   Tuvimos una cruzada de sanidad y milagros en una escuela de la ciudad de Miami. Desde que llegué al servicio, le pregunté al Señor cómo El quería llevar a cabo la sanidad sobre el pueblo. Le pregunté qué método debía usar para orar por los enfermos, que si El quería que yo impusiera las manos a todos los enfermos, o que si quería que les hablará la Palabra. Inmediatamente, tuve un testimonio, un saber, un sentir de imponer manos sobre los enfermos. Le volví a preguntar al Señor y tuve el mismo sentir: "pon las manos sobre las personas". Cuando llegó la hora de orar por los enfermos, hice todo lo contrario. Ore por los enfermos, predique la Palabra sobre ellos, pero me di cuenta de que nada sucedía. Ya casi se estaba terminando el servicio; así que, llamé a las personas que estaban en sillas de ruedas y a las que estaban caminando con muletas. A estas personas, sí les impuse las manos, y de pronto, dos personas se levantaron de sus sillas de ruedas, y tres de los cuatro que andaban con muletas, las dejaron a un lado y empezaron a caminar. Cuando llegué a mi casa, iba un poco frustrado porque solamente esas pocas personas habían sido sanadas, pero inmediatamente, Dios me habló y dijo: "por qué me desobedeciste? Yo te mandé a poner las manos y hablaste la Palabra"; lo mismo que le dijo a Moisés: "háblale a la roca", pero Moisés golpeó la roca. Si hubiese seguido el testimonio interior, de haber puesto las manos desde el principio, hubiese tenido maravillosos resultados, y Dios hubiese sanado más enfermos.

Dios sana los ojos
   En otra ocasión, estaba enseñando en un discipulado bíblico en la iglesia (en Miami); y de repente, sentí un impulso del Espíritu en mi corazón: "ora por todos los que tienen problemas en los ojos". No fue una voz, sino una percepción, una intuición. Tuve un saber en mi espíritu para orar por todos los que tenían problemas en los ojos. Cuando los llamé a todos al frente, casi todas las personas obtuvieron la sanidad de enfermedades, tales como: cataratas, miopía y astigmatismo, entre otras. ¡Gloria a Dios si seguimos el testimonio del Espíritu Santo!

Viaje a Venezuela
   En otra oportunidad, fui enviado a predicar a Venezuela; pero, en ese tiempo, las huelgas y manifestaciones causaban graves problemas al gobierno.

   Un pastor amigo me llamó y me dijo que viajara a ese país; pero, cuando me habló, tuve un testimonio en mi espíritu y sentí en el corazón que no debía ir. Era una pequeña impresión en mi espíritu de no ir, pero no le hice caso a ese testimonio. Mi esposa, también sentía que no debía ir, sin embargo, compré mi pasaje y me fui. Para mi sorpresa, Cuando llegué a Venezuela, habían declarado toque de queda. Cerraron todos los lugares públicos, incluyendo las iglesias. Perdí tiempo y dinero, y no pude predicar. Dios que-ría evitarme ese viaje, pero no le hice caso al testimonio interior.

   Algunas veces, Dios, de antemano, me hace sentir lo que quiere hacer antes de cada servicio. Otras veces, siento en mi espíritu solamente alabar y adorar a Dios y así sucesivamente. Sigamos ese testimonio interior dado por el Espíritu Santo y tendremos victoria en todo lo que hagamos.

   Porque todos los pastores son unos ladrones". Tratan de justificar su acción para aliviar su conciencia, y de esa manera, no obedecer la palabra de Dios.

Guillermo Maldonado. Como Oir la voz de Dios. Editorial GM Internacional. Pag. 10 - 15.

 

lunes, 13 de septiembre de 2021

DIOS QUIERE HABLARNOS . Parte II

• El Espíritu Santo viene a morar en nosotros. Al estar limpios y cambiados, Dios mismo viene a hacer morada en nosotros. La palabra de Dios nos enseña que somos templo del Espíritu Santo de Dios.

• Un corazón de carne. Dios nos da un corazón sensible para poder oír su voz y para ser dóciles a su guía. El hombre pecador no puede oír la voz del Señor porque su espíritu y su conciencia están cauterizados por el pecado, pero un creyente nacido de nuevo tiene la habilidad de oír al Señor.

• Un corazón que puede oír, entender y hacer la Palabra. Cuando todas estas cosas ocurren, nuestro espíritu está listo para caminar en lo sobrenatural. Nuestro espíritu fue renovado y hecho nuevo por medio del nuevo nacimiento. Por lo tanto, todo nuevo creyente puede oír a Dios y caminar en lo sobrenatural. Cuando decimos que el hombre es un ser tripartito, nos referimos a que éste está compuesto de tres partes: Espíritu, alma y cuerpo.

Espíritu - Es el medio por el cual nos comunicamos con Dios, porque Dios es espíritu.
"23Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores busca que lo adoren.

24Dios es Espíritu, y los que le adoran en espíritu y en verdad es necesario que le adoren". Juan 4.23, 24

   Este pasaje está diciendo que Dios le habla al hombre y se comunica con él por medio de su espíritu renovado. ¡Qué maravilloso es saber que ahora podemos comunicarnos con el Padre, podemos hablar cara a cara con El y nos puede contar de sus planes y sus propósitos!

Alma - Es la esfera emocional y mental del hombre, donde se originan los sentimientos. Dios no se comunica con el hombre por medio de su alma, sino por medio de su espíritu.
Cuerpo - Es el recipiente donde están depositados el espíritu y el alma del hombre. Dios, tampoco nos habla por medio del cuerpo.

El medio por el cual el hombre se comunica con Dios, es "su espíritu renovado" ¿Cuáles son las tres grandes voces en el mundo?

En un mundo de tinieblas y oscuridad, tenemos que aprender a conocer y a discernir las tres diferentes voces, y a tomar decisiones correctas basadas en la voz de Dios, únicamente.

1. La voz de nuestro espíritu. Esta voz es la que en la Biblia se denomina como la conciencia. Es parte de nuestro espíritu y, además, nos enseña a discernir entre el bien y el mal.
"Por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios J I ante los hombres". Hechos 24.16

2. La voz del diablo. Así como Dios habla a su pueblo, también el enemigo habla; y trata de imitar la voz de Dios, con el propósito de engañarnos. He visto muchos creyentes engañados por el enemigo porque nunca han aprendido a discernir las tres diferentes voces.

3. La voz de Dios. El Señor nos puede hablar de diferentes maneras, y una de ellas es por medio de su Espíritu Santo. La mayoría de las veces, cuando el Espíritu Santo nos habla directamente, es porque Dios quiere comunicarnos algo demasiado importante, ya sea de vida o muerte, un llamado ministerial o cualquier otra cosa de gran revelación para el Reino.

¿Cómo podemos discernir estas voces?
   Hay muchos creyentes que me dicen: Pastor, ¿Cómo puedo saber cuándo es la voz del diablo, la voz de Dios o la voz de mi espíritu que me habla? Esto, usualmente, sucede cuando las personas no están familiarizadas con la voz de Dios. Veamos la siguiente ilustración:

   En el sistema de radio, por ejemplo, existen varias frecuencias radiales: SW, AM, FM y FM estéreo.
• Frecuencia SW u onda corta. Hay que tener una antena especial para poder oírla, ya que tiene más interferencia que la frecuencia AM. Regularmente, la mayor parte de las frecuencias de onda corta son de larga distancia, y por esa razón, no se oyen bien.
• Frecuencia AM. En general, tiene una pequeña interferencia por las noches, y a veces, no se puede oír con claridad.
• Frecuencia FM. Es más clara y nítida que las anteriores, pero todavía tiene un poco de interferencia o ruido.
• Frecuencia FM estéreo. Es la más nítida de todas. Se escucha clara, y algunas veces, parece que la persona nos está hablando de cerca o al frente de nosotros. Esta frecuencia no tiene ninguna interferencia.

   De la misma manera que hay niveles de frecuencia en el sistema de radio, así también hay muchos creyentes que oyen a Dios en diferentes frecuencias. Algunos no pueden oírlo muy claro, otros lo oyen mejor, pero con interferencia, y otros saben oír la voz de Dios, claramente.

¿Qué ejercicios espirituales se deben practicar para oír mejor la voz de Dios?
• El ayuno y la oración. El ayuno crea gran sensibilidad en nuestro espíritu para oír la voz de
Dios.

• El orar abundantemente en el espíritu. Cuando oramos en lenguas, nuestro espíritu se edifica y se desarrolla. Procure orar una hora en lenguas o en el espíritu todos los días, y después de cierto tiempo, algo le sucederá a su espíritu; se volverá sensible a la voz del Señor.

• Meditar en la palabra de Dios. El meditar la Palabra crea sensibilidad a la voz de Dios. Tome un versículo de la Biblia diariamente y medítelo, háblelo, susúrrelo para sí mismo y empezará a ver resultados.

   El poder discernir las tres voces viene como resultado del cumplimiento de dos condiciones:
• Madurez espiritual. Una señal de madurez espiritual se da cuando el creyente es guiado por el Espíritu Santo. El creyente maduro ha llegado a conocer con claridad la voz de Dios.
"14Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios". Romanos 8. 14

• El uso. Cuando continuamente estamos utilizando los sentidos para oír al Señor, logramos discernir la voz de Dios. Cualquier don espiritual es desarrollado cuando lo usamos o lo practicamos a menudo.
4El alimento sólido es para los que han alcanzado madures para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal". Hebreos 5. 14

   Cuando nos ejercitamos continuamente en oír la voz de Dios, vamos creciendo, nos familiarizamos con su voz y podemos decir como Jesús dijo en Juan 10.27: "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen". Escuchar la voz de Dios, es un ejercicio que debemos practicar de continuo para poder desarrollar la capacidad de discernir su voz de las otras voces. El hombre fue creado para oír la voz de Dios, y por esta razón, debería ser fácil para los creyentes oír su voz a menudo.

¿Cuál es la clave fundamental para oír la voz de Dios?
• Estar dispuesto a obedecer.

   Una de las razones por las cuales Dios deja de hablarle a muchos creyentes, es porque no están dispuestos a obedecer. Muchos me dicen: "Pastor, Dios a mi no me habla". Si éste es su caso, antes de decir esto, pregúntese cuándo fue la última vez que el Señor le habló y usted no hizo lo que El le pidió. Cuando la identifique, arrepiéntase, pida perdón a Dios, y verá que pronto, él le volverá a hablar. Cuando somos  obedientes, Dios nos habla.

   La palabra obediencia implica dos cosas en el griego: "akouo" que significa oír para obedecer, y "bupakouo ", que significa persuadir, escuchar, oír para hacer. En esencia, obediencia es oír con oídos espirituales y poner por obra lo que Dios nos ordene hacer.

   Algunas veces, Dios nos pedirá hacer cosas que van en contra de nuestro razonamiento, que no serán fáciles de hacer, pero tenemos que estar dispuestos a obedecer, a pesar del lugar, las circunstancias o las personas. Si deseamos oír su voz, la obediencia es la clave para lograrlo. En mi caso, prefiero equivocarme pensando que estoy obedeciendo a la voz de Dios, que quedarme estático sin hacer nada.
Guillermo Maldonado. Como Oir la voz de Dios. Editorial GM Internacional. Pag. 6 - 9.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

DIOS QUIERE HABLARNOS. Parte I

   En un mundo de tinieblas, como en el que vivimos, de inseguridad, temor y donde escuchamos diferentes voces, es importante que todo creyente, ministro y líder, aprenda a escuchar la voz de Dios. Se han visto extremos en los círculos evangelísticos con relación a este tema, un ejemplo de esto es, que existen personas que no creen que Dios habla hoy. Simplemente, creen que es un Dios que habló en algún tiempo, pero que ahora se ha callado. Sin embargo, mediante la lectura de la Biblia, podemos ver que Dios siempre ha querido hablar y comunicarse con su pueblo.

   Por otro lado, se debe tener en cuenta que existen muchos creyentes que utilizan el nombre de Dios en vano, diciendo frases como éstas "Dios me dijo", "Dios me habló que me divorcie", "Dios me habló que usted tiene que casarse conmigo", etcétera. Usan el nombre de Dios para manipular, controlar y hacer cosas que están en contra de la voluntad de Dios; y en realidad, El no les ha dicho nada. Algunos de los pecados que Dios odia son: la mentira y el tomar, su nombre en vano, por lo que declarar algo que El no dijo, trae consecuencias de maldición a nuestra vida, según lo expresa el siguiente versículo bíblico:

   "No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano, porque no dará por inocente Jehová al que tome su nombre en vano". Éxodo 20.7

   Ahora, el hecho de que hayan personas que utilicen el nombre de Dios en vano, no significa que no existan personas genuinas en Dios que sepan oír su voz y hablen lo que El les dice. El propósito de este libro es aprender a oír la voz de Dios, y también, enseñar a otros a hacer lo mismo.
   Somos el producto de nuestras propias decisiones. Por eso, es importante reconocer que lo que decidimos hacer hoy, eso es lo que vendremos a ser mañana. No podemos tomar decisiones basadas en la opinión de otras personas, o según las experiencias pasadas, sino que debemos aprender a oír la voz de Dios, buscar su rostro y no tomar decisiones a la ligera. ¡Aprendamos a oír la voz de Dios!

¿Dios habla hoy?
   Según mencioné anteriormente, algunas personas tienen ideas y patrones del pasado que los han hecho creer que Dios no habla hoy a su pueblo. La palabra de Dios nos enseña que El habló ayer, habla hoy y seguirá hablando. Su deseo es comunicarse con su pueblo.

"Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, ten estos últimos, días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo y por quien asimismo hizo el universo". Hebreos 1.1, 2"
A continuación, veamos algunos ejemplos bíblicos donde Dios le habló a personas que sabían oír su voz.
En el Antiguo Testamento...

• Dios habló a Moisés.
La palabra de Dios nos enseña que Dios habló a Moisés cara a cara sin ningún intermediario.
"Respondió Dios a Moisés: YO S O Y E L Q U E SOY Y añadió: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros ". Éxodo 3.14

• Dios habló a Samuel.
En este caso, vemos cómo Dios habló a Samuel en voz audible, y él responde de una manera obediente. "10Vino Jehová, se paró _y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, que tu siervo escucha". 1 Samuel 3.10

En el Nuevo Testamento...

• Dios habló al apóstol Pablo.
Cuando el apóstol Pablo perseguía a la iglesia e iba con cartas para capturar y matar a los
creyentes, el Señor se le apareció en visión y le habló.
"Pero, yendo por el camino, aconteció que, al llegar cerca de Damasco, repentinamente lo rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por que' me persigues?" Hechas 9.3, 4

• Dios habló al apóstol Juan.
Juan estaba preso en la isla de Patmos, pero estaba buscando al Señor con todo su corazón, y vemos cómo Dios le habló y le dio el libro de Apocalipsis.
"Estando yo en el Espíritu en el día del Señor oí detrás de mí una gran voz, como de trompeta..." Apocalipsis 1.10
Como podemos ver, Dios siempre ha deseado hablarle a su pueblo, tanto en el pasado como en el presente. El es un Dios vivo y real. Tenemos que cambiar nuestra mentalidad vieja, que dice que Dios habló en el pasado y a ciertas personas solamente.

¿Por qué Dios quiere hablarnos?

• Dios desea comunicarnos sus planes y propósitos para nuestra vida.
   La comunicación es parte de su ser. La naturaleza de Dios es hablar con su creación. El comunica sus deseos, planes, el presente y el futuro, porque es parte intrínseca de su ser.
  Las Escrituras nos hablan lo siguiente: "...si oyes hoy su voz...", nos está hablando en tiempo presente y Dios habita en el eterno presente; por eso, su nombre es "El Gran Yo Soy". Dios es hoy, es decir, habla hoy y sana hoy. Si estamos dispuestos a obedecerle, podremos escuchar su voz. Algunas veces, nuestro oído espiritual está bloqueado, y no sabemos oír al Señor cuando nos habla. La palabra de Dios nos enseña que El es espíritu y, por lo tanto, una condición fundamental para poder oírlo es vivir en el espíritu.

   En el Antiguo Testamento, Dios hablaba directamente a los profetas, reyes y sacerdotes, pero el pueblo tenía que ir a consultar al profeta para encontrar una respuesta de Dios. En el Nuevo Testamento, Dios renueva nuestro espíritu y ahora podemos oírlo directamente. No significa que Dios no nos puede hablar a través de un profeta; sí, El lo puede hacer, así también puede hablar directamente a nuestro espíritu.

El hombre es un ser tripartito
   Cuando Adán pecó, el hombre perdió la habilidad de oír a Dios. El espíritu del hombre fue invadido por las tinieblas. Después, vino Jesús, quien murió y resucitó al tercer día para restaurar al hombre de su pecado y, de esta manera, todo aquel que cree en El, tiene vida eterna y recibe el nuevo nacimiento.
El nuevo nacimiento trae varios cambios o beneficios al espíritu del hombre. Estos son:
"25Esparciré sobre vosotros agua limpia y seréis purificados de todas vuestras impurezas, y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 26Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. Quitaré de vosotros el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. "Pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis estatutos y que guardéis mis preceptos y los pongáis por obra': Ezequiel 36.25-27

• Un nuevo espíritu o corazón. En el corazón del hombre, ocurre una renovación completa, que le devuelve la habilidad de oír nuevamente la voz de Dios, como un día la oía Adán en el huerto del Edén.
Guillermo Maldonado. Como Oir la voz de Dios. Editorial GM Internacional. Pag. 3 - 6.

domingo, 8 de agosto de 2021

BUSQUE SU LIBERTAD PERSONAL. Parte II

    Nehemías era el copero real en la corte del rey de Persia. Trabajaba con miembro de la corte. Sin embargo, su pasión y su más profundo deseo se encendieron cuando oyó hablar de la condición de la ciudad de Jerusalén. Este simple empleado se sintió perturbado al punto de deprimirse. Observe sus afirmaciones:

"... que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones dé Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego " (Nehemías 1:2-3).

   Al enterarse de esto, Nehemías sintió que su empleo era la prisión de su pasión, y esto lo frustraba y deprimía:

"Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos (. .. ) me dijo el rey: ¿Por qué está triste tu rostro? pues no estás enfermo. No es esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera. Y dije al rey: Para siempre viva el rey. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego? Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos, y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré" (Nehemías 1:4; 2:2-5).

   Nehemías es el típico ejemplo de un empleado insatisfecho con su empleo a causa de una pasión que se vuelve insoportable. Nehemías estaba dispuesto a arriesgar la seguridad de un empleo estable, a cambio de una visión personal que tendría impacto nacional e histórico. Anhelaba ser libre para ir en pos de su sentido del propósito y del destino. Descubrir nuestro don y tarea en la vida e ir tras ello, puede marcar la diferencia entre vivir y ganarse la vida. La mayoría de las personas que hay en la Tierra vivirán toda su vida tomando de la vida, .Y no dando; pagando sus deudas personales, y no su deuda a la humanidad; Viviendo para la jubilación, no para liberar su potencial a pleno para su generación. Le desafío a ir más allá de su empleo.

   Como Bill Gates, niéguese a ser un miembro de la norma oprimida; elévese para explorar el terreno virgen de su imaginación. Libere sus dones y destape el manantial de los talentos que su corazón atesora.

La responsabilidad de la libertad personal

   En la tapa de Newsweek (18 de junio de 2001), una de las revistas más importantes de los Estados Unidos, apareció la fotografía del jugador de golf más grande del mundo: Tiger Woods. El epígrafe decía "El dominador". Al leer este título y el artículo pensé en el mandamiento original que Dios, nuestro Creador, le dio a la humanidad: "Dominen la tierra" (Génesis 1:28). Creo que Tiger, al desplegar sus dones y talentos, ha cumplido el mandamiento de Dios para su vida, y debiera dar gloria a Dios. También sirve como ejemplo y modelo de lo que significa ser verdaderamente libre.

   La pregunta es: ¿Cómo logró Tiger Woods este nivel de éxito? ¿Qué precio debió pagar?

   Todas las personas que han logrado un legítimo nivel de éxito siempre darán testimonio de desafíos y dificultades que debieron vencer, y que constituyeron el precio de sus logros. Así como sucedió con los hijos de Israel que dejaron la esclavitud de Egipto por la promesa de libertad en Canaán, todos debemos pasar por el desierto de Sinaí. Este desierto representa el entrenamiento para la responsabilidad que exigen el éxito y la libertad.

   El artículo sobre Tiger Woods publicado en Newsweek decía que el genio es 99% de sudor y 1% de talento. Esto implica que no importa lo talentosos que seamos, debemos estar dispuestos a aceptar la responsabilidad que se requiere para desarrollar y ejecutar nuestros talentos por medio de la disciplina. La revista Newsweek les preguntó a otros destacados deportistas qué opinaban sobre el éxito de Tiger Wood. Todos acordaron en una cosa: "Todo empieza con el antiguo y muy conocido método del trabajo. No hay píldoras mágicas. No existe la gracia sin esfuerzo". Además, decían: "En este nivel, el talento se da. Pero Tiger trabaja más duro que los demás y es por eso que está dominando allí afuera".6 Esta fue la razón por la que los hijos de Israel que salieron de Egipto no llegaron a la Tierra Prometida de la libertad: se negaron a pagar el precio de la libertad. Se negaron a llevar la carga y la responsabilidad de la autodisciplina y el control personal. El sueño y la visión que llevamos en nuestro corazón, y los talentos y dones que poseemos, solo se manifestarán y maximizarán a través del espíritu de responsabilidad.

Libertad y autoridad.

   La mayor causa del aborto de innumerable cantidad de sueños y visiones en la vida, es el abuso y el mal uso de la autoridad. Cuando el Creador creó a la humanidad, puso en el ser humano una inconmensurable cantidad de potencial para soñar y lograr la grandeza en la vida para su gloria.

   Más de seis mil millones de personas llaman hogar a este planeta. Cada persona lleva un sueño consigo. Sin embargo, la mayoría de estos soñadores no llegan jamás a desarrollar siquiera más del 1% de su verdadera capacidad, mayormente a causa del destructivo espectro de un ambiente equivocado. Así como una semilla, que lleva en sí un bosque, necesita suelo, nutrientes, riego y aire fresco para desplegar todo su potencial, el espíritu humano necesita alimentarse para revelarse en plenitud.

   Esta necesidad de un ambiente adecuado y de estímulos apropiados, es esencial y crítica para que entendamos la naturaleza de la verdadera libertad. Pensemos nuevamente en Tiger Woods, la sensación del golf; ¿Cuál fue la clave de su éxito a tan corta edad? Un breve estudio de su pasado revela que su padre, al reconocer el don de su hijo, su talento natural y su interés en el golf, le compró sus primeros palos y su ropa de jugador cuando tenía solamente tres años. Llevó a Tiger al campo de golf todos los días y le daba todas las oportunidades para aprender a jugar mientras crecía.

   Su padre fue su mentor, y le enseñó la ciencia y los secretos del juego. Permitió que Tiger estudiara a los grandes maestros del golf, que viera el juego por televisión y que asistiera a los campeonatos. Dicho de manera sencilla, creó y le brindó el ambiente que conduciría a la manifestación de los talentos ocultos de su hijo. Le brindó el clima adecuado para que viviera la libertad de explorar sus dones y talentos con disciplina, pero sin inhibiciones.

   El propósito de la autoridad y el poder, sea la autoridad de un padre, de un maestro, del gerente de un departamento, del alcalde de una ciudad, de un presidente, de un primer ministro o de un gobernante, no es el de controlar, restringir, inhibir, demorar u oprimir el potencial nacional y los talentos que están a su cuidado. En cambio, sí consiste en crear y brindar el ambiente, la atmósfera y el clima que conduzcan al despliegue y desarrollo de los dones y talentos de cada persona. En esencia, el propósito del poder y la autoridad es el de proteger y preservar el principio de la libertad.

   Este principio se ve reforzado y establecido por el líder más grande de todos los tiempos: Jesucristo, cuando afirmó al final de su gran misión en la Tierra, hace dos mil años:

"Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id... " (Mateo 28:18-19).

  Es importante observar que Jesús, después de declarar que le había sido dada toda potestad y autoridad, utilizó su poder para permitir que sus seguidores llegaran a ser todo aquello para lo que habían sido creados. 

 Su concepto del poder y la autoridad era el de identificarlos con una responsabilidad confiada a alguien' para brindar una oportunidad a los demás, con el objeto de, que desarrollen su potencial y vayan tras su propósito, para a su vez Impactar en el mundo a través de sus dones, Por ello es esencial que toda persona de autoridad entienda que el propósito del privilegio del poder, es facilitar la productividad y el desarrollo de quienes  están bajo su responsabilidad. En esencia, el objetivo de toda autoridad personal y nacional es la libertad. El mismo propósito de la vida es la libertad para dominar y así cumplir el propósito original y la intención de Dios.

   Fue nuestro sublime Líder quien afirmó:

"Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (. .. ) Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres" Guan 8:31-32, 36).

   En su carta a la iglesia de Galacia, Pablo resume el propósito integral de Dios al enviar a su Hijo Jesús a la Tierra:

"Estad, pues firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud" (Gálatas 5: 1).

  Mi oración y deseo para usted es que descubra su propósito en la vida, que defina sus talentos y dones, que vaya tras el objetivo de la verdadera libertad y jamás permita que otras personas restrinjan o retrasen la responsabilidad que Dios le ha dado de vivir la maravillosa responsabilidad de vivir en libertad.
Myles Munroe. En busca de la libertad. Primera edición 2005. Editorial Peniel. Pag 237a la 241


domingo, 1 de agosto de 2021

BUSQUE SU LIBERTAD PERSONAL. Parte I

   El empresario más grande y rico del mundo, y quizá el genio de las computadoras en este siglo, William Henry Gates -más conocido como Bill Gates- alteró nuestras vidas para siempre con sus programas de computadoras personales. Janet Lowe, en su libro Bill Gates Speaks [Bill Gates habla], dice: "Gates borró la noción persistente aunque incorrecta de que solamente los grandes filósofos, escritores o académicos tienen grandes ideas. Como explicara el editor de Forbes, Rich Karlgaard: ¡La vieja distinción entre las ideas y los productos, entre lo permanente y lo efímero, se está evaporando! ".

   Ahora bien, la pregunta es: ¿Cómo logró Gates tanto éxito? ¿Está directamente relacionado con su perspectiva poco convencional de la vida en la adolescencia, lo cual le permitió explorar posibilidades inauditas en el universo de la tecnología, que como resultado lo llevaron a inventar los componentes claves de software que cambiaron la vida humana para siempre?

    En el sexto grado Gates no era un buen alumno en la escuela, peleaba con sus padres y su vida era una lucha continua. Entonces sus padres decidieron enviarlo con un psicólogo. Después de trabajar con el niño durante un año, el consejero le dio a la madre de Gates una noticia desconcertante. Dijo que era inútil obligar a Bill a ajustarse a la conducta tradicional o a ser obediente. Es decir, que les recomendó no obligarlo a ajustarse a los patrones de norma, sino dejarle espacio como para que descubriera y fuera él mismo.

  ¡Descubrir y ser uno mismo! Esta afirmación aparentemente sencilla es el corazón del problema, que hace que el mundo se vea impulsado por la necesidad de ir en busca de la libertad personal. Gates figura junto a históricos inventores como Thomas Edison, Alexander Graham Bell, Andrew Carnegie y John D. Rockefeller. Hay muchas otras personas cuya obra y pasión cambió el curso de la historia. ¿Qué es lo singular en estas personas, que les hace ser importantes en el mapa del desarrollo humano? ¿Cuál es la característica única que los separa de la norma de la humanidad, de la rutina de la convención?

   Todos poseían una pasión y convicción personal que los separaba de la multitud. ¿Cuál era el origen de esta pasión? ¿Tenemos todos este mismo impulso? ¿Por qué parece que solo unos pocos miembros de la familia humana pueden elevarse por encima del promedio del renombre histórico y generacional? Creo que la respuesta está en la capacidad inherente al corazón humano de la pasión y la búsqueda de la libertad personal.

Definamos la libertad personal

   El deseo y la pasión por la libertad personal están en el espíritu y el corazón de cada ser humano. Para la mayoría de las personas esta pasión no puede definirse ni articularse, aunque es el impulso que motiva la conducta humana. La libertad, como la definimos en este libro, se basa en el concepto bíblico histórico tomado de Génesis 1:26. En este versículo el Creador establece su propósito primario para la creación del hombre: "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra".

   A partir de este contexto, la libertad se define como "licencia para señorear" o "derecho y capacidad para dominar un dominio específico". De ahí tenemos la definición de la palabra como "libertad: libertad para dominar". La verdadera libertad, por ello, es el acceso irrestricto a ir en pos del área específica de nuestros dones y talentos, lo cual se define como el dominio propio. La clave a la plenitud personal y la satisfacción es la oportunidad para ir en pos del desarrollo, la maximización y plenitud de los dones y talentos por medio de los cuales uno domina su área de trabajo. Cuando cada una de las personas pueda hacerlo, colectiva e individualmente impactaremos positivamente en la Tierra con la naturaleza del Creador. iEsto es la libertad!

Buscar la libertad: ¿vivir o ganarse la vida?

    Millones de personas como usted y como yo salen de casa todos los días para ir a un lugar al que llamamos "trabajo". La realidad, sin embargo, es que simplemente van a su lugar de empleo. Y hay una diferencia entre el trabajo y el empleo. Defino el empleo como un lugar donde realizamos una actividad en la que podemos o no utilizar nuestros dones y talentos. Quizá sea fuente de ingresos económicos, pero no necesariamente nos lleva a la plenitud y la satisfacción. Un empleo puede llenar nuestra vida con actividad, pero no necesariamente con efectividad. Nos mantiene ocupados, pero no nos hace avanzar.

   Para innumerable cantidad de personas el empleo es una prisión social que soportan en lugar de disfrutar. Se han convertido en "esclavos empleados" que pasan horas de tortura emocional, física y mental, anhelando la libertad de poder estar en otra parte, haciendo otra cosa, encontrando gozo y realización personal en sus vidas. En esencia, para muchos el empleo es una forma glorificada de esclavitud, que impone una forma aceptable de opresión sobre las masas. 

   Podremos observar que desde el principio la instrucción del Creador al primer hombre que Él puso en el Jardín del Edén, fue la de trabajar contexto, es la "transformación", que implica manifestación en lugar de actividad. Es decir que trabajar significa transformarse y manifestar todo lo que somos en nuestro interior. Significa liberar y mostrar nuestro potencial por medio de nuestros dones y talentos. Dicho de manera sencilla, fuimos creados no para ser empleados, sino para ser desplegados, no para emplearnos sino para desplegarnos.

   El problema número uno en el mundo de hoy no es el desempleo sino la imposibilidad de desplegarnos. A causa del espíritu de opresión muchas personas encuentran que es más fácil emplearse que desplegarse, porque esto último exige demasiada responsabilidad personal. La verdadera libertad es ir más allá de nuestro empleo, para hacer nuestro trabajo. No es emplearse sino desplegarse. De hecho, si lo que usted hace no despliega ni da rienda suelta a sus talentos, entonces ha descubierto la fuente de su frustración y depresión en su empleo. Creo que los empleos son importantes y debieran ser el prerrequisito para el descubrimiento y realización de su trabajo. Pero también digo que si no encuentra usted su verdadero trabajo, jamás será verdaderamente libre. Los empleos nos preparan para nuestro trabajo, y deben tomarse como algo temporario.

   Hace poco entrevisté a una joven que se sentía muy deprimida a causa de su empleo. Le pregunté:

- ¿Qué puesto ocupas?

- Soy secretaria

- ¿Estás feliz y satisfecha con tu empleo?

- ¡No! -respondió.

- Entonces tu empleo no es tu ocupación, sino tu preocupación.

   Es por eso que tanta gente odia su empleo. Su empleo no es su ocupación. Fuimos creados para ocuparnos con nuestros talentos y dones. Este es nuestro trabajo y la clave para nuestra libertad. Estudie a cualquier persona exitosa, próspera y plena, y verá que ha buscado desplegar sus dones, talentos y pasiones, no el materialismo ni la fama. Debemos aprender que la riqueza, el materialismo, la prosperidad y la reputación son productos secundarios de nuestra verdadera libertad. Las grandes personalidades como Michael Jordan, Tiger Woods y otros más, han logrado niveles excepcionales de éxito e impacto sobre su generación y el mundo.

   Es importante observar dos similitudes significativas compartidas por todas las personas exitosas. Primero: las personas exitosas han ido en pos de sus dones y talentos, y han invertido tiempo y energía en el desarrollo de sus habilidades en dichas áreas. Segundo: su edad no ha sido un factor de importancia. ¿Por qué? Porque la libertad no viene con la edad, sino con el descubrimiento y realización de nuestros dones en el área de nuestro dominio. De hecho, la gente exitosa se destaca porque domina su área de talento, y es libre de la mentalidad esclava de un empleo. Su libertad los hizo libres.

   Un excelente ejemplo del poder de la búsqueda de la libertad es la experiencia del gran líder histórico que reconstruyó las murallas y restauró la ciudad de la nación de Israel: Nehemías. Si miramos someramente su ascenso, del empleo al trabajo, de la opresión a la realización, de la esclavitud a la libertad, nos sentiremos inspirados.

Myles Munroe. En busca de la libertad. Primera edición 2005. Editorial Peniel. Pag 233a la 237.

lunes, 19 de julio de 2021

¡LIBRE AL FIN..! Parte III

4. La libertad impone la necesidad de control más que la esclavitud.

   Pensamos en la esclavitud como en un estilo de vida en que alguien domina y controla a otros. Pero la libertad impone la necesidad de un control aún mayor. Hay una forma de esclavitud de la que uno puede librarse, el tipo de esclavitud como el que vivieron los israelitas en Egipto. Sin embargo, hay también una esclavitud que nos imponemos a nosotros mismos por medio de nuestras decisiones irresponsables. Así que, a causa de las implicancias eternas que nuestras decisiones pueden tener sobre nosotros y los demás, cada día, este principio de libertad declara la necesidad de que nos controlemos internamente.

   El gran apóstol Pablo, iniciador de muchas de las primeras iglesias, lo menciona en 1Corintios 6:12, al escribir: "Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna". Creo que Dios nos exigirá rendir cuentas de todo lo que hagamos a partir de ahora.

  Debemos ejercitar un tipo de control en la libertad que no teníamos en la esclavitud: el autocontrol. Hoy existen demasiadas oportunidades para ser haragán, controlado por cosas externas. Hay demasiados televisores y máquinas de video que invaden y esclavizan nuestros hogares. Demasiadas redes de TV por cable y películas de Hollywood. Y demasiados sitios de recreación y playas, y autos veloces que nos llevan allí.

   Es fácil controlar a los esclavos si se utiliza el látigo. Se impone el revólver. Se imponen los perros. Se puede amenazar a la gente retaceándole la comida o quitándole privilegios.

  Pero la libertad, sin embargo, tiene aún más controles que la esclavitud, porque cuando uno es libre el control proviene de uno mismo. Uno es quien determina si va a ver TV o no. Uno es quien dice si leerá o no. Nadie puede obligarnos a hacer algo cuando somos libres. Somos nosotros quienes nos obligamos. Yeso cuesta mucho más esfuerzo que cumplir con la imposición de otros.

  Cuando somos libres, decidimos levantarnos para ir a trabajar con total libertad. Luego depende de nosotros cumplir con nuestro trabajo. Lo mismo sucede con el cálculo de nuestro presupuesto y con los gastos: elegimos no gastar en hamburguesas porque tenemos que pagar el alquiler, por ejemplo. Eso requiere de autocontrol ¿verdad?

   Es uno el que tiene la libertad de dejar pasar el segundo plato de pastas, de pollo  asado, de postres o arroz con garbanzos. ¿No sería más fácil que Dios controlará  nuestra dieta? Yo creo que lo preferiría. Odio las comidas estilo buffet, porque allí  debo poner a prueba mi responsabilidad. Cuando me encuentro frente a toda esa  comida, mi estómago grita "¡Torta, pollo, arroz!" y no hay nadie que me detenga.  Entonces, la realidad de la libertad del apetito nos impacta. Nuestro estómago dice  "Basta ya", pero nuestros ojos piden más y más.  ¿No sería bueno que Dios nos indicara qué comer y cuánto? "Basta ya, hijo. No  comas más". ¿No sería bueno eso? Volveríamos a estar en forma, como cuando  teníamos diez años menos. Bajo el opresor, es él quien controla cuánto comemos  y cuándo. No necesitamos del autocontrol.

  Esto no sucede. Y es por eso que uno de los frutos del Espíritu es el autocontrol (Gálatas 5:23). Si no nos controlamos, alguien más lo hará. El fruto no viene automáticamente, sino que crece. La instrucción sobre la Tierra Prometida de Josué, en la necesidad de meditar en la palabra de Dios y permitir que el Espíritu Santo circuncide nuestro recuerdo de la esclavitud en el pasado, es muy importante en la libertad (ver Josué 1:8).

   Así que verá, que en la libertad necesita más control que en la esclavitud, porque en la esclavitud nos dan solo una pequeña porción de comida, y nada más. Y cuando eso es todo lo que recibimos, no hay necesidad de controlarnos a nosotros mismos.

   Todos debemos madurar como ejemplos espirituales y como líderes maduros. Las Escrituras enseñan a los líderes a controlarse a sí mismos. Al escribir a su compañero líder, Tito, Pablo dijo que el líder debe ser "... irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo" (Tito 1:7-8). A Timoteo Pablo le escribió que los líderes deben ser "sometidos a prueba primero, y entonces [ejercer] el diaconado, si son irreprensibles" (1 Timoteo 3:10).

   El autocontrol es un atributo de la libertad que la esclavitud no conoce. La mentalidad de "hazlo si te hace sentir bien", del mundo moderno, tendrá que ser purgada del ciudadano del siglo XXI si vamos a cruzar el Jordán en los días por venir. Sé que nos gustaría mucho tener un cayado santo como el que tenía Moisés, y vivir nuestras vidas siendo controlados completamente desde el cielo. Pero no es así. La libertad viene cuando permitimos que Dios nos guía fuera del desierto, hacia el trabajo fructífero de Canaán: de la dependencia a la responsabilidad. Antes de morir espero ver a millones de creyentes maduros que no temen dar la buena pelea. Hablo de personas que acepten los más grandes desafíos, sabiendo qué es lo que hace falta para ganar. Anhelo ver una generación que acepte el espíritu de la responsabilidad y la industriosidad. Una generación que pueda enfrentar efectivamente el fracaso y el éxito.

  Nunca conocí a un boxeador campeón del mundo que no haya perdido algunos   rounds. Nadie recuerda las derrotas cuando se pone el cinturón de ganador. Pero en el cuarto round, allí estaba, sangrando y lastimado, casi incapaz de caminar hasta su rincón. Su entrenador le decía: "Puedes vencerlo". Y el boxeador protestaba: "¿Estás loco? No podré. ¡Ve tú a pelear con él, a ver si te gusta! Yo ya no puedo más". Así que el entrenador le dio un masaje y le habló. Luego le dio agua, se aseguró de que el apósito sobre su ojo estuviera firme, le frotó los hombros y le dijo que volviera a enfrentar al adversario.

   Eso es lo que hace Dios cuando venimos a Él después de la pelea y sentimos que no lo lograremos. Parados allí, fielmente con disciplina y autocontrol, sentimos que el Espíritu Santo nos empapa con su balde de la Palabra y su esponja y nos dice: "Saldrás nuevamente y pelearás".  Luego nos frota los hombros y nos recuerda: "Más grande es el que está en ti, que quien está en el mundo. Todo lo puedes en Cristo que te fortalece. Ahora ve y pelea. ¡Toma esa tierra!"

   Nuestros días de correr y escondernos han quedado atrás. Tenemos que pelear para sacarle el jugo a la vida del otro lado del Jordán. La experiencia de Jesús en el desierto nos habla de grandes cosas. Después de su bautismo en el Espíritu, en el Jordán, el desierto fue su campo de pruebas y salió victorioso en la unción del poder de Dios. Desde ese día en adelante, Él trabajó en su vocación de ministerio, a veces veinticuatro horas al día, para cumplir con la voluntad de Dios.

  Su tierra de Canaán bullía con la obra de Satanás, que había esclavizado a la humanidad en la muerte. Pero Jesús lo desposeyó, del mismo modo en que estamos llamados a hacerlo en Haití, en África, en América ... o donde sea que vivamos. Para vivir nuestra verdadera libertad debemos enfrentar y vencer con éxito a los 'itas': moabitas, cananitas... y a todos los obstáculos que se presenten en el camino que Dios nos ha prometido.

¡Administrar!

   Los que tenemos oídos para oír, oímos cómo fluye el Jordán del otro lado de la colina. Estamos al final de nuestra generación. Dios nos dice: "Sus días en el desierto han quedado atrás. Así que prepárense. Digan adiós al maná. El camino fácil se cierra. Su largo camino a la nada se acaba". Preparémonos para la responsabilidad. Para el trabajo. Aceptemos la maravillosa responsabilidad de la libertad y vivamos al máximo. Jesús reparte espadas y alforjas a su pueblo en todo el mundo. Sí, los 'itas' están en la tierra prometida, y no van a ceder porque sea domingo o porque estemos armados. Pero Dios peleará con nosotros.

Mientras marchamos subiendo la colina. ¿Qué recursos le ha confiado Dios? ¿Qué hará mañana usted para descubar y mejorar los talentos que Elle ha dado? Los milagros fáciles son para los bebés.

Los milagros en colaboración son para los hijos. Así que avancemos en este siglo XXI como hijos e hijas de la tierra prometida, competentes en los asuntos de Dios. Estamos hechos de la suma total de las decisiones que tomamos cada día. ¡Administrar, administrar, administrar! ¡Es hora de avanzar!

Myles Munroe. En busca de la libertad. Primera edición 2005. Editorial Peniel. Pag 227a la 231.