lunes, 14 de marzo de 2016

LA UNCIÒN: SEGUNDA DIMENSIÒN DE LO SOBRENATURAL.Parte IV


¿Cuáles son los pasos para recibir un manto e impartición?

1. Sentir hambre, sed y necesidad.
   Aquellos que tienen un genuino deseo de portar una unción son los mejores candidatos para recibirla. En lo natural, cuando una persona tiene hambre tiende a olvidar las normas de cortesía porque sólo busca satisfacer su hambre con gran anhelo. En el ámbito espiritual sucede lo mismo; sólo las personas con hambre y sed por la unción de Dios son candidatas a recibir un manto y una unción.


   El hambre y la sed se manifiestan en un individuo cuando está consciente de su necesidad personal de recibir la unción. Si no está consciente de esa necesidad, entonces no la va a buscar con pasión, y tampoco tomará riesgo alguno para conseguirla. Sin embargo, en algunos casos, a medida que pasa el tiempo, esa pasión por la unción como que se va apagando y dejamos de estar conscientes de lo necesaria que es para nuestra vida. Y esto no debe ser así. En cierta ocasión alguien me preguntó  cómo hacía yo para mantenerme sediento y hambriento del poder de Dios. Mi respuesta fue sencilla: Siempre estoy consciente de mi necesidad de Dios.


2. Estar preparados para pagar un precio. 

  Uno de los grandes engaños de la gente es pensar que la unción es gratis.
   ¿Cómo darle algo que me ha tomado 20 años cultivar, a alguien que no está dispuesto a pagar el precio? Si no está dispuesto al sacrificio tampoco estará dispuesto a ser perseguido por causa de ese manto. Hay un sinnúmero de predicadores que han abaratado la unción; en consecuencia, la juventud de hoy ve la carrera pastoral como una más, no como un llamado al ministerio. Por eso yo no impongo manos a la ligera, sino sólo ¡ sobre aquellas personas que realmente tienen sed y hambre del poder sobrenatural de Dios.  

La imposición de manos, al transferir un manto, sirve para:
• Activar
• Impartir
• Identificar


   Yo no puedo activar algo en una persona si eso lo va a matar. Tampoco puedo clarificar un llamado en alguien si no quiere hacer la voluntad de Dios. No puedo impartir unción sobre aquel que no la va a usar para bendecir a otros. Mucho menos puedo imponer mis manos sobre alguien que no se identifica con la unción que está sobre mí. ¿Cuánto desea usted el manto que está sobre el hombre de Dios? ¿Cuánto ama a ese hombre? ¿Puede soportar la persecución que ese manto le traerá? ¿Está dispuesto a aguantar crítica, persecución y rechazo? Hoy en día estamos activando gente rebelde por naturaleza. Por eso  es importante que el pastor sepa escoger su liderazgo a fin de poder activarlo con su manto e impartición.


3. La unción o manto debe ser sembrado, no tirado.
   Aquí es donde comienza a sembrarse la paternidad y el discipulado: enseñando, entrenando y equipando a los discípulos en forma continua. Si una semilla se tira se desperdicia, en cambio si se siembra, crece y da fruto. Cuando el manto o unción se siembra, la gente comienza a fluir en el mismo manto, porque es lo que ha recibido. Recuerde que toda semilla crece según su especie. De esa manera he levantado cientos de hombres y mujeres alrededor del mundo; entre ellos, apóstoles, profetas, pastores, evangelistas y maestros; líderes, hombres de negocios, gente de gobierno, intercesores, ancianos, discípulos y mentores, todos los cuales ahora mismo están fluyendo en la misma unción que yo fluyo. A medida que la relación mentor- discípulo o padre-hijo, crece, aumenta también el fluir del manto y su manifestación. Eso nos indica que el manto está creciendo.


                               Usted fluirá en la misma unción del manto al cual sirve.
 
4. El manto debe ser cultivado.
   Para que la unción crezca usted debe cultivar el manto, y eso lo logra permaneciendo conectado a la fuente de donde salió ese manto. Si no lo cultiva la unción comienza a debilitarse. Durante mi experiencia con los hijos espirituales que he enviado a abrir sus propios ministerios, he encontrado que los que se desconectaron de mi manto, por la razón que fuera, menguaron en el crecimiento de sus iglesias y en el fluir del poder de Dios en sus vidas. En otras palabras, se desaceleraron, la unción disminuyó; porque cuando se opera bajo una unción recibida por asociación, y no se continúa alimentando por medio de una relación con la cabeza, eventualmente, termina perdiéndose.

5. Las relaciones deben cambiar para mejorar.
   Dios hará un recambio de las personas cercanas a usted, porque una de las claves para ser portadores de la unción es que no puede estar ligado emocionalmente a personas que son un obstáculo para que usted reciba y fluya en una unción nueva. Especialmente, si esas personas tienen una mentalidad tradicional, denominacional y rígida, que no le permiten cambiar para mejorar.

   En conclusión, es importante que discernamos el presente mover de Dios. Hay olas y movimientos del Espíritu que no podemos dejar pasar, porque si no entramos en ellas nos quedamos atrás y luego nos damos cuenta que Dios ya no está donde antes estaba; por eso la iglesia necesita vivir en una búsqueda continua de revelación divina. La supervivencia de la iglesia estará determinada por el grado de preparación que tenga para caminar en lo sobrenatural. Dios está levantando una generación que sabe caminar en la dimensión de la eternidad y sabe sacar las riquezas del mundo espiritual. Esta generación también conoce que el propósito de la unción es bendecir a otros, sanar a los enfermos, hacer milagros y maravillas, tal como Jesús nos mandó. Nosotros fuimos escogidos y ungidos para la acción. Ahora, debemos tomar la decisión de ir y hacer, porque el poder de Dios ya está en nosotros y sobre nosotros.

    Haciendo un analisis restrospectrivo de las cuatro partes que hemos venido estudiando de la unción, segunda dimensión de lo sobrenatural, podemos decir que:

• La unción, como parte integral del poder sobrenatural de Dios, es la habilidad divina dada al creyente para hacer la obra del ministerio.

• El aceite para la unción santa, que representa al Espíritu Santo se hacía con mirra, simbolizando los sufrimientos y el precio de la unción; canela, aludiendo la firmeza y estabilidad del carácter requerido para operarla; cálamo, que representa los dones y la autoridad;  casia, que significa la oración, alabanza y adoración; y el aceite, que simboliza la presencia del Espíritu Santo como la persona que unge.

• La unción es para consagrar, identificar y preparar a un hombre o una mujer para manifestar la gloria de Dios.

• El don y el talento si no van acompañados por la unción no pueden traer la gloria.

• Hay dos tipos de unción: la personal y la corporal.

• Jesús tenía dos mantos: el de Su gloria y el de Su humanidad, que es el manto de la unción. Él se despojó del primero y operó en la tierra sólo con el segundo.

• El manto de la unción es nuestra cobertura en la tierra. La impartición es dar porciones de ese manto a otros.

• La unción es para bendecir a los demás, no para uso personal y egoísta.

• Hay mantos generacionales para transferir y mantos especiales que tienen un propósito específico.

• El principal enemigo de la unción es la familiaridad con el hombre de Dios o con el manto de la unción que porta.

• La unción es activada por la fe que pone una demanda.

• Para recibir los beneficios de un manto tenemos que: reconocerlo, recibirlo, honrarlo y servirlo.

• Las señales que nos indican que Dios está desatando un nuevo manto son: hambre y sed insaciables, cambio de apetito espiritual y un fuerte deseo de cambio.

• Hay dos formas o métodos para transferir un manto: Dios desata el manto sobre un hombre directamente, o alguien transfiere su manto a otro, por medio de la asociación.

• Los pasos para recibir un manto e impartición son: Hambre, sed y necesidad de portar la unción, estar preparados para pagar el precio, que el manto sea sembrado y no tirado, cultivar el manto y cambiar de relaciones.
Bibliografia.
Guillermo Maldonado. Como caminar en el poder sobrenatural de Dios. Editorial Whitaker House. Miami 2011. Pag. 141 a la 145.

sábado, 12 de marzo de 2016

LA UNCIÒN: SEGUNDA DIMENSIÒN DE LO SOBRENATURAL.Parte III


¿CÓMO TRABAJA LA UNCIÓN Y LA FE?

   La unción nunca es tomada por gente escéptica sino por aquellos que ejercen fe. Ésa es la razón por la que durante una prédica, uno se inclina más hacia un sector de la congregación que al otro. De seguro que allí hay alguien poniendo demanda sobre la unción, alguien ejercitando su fe. La gente absorbe el don que hay en ese manto. Al final el predicador no necesita ministrar a esa gente porque ya recibió con la Palabra.


 Cuando una persona no pone demanda sobre la unción no puede ser un recipiente de la unción. 

   La fe puede mantener a un hombre predicando aun cuando no quiera seguir. A veces no se entiende, y es debido a que alguien en ese lugar está poniendo demanda, hasta que algo suceda.

La fe de una persona puede influenciar fuertemente la unción de un hombre de Dios.


                              ¿CÓMO RECIBIR LOS BENEFICIOS DE UN MANTO?.

   Siempre le pregunté al Señor cómo hacer para que la unción que estaba sobre mí fluyera también a través de mis hijos espirituales. Entonces comencé a notar que unos fluían en la plenitud de mi manto, otros en la mitad y otros en casi nada. Luego, me enseñó cuatro principios para recibir los beneficios del manto o de la unción: Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras. (Salmos 133:2)

l. Reconocer el manto.
   Reconocer el manto significa, entender que el líder es la persona que Dios ha elegido para que sea un maestro sobre nuestra vida. Es la persona que nos llevará a recibir nuestra herencia y debemos aprender de él y seguirle. Ese hombre o mujer será el recipiente que Dios use para derramar sobre usted la unción, para desatarlo en su propósito o destino y para que usted también pueda fluir en la misma unción.
 
2. Recibir el manto.
   Tenemos que recibir a ese hombre como el ungido de Dios, y entender que su mensaje es la palabra viva de Dios. No obstante, es importante entender que los hombres ungidos por Dios también tienen debilidades y fortalezas, así que no podemos pretender que sean perfectos para recibirlos. 

Usted no puede recibir las fortalezas de un ungido si no acepta sus debilidades.

3. Honrar el manto.
   La honra se demuestra con obediencia y sumisión, verbal y materialmente. En el Antiguo Testamento ninguna persona venía al hombre de Dios con las manos vacías; no porque éste lo necesitara ni para comprar la unción, sino por un principio de honra. La Biblia demuestra el poder de la honra, cuando Dios afirma que si le damos un vaso de agua a un profeta tendremos recompensa de profeta.

La honra nos da acceso al sistema de recompensas de un hombre de Dios.
   Éste es el caso de mi hijo espiritual, el Pastor Alejandro Espinoza, de Honduras, a quien Dios ubicó bajo mi cobertura hace poco más de 5 años, cuando tenía una congregación de apenas 150 personas. Hoy en día su congregación ha crecido hasta superar las 2.000 personas y Dios lo está usando para realizar sanidades, señales, milagros y maravillas. Su iglesia es en la actualidad una de las más crecientes de ese país centroamericano.

4. Servir al manto.
   Esto implica trabajar, sembrar en ese manto, hacerlo sin una agenda escondida, sino amando al hombre de Dios y el manto que Dios ha depositado sobre él. En una oportunidad el Señor me dijo: "Cuando tus discípulos e hijos espirituales obedezcan estos principios fluirán en tu misma unción". Y efectivamente he sido testigo, una y otra vez, que todos aquellos que obedecen estos cuatro principios manifiestan la misma unción del manto que está sobre mí.


   Como ejemplo, observemos el caso de mi hijo espiritual el Pastor Miguel Bogaert, de República Dominicana, a quien tomé bajo mi cobertura cuando apenas iba a comenzar su ministerio con 40 personas. Cinco años más tarde su iglesia sobrepasa las 4.000 personas y Dios lo está usando poderosamente para realizar señales, milagros y maravillas, con el fin de impactar República Dominicana.


Usted solo puede cargar un manto al que también sirve.

¿Cuáles son las señales de que Dios ha desatado un nuevo manto?
 
• Dios pone hambre y sed que no pueden ser saciados, y estos son las que ponen demanda sobre el manto. Si Dios cortara el fluir de la unción yo terminaría haciendo oraciones de cortesía. Muchas veces, cuando paso cerca de la gente, siento que no hay hambre ni sed que jalen esa unción.


• Dios cambia nuestro apetito espiritual. Si antes nos conformábamos con cualquier cosa; ahora queremos comer mejor. Ya no queremos sólo leche espiritual sino que buscamos saciarnos con carne y vianda; ya no nos gustan tan seguidos los mensajes de inspiración y motivación, ahora queremos mensajes que nos edifiquen, maduren, disciplinen, que nos lleven a comprometernos y a buscar más a Dios.

• Dios pone en su corazón un fuerte deseo de cambio. No importa qué edad usted tenga, si está preparado para cambiar Dios pondrá un manto y una impartición nuevos sobre usted. Hay gente que anhela vino nuevo pero no está lista para cambiar su odre, por eso Dios no puede derramarlo sobre ella.


¿Cómo se transfiere el manto y la impartición?

• Dios desata el manto directamente sobre la persona.
En la mayoría de casos la persona recibe una revelación, el mandato de parte de Dios, o una visitación sobrenatural, tal como sucedió con el Señor Jesús y otros hombres.


• Una persona transfiere su manto a otro.
Esto sucede por tres vías: ambiente, asociación e inftuencia.


Sus bendiciones y su destino están asociados a aquellas personas con las que Dios le ha conectado.

   Esa es la razón por la cual las relaciones divinas son tan peleadas por el diablo. El enemigo no pelea por pelear. Cuando Dios te conecta con alguien, Satanás hace hasta lo imposible para destruir esa relación, pues si las dos personas no se juntan el propósito no se cumple. Dios traerá relaciones para que te conectes; por tanto, hay que estar listos para discernir esas relaciones. La mayoría de mis discípulos terminan siendo adoptados como hijos espirituales; en esa relación ellos capturan el espíritu del manto que está sobre mí, y aprenden la manera en que el Espíritu Santo se mueve en mí. Cuando obedecen los cuatro principios que compartí antes, muchos comienzan a moverse bajo la misma unción; sin embargo, quienes se desconectan de mi cobertura, sin la dirección deDios, pierden la unción porque ésta funciona por ambiente, asociación e influencia.
La unción que usted recibe por asociación, la pierde cuando comienza a criticar el manto que se la da.
Bibliografia.
Guillermo Maldonado. Como caminar en el poder sobrenatural de Dios. Editorial Whitaker House. Miami 2011. Pag. 137 a la 141.

sábado, 5 de marzo de 2016

LA UNCIÒN: SEGUNDA DIMENSIÒN DE LO SOBRENATURAL.Parte II


¿Cuál es el propósito de la unción?

   Jesús enseñó primero acerca del reino a fin de que los discípulos pudieran entender el propósito del poder. Lo mismo sucede con la unción; primero tenemos que saber para qué es, de lo contrario no servirá de mucho tenerla.

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos. (Lucas 4:18)

    La palabra clave aquí es "para". ¿Para qué vino el Espíritu Santo sobre Jesús? Nótese que de todos los propósitos ninguno de ellos tiene que ver con un beneficio egoísta o personal, sino que la intención es bendecir a otros. No podemos perder de vista que la unción es para sanar a los enfermos, expulsar demonios, predicar el evangelio, hacer milagros, y que el fin último es que Jesús sea exaltado. Ésa es la razón principal por la cual fuimos consagrados y separados al ministerio. Cuando los hombres y mujeres usan su manto o unción para auto-promocionarse, para sacar ganancias deshonestas, para alcanzar fama o posesiones, entonces su carrera termina mal. Afuera hay un mundo enfermo, lleno de inseguridad, miedo, depresión, tristeza, amargura y soledad; un mundo atormentado por  espíritus inmundos, vacío, sin dirección, que necesita alguien ungido que rompa sus ataduras; alguien que Dios use para hacerlo libre y darle esperanza.

Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción. (Isaías 10:27)

    Dios quiere usar su vida para romper todo yugo de esclavitud a vicios, drogas, alcoholismo y otras adicciones.

   En nuestro ministerio, cada anciano, ministro, diácono, mentor y líder de Casa de Paz ha sido entrenado y ha recibido la impartición de la unción de sanidad y milagros que está sobre mi vida. Prueba de esto son la gran cantidad de milagros que Dios hace en las reuniones de Casas de Paz y discipulados, usando a los líderes. Veamos uno de esos testimonios: Durante una reunión mensual de su discipulado personal, el ministro Alberto Fonseca, oró por una de sus discípulas que sufría de incontinencia urinaria, lo que la llevaba a orinarse sin darse cuenta ni sentirlo. Por esa razón siempre tuvo que usar pañales desechables. El problema se originó cuando al nacer tuvo que ser operada de espina bífida y durante la cirugía su vejiga resultó dañada. Los médicos que atendieron su caso le diagnosticaron que ese mal no tenía cura y que toda su vida debía usar pañales desechables. De acuerdo con su testimonio, la mujer no sitió nada especial cuando se oró por ella, excepto un simple cosquilleo que le bajó por su vientre y por primera vez en 25 años sintió deseos de ir al baño a orinar. En los días siguientes, cuando se quitaba el pañal notó que estos estaban secos. Entonces se dio cuenta que había sido sanada. Así terminaron años de oprobio y extrema tristeza que incluso la llevaron a la depresión. Dios hizo el milagro completo. ¡Dios la sanó! 

   Existen dos diferentes clases de unciones o mantos que están operando en la tierra sobre ciertos individuos:
• Mantos generacionales.
  Esos mantos son transferidos de padre a hijos espirituales o naturales. Cuando se ha desarrollado una relación padrehijo o mentor-discípulo, en su tiempo, el manto es transferido de una generación a otra, como ocurrió en el caso de Moisés y Josué o Elías y Elíseo.
 • Mantos especiales.
   Estos mantos son dados por Dios a ciertos hombres con el fin de llevar a cabo un mandato específico, para una generación específica. Una vez cumplido el propósito, el manto no se puede duplicar. Lo podemos ver en el caso de David, de quien Dios dice que tiene un corazón conforme al corazón de ÉL En toda la Biblia no hay otro hombre con un corazón semejante, excepto Jesús. David, siendo un rey disfuncional -a quien seguramente la iglesia de hoy  descalificaría-, recibió un manto especial para la alabanza, la adoración y la guerra.

¿Cómo sabemos que tenemos un manto especial?
   Cuando se trata de un manto especial, a menudo Dios le da un anticipo de lo que sucederá en su ministerio, siempre que persevere y sea fiel. En mi caso, hace quince años, Dios me mostró lo que iba a suceder. La primera vez fue mientras predicaba en Cuba; vi todos los enfermos sanarse en un instante. También en Argentina, el Señor me mostró los milagros creativos más poderosos que hasta ese momento había visto. Después de eso no volví a verlos sino hasta el año 2000. Dios me dio, en aquel tiempo,  un anticipo de lo que iba a hacer conmigo, para que fuera en pos de ello. En la actualidad, camino con ese manto especial y :veo la gloria de Dios manifestarse en todo lugar donde predico.

Un manto o unciòn especial a menudo vendrá acompañado de una muestra de lo que sucederá en el futuro.

   Cuando usted vea suceder algo extraordinario en su vida, una o dos veces, no de manera frecuente, es muy posible que eso sea un anticipo de lo que está por venir. En este momento hay mantos o unciones que están siendo desatados en la tierra; incluso mantos que nunca han estado sobre alguien antes. Si lo cree, mantenga los ojos abiertos. ¿Cuántos hombres de Dios han dejado un manto abandonado? ¿Cuántos nunca lo tomaron? ¿Cuántos mantos para la música y la enseñanza; mantos de apóstol y de profeta; mantos para la política, la adoración y la guerra espiritual están disponibles, esperando que el pueblo de Dios los tome? ¿Cuántos hombres y mujeres, ungidos con mantos poderosos, hay sobre la tierra; y cuántos de ellos no tienen hijos espirituales que sirvan ese manto para luego heredado?

   Dicho esto, bueno es aclarar que usted nunca podrá tomar ni ponerse un manto nuevo, si antes no se despoja de la vieja capa de la religión y las tradiciones. Si no está preparado para deshacerse de lo viejo, tampoco lo estará para recibir un manto nuevo.

Y dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas. (1 Samuel 17:39)

   Saúl puso a David su armadura para que enfrentara al gigante, pero a David no le funcionó, le resultó muy pesada y no podía moverse con aquel peso. La armadura de Saúl es una figura de lo viejo, tradicional y religioso, con lo que muchos de nosotros acostumbramos caminar; pero al contrario de David, quien de inmediato se quitó el armatoste, nosotros pretendemos caminar con eso aunque no nos guste y nos incomode. El manto viejo no le funcionó a David porque él era odre nuevo. La vieja armadura o manto viejo simboliza la religión y el esfuerzo propio; todo aquello que no produce vida ni da fruto.

   A veces Dios permite que pasemos una temporada de cansancio donde no sucede nada, para que nos despojemos de ese manto viejo, porque quiere darnos uno nuevo. Percibimos en nuestro espíritu que hay algo más pero no sabemos cómo recibirlo. Otras veces nos produce frustración, desesperación, insatisfacción, para que busquemos Su rostro y pueda darnos un manto nuevo. No es tarea fácil; primeramente, porque Dios no nos ha llamado a nada fácil. Así que tenemos que prepararnos para pagar el precio.

¿Cuáles son las consecuencias de juzgar y rechazar un manto?

   La Palabra dice que de la manera que recibimos un don así también recibimos un manto. Si usted no lo respeta, si lo critica, lo juzga y lo rechaza, no podrá recibir de ese manto.

 El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá. (Mateo 10:41)
 
   ¿Qué sucedió con Pablo? El apóstol permaneció tres años y medio en Corinto; enseñó, impartió y dio su vida por entero, sin embargo los corintios no crecieron ni maduraron; es decir, se quedaron niños, espiritualmente hablando. La razón fue que ellos no recibieron el manto de Dios que estaba sobre Pablo. Sin embargo, el mismo apóstol estuvo en Tesalónica tres semanas y ahí lo recibieron como el hombre de Dios y su mensaje lo acogieron como la palabra de Dios; por eso, los tesalonicenses sí crecieron, maduraron y evangelizaron toda Macedonia.

¿Qué ha sucedido con los cinco ministerios?

Y él mismo [JesúsJ constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros. (Efesios 4:11)

   Cuando rechazamos el ministerio del pastor no tenemos buen cuidado de las ovejas y se pierden. Si rechazamos el manto del maestro perecemos por falta de conocimiento. (Vea Oseas 4:6). Cuando rechazamos el del evangelista no hay salvación de almas en la iglesia. Cuando rechazamos el ministerio del profeta, la iglesia no tiene visión ni dirección acerca de lo que Dios está haciendo y diciendo. Si rechazamos el manto del apóstol, la iglesia no tiene dirección, visión, edificación, impartición, revelación, avance del reino ni poder sobrenatural para hacer milagros. Cada vez que rechazamos uno de los cinco ministerios, la iglesia sufre porque el puño de Dios no opera a plenitud. Cuando los recibimos, no significa que nos convirtamos en ellos, sino que somos partícipes de la unción que opera en ellos. Aunque no seamos apóstoles, al recibir a un apóstol la unción apostólica fluirá sobre nosotros. Algunos han rechazado mantos porque las personas que los llevaban se fueron a un extremo negativo, pero eso no es excusa; para eso Dios nos da discernimiento.

 Hay mantos que no han sido usados porque fueron rechazados. El manto que usted rechaza es el mismo que le juzgará.
 
   Durante mis frecuentes viajes a las naciones he podido notar que, los países que me han recibido como lo que soy, han recibido mi manto de milagros, poder sobrenatural, señales, liberación, liderazgo, evangelismo, enseñanza, unción gubernamental y revelación de la Palabra. Es decir, allí la unción se ha manifestado a plenitud. Sin embargo, en los lugares donde no han recibido por completo mi manto, han experimentado las  manifestaciones sobrenaturales del poder de Dios, sólo en las áreas en que lo recibieron.

   Por ejemplo, cuando viajé a Venezuela el pueblo me recibió como un apóstol de Dios y mí mensaje como la palabra de Dios. Esto trajo como consecuencia que allí  Dios obrara a través de mí, sanidades, milagros y señales extraordinarias. Sordos, ciegos y mudos fueron sanados; los paralíticos fueron levantados de sus sillas de ruedas y muchas otras personas que sufrían enfermedades terminales fueron sanadas y liberadas al instante.

¡No toquen a mis ungidos! ¡No maltraten a mis profetas! (1 Crónicas 16:22, NVI)

   En este versículo, la palabra "toquen" tiene una connotación negativa; implica ir en contra de alguien, criticarlo, maldecido, obstaculizar su operación o matar su influencia. Entonces, tocar a un ungido de Dios es tocar a Dios mismo. No se puede tocar al ungido sin tocar el manto divino que está sobre él.

Consecuencias de tocar el manto.

• Aarón y Maria tocaron el manto de Moisés.
Maria y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado. (Números 12:1)

 • El juicio viene a Maria.
¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés? ... He aqui que Maria estaba leprosa como la nieve. (Números 12:8, 10)
 
• El juicio viene a Aarón.
Toma a Aarón y a Eleazar su hijo, y hazlos subir al monte de Hor, y desnuda a Aarón de sus vestiduras. (Números 20:25-26)
 
   Quiero ilustrar esta parte con un testimonio: En cierta oportunidad, una persona se fue de la iglesia disgustada conmigo y con el liderazgo. No conforme con eso, se tomó el trabajo de ir a varios medios de comunicación de la ciudad con el fin de difamarme. Se unió además a otros pastores con el propósito de criticarme y juzgarme. Poco tiempo después me enteré que repentinamente, le había sobrevenido cáncer. Oré por esa persona, pero sentí en mi corazón que la razón por la que tan terrible enfermedad la había atacado repentinamente era porque había tocado el manto de Dios que está sobre mí. Así que un día le mandé decir que quería hablar con ella para que pudiera sanar su corazón, pero no quiso venir. Dos años más tarde el cáncer la mató.

   Mientras escribo, el Señor pone en mi corazón que la verdad expresada en este capítulo va a salvar muchas vidas de la muerte espiritual, financiera, familiar y física; porque hay quienes han estado maltratando el manto de los ungidos de Dios sin conocer lo delicado del asunto. Si no se arrepienten vendrá juicio sobre sus vidas; en cambio, si se arrepienten Dios los restaurará y recibirán los beneficios de esos mantos.

El principal enemigo de la unción.

   El principal enemigo de la unción es la familiaridad; es tomar livianamente -no respetar- el manto que está sobre un hombre o mujer de Dios. La incapacidad para recibir que tienen que han desarrollado hacia el siervo y hacia su unción. Comenzaron a tomar livianamente el manto; ya no se sientan a recibir o a tomar notas; ya no oyen la Palabra con reverencia, con la intención de obedecer. Comienzan a darle prioridad a otras cosas y el estar sentados bajo ese manto ya no les trae gozo; no tienen expectativa para recibir como antes.

Cuando una persona se familiariza con el hombre de Dios no podrá jalar nada de su manto.

 ¿Cómo ponemos demanda sobre el manto o la unción de un hombre?
    La demanda se manifiesta por medio de la fe. A veces, cuando un pastor está predicando y en medio del sermón se detiene para llamar a alguien con una condición específica -puede ser una persona enferma o deprimida- y orar por ella, es porque por fe se le puso una demanda. Algunos predicadores luchamos al ministrar y enseñar por causa de la familiaridad y el conformismo. Una vez que la gente se conforma ya no ejerce la misma demanda sobre la unción del hombre de Dios; por eso ya no se manifiesta en ellos. La familiaridad produce conformismo y la falta de respeto lleva a que la gente no pueda tomar su porción de ese manto. En mi caso, hay personas que están cerca de mí, cerca del manto o de la unción de milagros, sanidades y liberación, pero prefieren ir al médico en vez de pedirme que ore por ellas. Yo creo que Dios usa los médicos y es correcto ir a ellos, sino muchos hubieran muerto; sin embargo, como creyentes, primero tenemos que ir a Dios. ¿Qué pasó? Se familiarizaron y ya no tienen fe en el poder que fluye de ese manto. Otras veces es por vergüenza o miedo que no van al hombre de Dios, lo cual también es familiaridad.

Si una persona no puede tomar de lo que hay en mi manto significa que no está lista para recibirlo.
 Bibliografia.
Guillermo Maldonado. Como caminar en el poder sobrenatural de Dios. Editorial Whitaker House. Miami 2011. Pag. 129 a la 137.

sábado, 27 de febrero de 2016

LA UNCIÒN: SEGUNDA DIMENSIÒN DE LO SOBRENATURAL.Parte I


¿QUÈ ES LA UNCIÒN?


      Unción es la habilidad dada por Dios al creyente para hacer la obra del ministerio y para que pueda servirle. Ungir significa untar, aplicar aceite o ungüento, poner aceite con el fin de consagrar. El acto físico de ungir con aceite es la confirmación de un llamado o función, sellado por el Espíritu Santo, en el cual el aceite es sólo el símbolo visible. La persona que unge a otra actúa como agente de Dios. Ella derrama el aceite pero es Dios quien envía Su Santo Espíritu. Desde tiempos remotos, la unción ha sido la forma como se sella la consagración a Dios, de personas que fueron llamadas a cumplir funciones especiales; por ejemplo, reyes y sacerdotes. Mediante el acto de ungir se habilita a quien recibe la unción para que cumpla las funciones que se le asignan.

La unción es Dios haciendo Sus obras usando nuestra humanidad.

 ¿Cómo se denomina el poder en el ámbito ministerial?

   En el ámbito ministerial o de servicio el poder es llamado Unción Santa.

Hallé a David mi siervo; lo ungí con mi santa unción. (Salmos 89:20)

¿Cómo se preparaba el aceite de la santa unción en el Antiguo Testamento?

Tomarás especias finas: de mirra excelente quinientos siclos, y de canela aromática la mitad, esto es, doscientos cincuenta, de cálamo aromático doscientos cincuenta, de casia quinientos, según el siclo del santuario, y de aceite de olivas un hin. Y harás de ello el
aceite de la santa unción; superior ungüento, según el arte del perfumador, será el aceite de la unción santa. (Éxodo 30:23-25)

   La unción en el Antiguo Testamento era apenas una sombra de lo que hoy, en el Nuevo Pacto, podemos disfrutar. Dios instruyó a Moisés acerca de cómo preparar el aceite de la santa unción y fue muy específico en cuanto a los ingredientes a usar, cada uno de los cuales es un símbolo profético de algo que habría de venir en el Nuevo Testamento. Los ingredientes eran los siguientes:

• Mirra
   La mirra es una hierba de aroma muy agradable pero de sabor amargo. Representa sufrimientos, padecimientos, quebrantos, muerte, pruebas, tribulaciones, persecución. La mirra representa el precio que pagamos por la unción. Mucha gente quiere la unción pero no está dispuesta a pagar el precio de portarla.
• Canela
   Representa firmeza y estabilidad. Estos dos elementos se aplican al carácter del cristiano y son fundamentales para operar en la unción.
• Cálamo
   El cálamo es una caña aromática, recta, rojiza, que huele a jengibre; se asocia a los dones del Espíritu Santo y la autoridad divina. Esto nos da a entender que la unción fluye en nosotros
cuando funcionamos bajo autoridad.
• Casia
   La casia es un arbusto de flores amarillas, de agradable aroma, cuyas hojas se secan y pulverizan para preparar el aceite de la unción. El nombre proviene de una raíz hebrea que significa doblar, humillar, hacer reverencia. Por lo mismo, la casia representa oración, alabanza y adoración. La unción genera deseos de orar y adorar a Dios.
• Aceite
   El aceite para ungir es extraído del fruto del árbol del olivo y representa al Espíritu Santo. La unción tiene dos características importantes: es una sustancia celestial tangible la cual se puede almacenar en la ropa u objetos, pero además es transferible de un cuerpo a otro. Revisemos este testimonio que nos muestra cómo la unción se acumula en los objetos: Hace algunas semanas llevaron mi carro al taller para que le hicieran los servicios de rutina. Había en el taller un mecánico que sufría de intensos dolores, producto de algunas piedras que le habían sido diagnosticadas en los riñones. El dueño del taller, sabiendo que ese era mi carro, le dijo al mecánico que se sentara en la silla del conductor y se pasara las llaves por donde le dolía. En el momento mismo que el hombre se sentó y se pasó las llaves por la espalda, le dieron ganas urgentes de ir al baño. Cuando regresó traía en sus manos todas las piedritas que había expulsado. De inmediato se le fue el dolor completamente. Sin duda, la llave no cura, pero la unción de Dios acumulada en los objetos, tiene poder para obrar milagros.

 ¿Cuál era el propósito del aceite de la santa unción?

   El aceite de la santa unción tenía como propósito: ungir el tabernáculo, los utensilios santos, y ungir a los sacerdotes, a fin de consagrarlos, identificarlos y prepararlos para que la gloria de Dios descienda.

Con él ungirás el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio. (Éxodo 30:26)

   Esto también se refiere a nosotros hoy. Dios primero nos unge con su unción santa, nos consagra y santifica para recibir Su gloria. En el tabernáculo nadie podía tocar un instrumento o utensilio, a menos que fuera ungido, porque la unción es la que nos alista para poder pararnos en la presencia de Dios. 

¿Cuál es la diferencia entre talento y unción?

   Mucha gente confía y depende solamente de su talento, a tal punto que cuando alaba, adora y sirve a Dios, no lo hace de corazón. No se trata de cuán talentoso es usted sino de qué tan ungido esté. He visto personas sin mucho talento que cuando alaban traen la presencia de Dios como nadie más podría hacerlo. Soy de los que creen que los dones y talentos hacen falta, pero debemos depender por completo de la unción del Espíritu Santo.

En él también vosotros ... fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa. (Efesios 1:13)

   En el capítulo anterior vimos que la Biblia hace varias referencias acerca de las medidas. Un ejemplo conocido es la medida de nuestra fe. Afirmé entonces que la medida de fe, es nuestra esfera de influencia y el nivel de autoridad que tenemos. De allí que se haga necesario en nuestra sociedad, unir las medidas y los dones de cada uno, para operar con mayor poder. Nos necesitamos unos a otros. Yo necesito su medida - su esfera de influencia y autoridad- y usted necesita la mía. Cuando las medidas y los dones se unen, la gloria de Dios desciende. De otra manera, Su gloria no viene.

• La unción personal
   Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. (Efesios 4:7) 

    La unción personal es la medida de gracia sobrenatural que Dios le da a cada creyente, a fin de que pueda cumplir con su llamado. Por ejemplo, una unción personal para negocios, para restaurar familias, para hacer milagros; o quizá una unción gubernamental, ministerial o profética.
• La unción corporal
De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo. (Efesios 4:13, NVI)

   La unción corporal, es la unción del Espíritu Santo que es derramada cuando todos los presentes se vuelven uno en Cristo. Cuando eso pasa, vemos a Cristo operando a través de la iglesia, haciendo milagros, señales y maravillas, mil veces mayores, fuertes y poderosos que con la unción personal. Por esa razón, Dios siempre nos manda a buscar la unidad y a depender unos de otros, según nuestras medidas, con el fin de ser poderosos sobre la tierra, tal como lo fue Jesús. Otro término frecuentemente asociado con la unción es la palabra "manto".

¿Qué es un manto?
   La palabra manto tiene varios significados, pero es en esencia, "una prenda sin mangas, floja, que es usada sobre otros vestidos ... una capa simbólica que representa superioridad o autoridad". También hace referencia a "la parte del interior de un planeta, especialmente la tierra, que yace bajo la corteza y la base central". En todos estos significados, el manto representa una cobertura o protección.

El manto o unción es nuestra cobertura mientras vivimos en la tierra.

   En el área espiritual la palabra manto también tiene un significado extenso y profundo. Incluye gloria, bondad, poderío, excelencia, nobleza, autoridad, fortaleza, esencia y gran valía.

Los dos mantos de Jesús

• El manto de Su deidad que es Su gloria.
Cristo Jesús,...siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo. (Filipenses 2:6-7)

   Antes de venir a la tierra, Jesús se despojó de Su manto de gloria. Sin embargo, en el evangelio de Juan aparecen siete señales milagrosas que confirman su identidad como el hijo de Dios. El Padre personalmente dio testimonio de su deidad. Él vino como un hombre cualquiera, bajo la unción del Espíritu Santo, pero sin el manto de Su gloria, el cual dejó en el cielo.
• El manto de Su humanidad que es Su unción.
 Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida. (Juan 3:34)


  ¿Qué debemos aprender de esto? Que Jesús venció al diablo y sus demonios, como un hombre común y corriente, pero con la unción del Espíritu Santo. Él sanó a todos los enfermos,a leprosos, ciegos y sordos; echó fuera demonios y resucitó muertos, no como Dios, sino como un hombre lleno del Espíritu Santo. Si Jesús lo hizo, nosotros también podemos hacerlo. De hecho, Él mismo prometió que cosas mayores haríamos. (Vea Juan 14:12).

La unciòn viene de Dios al hombre, pero la imparticiòn es dada de un hombre a otro por la voluntad de Dios.

   Hay personas que tienen una gran unción pero no tienen la habilidad de impartirla, posiblemente por la incapacidad de ver más allá de sí mismas o de su ministerio. También es posible que estando bajo un ministerio apostólico y profético, por causa de la fe, el pueblo reciba la impartición de toda clase de dones. La clave para esto es tener siempre un corazón abierto y generoso.

    En las décadas de los '50 y '60 Dios levantó muchos hombres con el fin de traer un gran avivamiento por medio de sanidades, milagros, señales y maravillas; pero la mayoría de ellos
nunca cayó en cuenta que la unción y la gracia que habían recibido era para enseñar, entrenar y equipar a la iglesia. Lo hicieron solos y no trasfirieron o impartieron su manto para que otros continuaran. Hoy admiramos a esos generales de Dios, lamentablemente, la unción que estuvo sobre ellos también  murió con ellos, porque fallaron en enseñarle a la iglesia a fluir en el mismo poder sobrenatural, tal como Jesús lo hizo con Sus discípulos.

   La impartición es una intervención directa del Espíritu Santo, quien toma del don de un hombre y le da una medida a aquellos que lo piden desesperadamente. ¿Es una transferencia de una persona a otra? Sí; es un misterio que permite que los dones de unos lleguen a otros. El que imparte trabaja juntamente con el Dador de los dones. Como dato interesante puedo decir que la impartición produce una similitud entre el que recibe y el que da.

 ¿Cómo podemos impartir dones o virtud a otros? Por medio de libros, prédicas, enseñanzas, profecías, por la palabra de Dios, por medio de la imposición de manos y hasta por pañuelos o ropa ungidos. Recibimos impartición cuando capturamos el espíritu del manto que está sobre un hombre de Dios, lo cual puede ocurrir también por asociación.
Bibliografia.
Guillermo Maldonado. Como caminar en el poder sobrenatural de Dios. Editorial Whitaker House. Miami 2011. Pag. 121a la 129.