martes, 16 de febrero de 2016

LA FE : PRIMERA DIMENSIÓN DE LO SOBRENATURAL. Parte III

                              
      ¿COMÓ RECIBIMOS LA FE DE DIOS?

     La fe de Dios para creer como Él cree se recibe simplemente diciéndole: "Señor, hoy abro mi corazón para que Tú me dinamites con tú fe, para que destruyas en mí toda duda, incredulidad, razonamiento y argumento; para que pueda recibir los milagros que Tú me has prometido; y para que pueda llevar a otros la fe que me has impartido". Amado lector, hoy Dios quiere dinamitarle para que sea fructífero, para que ore por los enfermos y se sanen, para que liberte a los cautivos, para que dé vista a los ciegos, para que abra los oídos de los sordos, para que levante a los paralíticos. Cuando Dios nos dinamita con su fe y somos persuadidos, no es para quedarnos estáticos, sino para tomar acción.

                                           ¿CUÁLES SON LOS ENEMIGOS DE LA FE?

    Hay enemigos de la fe contra los que batallamos todos los días, pero muchas veces no nos damos cuenta porque no los conocemos. Ellos son:

• La incredulidad.
 
Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo. (Hebreos 3:12).

    La incredulidad es un espíritu malo que utiliza la razón para llevarnos a rechazar u oponernos a Dios. Hoy en día podemos ver cómo abunda la incredulidad; aun desde los púlpitos se oyen prédicas que fortalecen la incredulidad, el conformismo y la religiosidad. Estamos rodeados de un mundo hostil hacia Dios y el objetivo es desarrollar la incredulidad. Es más, hoy en día, lidiamos con una "incredulidad educada". ¿A qué me estoy refiriendo? A que la habilidad de razonar intenta suplantar al hombre espiritual; para esto desarrolla argumentos científicos, filosóficos y psicológicos, con el fin de eliminar la fe. La incredulidad se ha convertido en el medio por el cual medimos nuestra realidad; lo que es posible y lo que nos parece imposible. ¡Debemos ser libres de la incredulidad! 

La única razón bíblica para fracasar es la incredulidad.

• Los hechos.
   La verdad es el nivel más alto de realidad, el cual sólo puede ser entendido por revelación. Jesús es la verdad. Cuando Dios dice algo, lo que Él dice es la verdad y eso se cumplirá, a pesar de las circunstancias, o de lo que digan los teólogos, los doctores o el mismo diablo. Dios existe en el ámbito de la verdad. Su nombre es el Gran Yo Soy. (Vea Hebreos 13:8).

                              La verdad es el nivel más alto de realidad.

• La razón.
 Por la fe entendemos haber sido constituido el universo. (Hebreos 11:3)

   "Por la fe entendemos ... ". Nótese que primero es la fe y luego el entendimiento. Creerle a Dios con la razón no tiene sentido, ya que nunca aumentará nuestro nivel de fe. La meta del enemigo es recluirnos dentro de los límites de la razón, como lo hizo con Adán en el jardín del Edén. Por eso, cada vez que buscamos entender a Dios usando la razón volvemos a comer del árbol del conocimiento del bien y del mal.

   Cuando hablo de la razón como enemiga de la fe o de lo sobrenatural quiero que entendamos un punto muy importante: la razón o intelecto tiene su lugar y debemos usarla en este mundo físico para tomar decisiones en la dimensión natural. Dios nos dio la razón con un propósito y es correcto usarla dentro del mundo natural. Pero cuando se quiere usar la razón en el ámbito espiritual, no funciona. A eso me refiero cuando afirmo que la razón es enemiga de la fe. Definitivamente creo en la razón como una capacidad dada por Dios para operar en el mundo natural.

 La fe es la habilidad dada a todo creyente para creer lo que no es razonable. 

    La razón nunca trabaja a favor de la fe. Cuando la razón comienza a funcionar nos aparta de la fe. Por eso, mucho de lo que Dios hizo, y que aparece escrito en la Biblia, carece de sentido para la razón humana. Veamos algunos ejemplos:

• Sadrac, Mesac y Abed-nego fueron echados al fuego y no se quemaron.
 
Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses. (Daniel 3:25)

   Para la razón humana no tiene sentido que mientras el rey arrojó a tres personas al fuego, luego aparezcan cuatro personas caminando entre las llamas. Tampoco tiene sentido que ninguno de ellos se quemara en un fuego puesto a la máxima temperatura posible.

• Abraham dio origen a su descendencia en la vejez.
Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. (Génesis 17:5) 

   Cuando tratamos de razonar este caso no tiene explicación. ¿Cómo un hombre de 100 años y su mujer estéril de 75 pudieron concebir un hijo? Sólo la fe puede entenderlo.

• Noé edificó un arca.
Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por Zafe. (Hebreos 11:7)

    El milagro tuvo lugar cuando los animales vinieron de todas partes del mundo y se juntaron en un solo lugar. Los tigres vinieron de Siberia y China, los elefantes de la India, los leones del África, los canguros de Australia. No es normal que hayan venido dos de cada especie y hayan coexistido en el arca durante 40 días, sin comerse el uno al otro -teniendo en cuenta que eran animales salvajes-. Esto sólo se puede entender por fe.

Cuando la razón está ausente, la fe dice presente. Cuando la fe está presente, Dios actúa ahora.

     
    La fe no puede ser juzgada o probada en un juicio en la tierra o en una corte donde la razón es la que impera. No existen libros ni códigos para juzgar la fe. La jurisprudencia juzga en base a la razón humana, la cual tiene que ver con hechos tangibles, que pueden ser probados en base a nuestros cinco sentidos naturales -vista, oído, olfato, gusto y tacto-. Por lo mismo, en ninguna corte humana la fe puede tener cabida.

     Por ejemplo, si un doctor diagnostica una enfermedad, aun cuando la Palabra diga que está sano, el veredicto humano será de enfermedad, porque existen dos razones diferentes y dos ámbitos diferentes: el natural y el sobrenatural. Por tanto, cuanto más intente razonar lo que Dios quiere hacer en usted o a través de usted, más perderá la manifestación del milagro y la bendición.

     Mire lo que sucedió en nuestra iglesia hace algún tiempo. Dios quería traer vida usando vientres estériles y yo hice sólo lo que Dios me mandó a hacer.

    Durante uno de los servicios Dios puso en mi corazón hacer un llamado a las mujeres estériles o que por alguna circunstancia no habían podido tener hijos. Entre la gran cantidad de mujeres que pasaron al altar se encontraba una a quien le habían cortado las trompas hace algunos años, por lo cual era imposible que quedara embarazada. ¡Dios se glorificó en aquella mujer! Al mes siguiente, esa mujer estaba embarazada. Dios hizo un poderoso milagro creativo, le puso trompas y todo su aparato reproductivo completo. Para mayor impacto, fue el mismo médico de la mujer quien advirtió el milagro al hacerle un ultrasonido y encontrar órganos reproductores donde antes no existían. Mientras tanto, el bebé crecía en perfectas condiciones y en su tiempo normal. Hoy, varios meses después, la mujer disfruta y se goza con su hermoso regalo de Dios, un precioso niño que vino al mundo como una muestra del poder sobrenatural de Dios para crear. A menudo vemos en nuestro ministerio decena de mujeres que, según la ciencia médica no pueden tener hijos,
y que cuando activan su fe quedan embarazadas.

Ningún relato bíblico tiene sentido hasta que Dios entra en escena.

    La renovación de nuestra mente, es un proceso por el cual comenzamos a sustituir la razón humana con la lógica de Dios. Sólo cuando nuestra mente es renovada podemos darnos cuenta que todo lo que Él hace tiene sentido. Los predicadores y maestros de la Palabra estamos llamados a predicar de tal manera que la incredulidad no tenga cabida en la gente que nos oye. 

Cuando la razón está ausente todo es posible.  Cuando la fe está presente, hasta lo imposible es posible.


                                   ¿CÓMO MOVERNOS DE LA RAZÓN A LA FE?

     Para poder operar en fe tenemos que desconectar nuestra razón y "perder" nuestra mente. Si usted le cree a su mente, estará creyendo en las razones de un hombre y dudando del poder de Dios. La fe no necesita la razón humana para creer porque supera todo razonamiento y no se basa en el sentido común. La razón se puede convertir en un arma mortal que se vuelve contra usted cuando le da sentido a su enfermedad, pobreza, depresión, problema matrimonial, falta de perdón, amargura, adicción o pecado. Por eso es importante pasar a una dimensión mayor de fe.

El ámbito de lo imposible está fundamentado en la lógica humana y establecido en la razón humana.

                                ¿CÓMO MOVERNOS DE UNA DIMENSIÓN DE FE A OTRA MAYOR?

Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. (Romanos 1: 17)
 
    La frase que en español se lee, "por fe y para fe", en el original se refiere a ir "de un grado fe a otro grado de fe" o "de una dimensión de fe a otra dimensión de fe". Esto indica que el movimiento no se inicia en el punto de partida o en el principio, sino que arranca desde un lugar ya avanzado. En otras palabras, es un movimiento que nos lleva de un nivel de fe a otro grado mayor de fe. La clave para avanzar es la revelación o conocimiento revelado de Dios. Por eso, la fe y el conocimiento revelado siempre trabajan juntos. De manera que, cuando una
persona no tiene conocimiento revelado no puede moverse al próximo nivel de fe. En cambio, cuando la revelación está presente, hay fe, y ésta nos impulsa a una nueva dimensión.


El nivel de revelación que una persona tenga determinará la medida de fe en que se mueva.
 
     Donde el conocimiento revelado cesa, ahí cesa su fe; se desacelera y entra en el ámbito de lo natural. Usted no puede creer algo que no conoce. Esto quiere decir que no podemos dejar que la fe se estanque. La fe tiene que estar en constante movimiento; por eso vamos de fe en fe. Lo mismo sucede con la gloria; vamos de gloria en gloria. No podemos estancarnos. La vida cristiana nunca fue diseñada para estancarse en un lugar o nivel, siempre será más brillante.

      En el testimonio de una hermana de la iglesia El Rey Jesús, de Orlando, Florida, podemos ver cómo Dios nos lleva a creer primero en algo y eso impulsa nuestra fe para creer por mayores bendiciones.

    Esta mujer llevaba 8 meses congregándose en la iglesia cuando fue tocada por el poder de Dios. Para ese entonces le habían diagnosticado cáncer en el útero por lo que tuvieron que extirpárselo. Una amiga le dijo que aprovechara que yo iba a estar en Orlando para que orara por ella y la mujer aceptó. Yo no la vi, pero Dios si sabía que ella estaba allí. El domingo, mientras ministraba, dice ella en su testimonio que pasé por su lado y dije, "Por este lado el Señor ya sanó", y ella creyó. Sin embargo, la mujer no solamente sufría de esa enfermedad sino que también tenía hiperplasia adrenal congénita-una dolencia que impide que los riñones trabajen bien-, y apnea de sueño, por lo que se quedaba dormida en cualquier lugar. Todo esto había dado lugar a que tuviera problemas en su matrimonio. Pero el proceso por el cual el Señor quería llevarla para ejercitar su fe no terminó allí. Varios domingos después, a través de la pantalla satelital, llamé a las personas que estaban en fornicación, y la mujer reconoció su falta, pues llevaba 15 años conviviendo sin casarse. Esa fue la llave que desató todo, porque apenas se casó, la menstruación que no le bajaba hacia tres años debido al problema uterino, le bajó. Al haberle extirpado el útero, debido al cáncer, ella no podía quedar embarazada. Y aunque soñaba  con darle un hijo a su esposo, la ciencia médica le negaba ese privilegio. Pero el Señor se manifestó grandemente en su vida; tras su matrimonio recibió un milagro creativo y ahora tiene  útero nuevo y cuatro meses de embarazo. Hoy puede manejar sin temor a quedarse dormida y además, está feliz porque recuperó a su esposo y tiene un matrimonio sano que le sirve al Señor.

    Si nuestra fe no se mueve nada sucede. ¿Será posible que estemos estancados en una dimensión de fe? Sí, y existen señales claras que nos muestran cuando nuestra fe se ha estancado. Por ejemplo, cuando no sucede nada nuevo en la iglesia, cuando la congregación no crece, cuando no hay señales, prodigios ni milagros, cuando la presencia de Dios no está en lo que hacemos. La razón principal es que Dios ya no se manifiesta en la dimensión donde nos quedamos. Él quiere que avancemos a un nivel mayor; pero para que eso ocurra necesitamos revelación,una ']réma" de Dios que abra el camino a una nueva dimensión. Si queremos caminar en el ahora no podemos descartar la revelación de Dios para este tiempo. No podemos caminar en la verdad presente con una revelación de ayer; porque la fe es ahora, siempre en el presente.

Para tener fe en el "ahora, debemos tener revelación de la verdad presente.

Aunque vosotros Zas sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente. (2 Pedro 1:12)
 
    La verdad es presente y la fe es ahora. Si la fe de ayer fuera suficiente entonces la Biblia no nos mandaría a ir "de fe en fe". Dios quiere hacer algo nuevo y fresco ahora. La fe tiene fecha de expiración. Si no es de ahora no es fe; pero además, la revelación de ayer no sirve para hacer funcionar la fe de ahora. Por eso encontramos que, lo que antes funcionaba hoy ya no funciona; por eso Dios nos impulsa a tomar una dimensión y una revelación nuevas.


     En conclusión, si su vida ha estado estancada, si no se está moviendo, éste es el momento de tomar la decisión de ir con Dios a la otra dimensión. Allí hay algo fresco, algo nuevo, hay milagros, sanidades y provisión de todo tipo. Ahora es el momento de decirle al Señor: "Dame una nueva revelación para ir a otra dimensión de fe. Conéctame con hombres que puedan desatar esa revelación para ir a esta nueva dimensión de fe; y de esta manera ser como Pedro, que puedo ir a bendecir a otros, a orar por los enfermos y por todos los que necesitan un toque de Tu poder sobrenatural". Si queremos movernos en esa dimensión tenemos que empezar por entender la fe, la cual nos da acceso a lo sobrenatural de Dios.
Bibliografia.
Guillermo Maldonado. Como caminar en el poder sobrenatural de Dios. Editorial Whitaker House. Miami 2011. Pag. 112 a la 120.

jueves, 11 de febrero de 2016

LA FE : PRIMERA DIMENSIÓN DE LO SOBRENATURAL. Parte II

LA DEFINICIÓN DE FE EN EL AHORA.

   Si tomamos esta definición de fe, comenzaremos a ver las cosas como Dios las ve.

 Yo soy Dios, y no hay nadie igual a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho. (Isaías 46:9-10)

    Dios declara el final en el principio. Entonces, ¿cómo llegamos al ahora? En nuestra cultura estamos acostumbrados a ver las cosas desde la lógica humana. Quiero decir que nosotros, para llegar al final debemos comenzar por el principio. No obstante, Dios primero termina algo antes de mostrarles a los hombres el comienzo. En otras palabras, nada es en este mundo si antes no ha sido terminado por Dios.

   Cuando la fe toca las cosas que no se ven, hace que tengamos convicción y nos persuade a esperarlas; la fe nos lleva a convertir las cosas que no se ven, en algo cierto -algo que es real para nosotros-; y todo esto sucede, no en el futuro, sino en el ahora. Si leemos la definición de fe, de manera lógica, todavía hay algo que está por pasar, hay algo que no ha sucedido, hay algo que espera por el futuro. Pero en la eternidad, Dios ya lo hizo; ya formó órganos nuevos, huesos nuevos, ya sanó enfermedades que para nosotros son incurables, ya hizo milagros creativos. ¿Qué nos corresponde hacer? Solamente apropiarnos de ese milagro, por fe, ahora.

   En este instante lo reto a que active su fe para creer por sanidades y milagros que parecen imposibles que puedan pasar; sin embargo, le recuerdo que no hay nada imposible para Dios. Lea por favor este testimonio que impulsará su fe: Este milagro ocurrió en medio de un servicio normal, mientras enseñaba a la congregación acerca de la fe y les explicaba que "la fe es ahora", siempre en tiempo presente. Entre los asistentes estaba una mujer que tenía 15 años enferma de sus dos rodillas. Los médicos le habían diagnosticado que los ligamentos y cartílagos se habían destruido; eso hacía que los dolores fueran insoportables y que requiriera una operación completa a la brevedad posible. Ese domingo, la mujer se aferró a su fe, decidió creerle a Dios, a Sus promesas irrefutables escritas en la Biblia. Ella dijo: "Siempre me habían dicho que la fe es para mañana, pero yo la tomo ahora. Hoy, Dios me crea dos rodillas nuevas". Entonces el poder de Dios para crear vino sobre ella. Nadie la tocó. De repente sintió el impulso de salir corriendo hacia el altar. No sintió dolor alguno ni se quejó; simplemente corrió. ¡Tenía dos rodillas nuevas! Lo que aquí ocurrió no fue una reparación de sus gastadas rodillas. Lo que sucedió fue una milagrosa creación. Dios le puso un par de rodillas nuevas. ¡Así opera el poder sobrenatural de Dios!

Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. (Filipenses 1:6)

   Dios nos comenzó en la eternidad y nos terminó antes de darnos la forma actual que tenemos en este mundo. Llegamos al ahora a través de la fe de Dios. Por lo tanto, usted no tiene que andar buscando fe porque Dios ya le dio Su fe para que reciba todo lo que Él le prometió. Usted creerá lo que no ve, solamente si lo mira a través de la fe del que ve, y Dios sí ve. Él ve su sanidad, su prosperidad y su felicidad, porque Él ya lo hizo.

• La fe se alimenta de lo imposible.
   Un creyente lleno de la fe sobrenatural de Dios tiene una pasión ardiente por lo imposible y su fe se alimenta cuando enfrenta situaciones imposibles. Cuando Dios nos dio a cada uno nuestra medida de fe, un apetito por lo imposible viene a nuestro espíritu. Fuimos hechos para tener apetito por lo imposible.

• La fe percibe como un hecho real aquello que aun no es revelado a los sentidos.
   La naturaleza de la fe no es para que sea revelada a los sentidos. Por eso es que cuando Dios nos manda a hacer algo, nunca le hallamos sentido, porque si tuviera sentido no sería sobrenatural. La mente carnal no puede ver lo invisible, por eso es como si no existiera.

• Dios nos ha dado una medida de fe a cada uno.
Conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. (Romanos 12:3)

   ¿Todos los creyentes tienen fe? Sí, pero en diferentes medidas. La Palabra nos confirma que todos tenemos fe, pero no todos tenemos la misma medida. Dios llevará a un nivel de fe más grande a aquellos que hayan creído por cosas mayores y hayan hecho crecer su fe. Cuando llevamos nuestra medida de fe hasta el límite, entonces Él nos impulsa a un nivel mayor. Cuando elegimos permanecer confortables en un lugar donde nuestra fe no es retada, es posible que la medida de fe que tenemos se pierda, en lugar de aumentar. Si somos buenos mayordomos de la medida de fe que tenemos, Dios nos dará más.

   ¿Qué es una medida de fe? ¿A qué se refiere la Escritura cuando habla de medida? Una medida, es la esfera de influencia y el nivel de autoridad donde usted pone su fe a producir. El ser humano es capaz de influenciar -para bien o para mal un promedio de 10.000 personas durante su vida. En el mundo espiritual, todo opera de acuerdo a niveles de autoridad. Por ejemplo, cada uno de nosotros ha recibido una medida de autoridad en la iglesia. La medida de fe que Dios le ha dado a cada uno de nosotros es para ser usada de manera efectiva conforme a su nivel de autoridad. Recuerde que si su medida de fe es suficiente para mover montañas o derribar fortalezas, en la misma proporción debería ser su nivel de autoridad.

   Debido a que a cada uno se le ha dado una medida de fe, nunca habrá una excusa para no creerle a Dios.

¿CÓMO RECIBIR LA FE DE DIOS?
Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. (Marcos 11:22)

   En el versículo anterior la traducción correcta es, "Tened la fe de Dios". En el griego, el verbo aparece en voz pasiva, lo cual significa que la acción viene desde afuera. En otras palabras, Jesús no nos pide que tengamos fe en Dios, sino que Dios nos da la fe que a Él le pertenece. Más sencillo: nuestra naturaleza humana es incapaz de producir fe por sí misma, por eso debemos tomar la fe de Dios. Jesús le dijo a Pedro: "Pedro recibe la fe de Dios para que bendigas a otros"; y en el libro de los Hechos vemos a Pedro haciéndolo.

Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. (Hechos 3:6)

La naturaleza humana sólo puede dudar, no puede creer; pero la naturaleza divina sólo puede creer, no puede dudar.

   Todo miembro de nuestra iglesia ha sido entrenado a través de los grupos de discipulado y del Instituto de Liderazgo, para que ejercite la medida de fe que Dios le ha dado. Esto incluye a quienes apenas se inician en el evangelio. Veamos este testimonio que ilustra lo que digo: 

    A la Casa de Paz que era liderada por un joven matrimonio que apenas llevaba seis meses atendiendo nuestra iglesia, llegó un miércoles por la noche una pareja a la cual le habían diagnosticado SIDA. La esposa del líder se paró con autoridad y oró con fe por ellos, pidiéndole a Dios que los sanara. ¡Y Dios se glorificó en medio de la congregación de sus santos! Pues cuando la pareja fue a hacerse nuevos exámenes, estos resultaron negativos. Aunque médicamente el SIDA sigue siendo una enfermedad incurable, que ataca el sistema inmunológico, baja las defensas, y provoca mutaciones de células en el organismo; para Dios ya esa enfermedad ha sido abolida de la faz de la tierra. ¡Lo que parece imposible para el hombre es posible para Dios! 

 El poder de Dios, en el ámbito de los milagros, se le llama fe.

Estudiemos esto en detalle:

• Abraham fue dinamitado con fe.
Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios. (Romanos 4:20)

   La fe de Abraham tuvo que ser fortalecida; tuvo que venir sobre él el "dúnamis", o dinamita de Dios. El Señor tuvo que soplar fuerte sobre su incredulidad y llenarlo con Su habilidad para creer lo que Él le había prometido. Humanamente, Abraham no tenía la fe que necesitaba, por eso Dios tuvo que colmarlo con Su fe, para que esperara el hijo de la promesa. Cuando Dios terminó con Abraham, él estaba persuadido y convencido para esperar la certeza de su ahora. Lo mismo Dios quiere hacer con nosotros; quiere dinamitarnos y soplar nuestra incredulidad; quiere llenarnos con Su fe para que recibamos el milagro que nos tiene listo.

[Abraham] plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido. (Romanos 4:21)

   Cuando usted está totalmente convencido y persuadido, nada lo hace dudar; no importa lo que diga la gente, los síntomas o las circunstancias. Usted sabe que eso no hace la diferencia. Algunos dudan de las promesas de Dios porque no están convencidos o persuadidos plenamente. Porque no se puede estar convencido y dudando al mismo tiempo.

  La Palabra de Dios en nuestra boca es tal como es en la boca de Dios, cuando tenemos Su fe.

• Dios dinamitó el vientre de Sara.
Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo  de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. (Hebreos 11:11)

   Sara necesitó recibir el "dúnamis", o la dinamita de Dios para que su vientre fuera fructífero. Cuando Dios le dijo que iba tener un hijo, a su edad, ella se rió, pero cuando la dinamitó con Su fe, la infertilidad fue transformada en fruto. De la misma manera, hoy en día hay muchas personas estériles, gente que no sabe dar fruto en su vida personal, matrimonial o en sus finanzas. Existen también ministerios estancados, que no crecen, que no dan el fruto deseado, y necesitan ser dinamitados con la fe de Dios.
Bibliografia.
Guillermo Maldonado. Como caminar en el poder sobrenatural de Dios. Editorial Whitaker House. Miami 2011. Pag. 106 a la 112.

lunes, 8 de febrero de 2016

LA FE : PRIMERA DIMENSIÓN DE LO SOBRENATURAL. Parte I

   La dimensión sobrenatural es un ámbito eterno, invisible, permanente, que nunca cambia; donde todas las cosas son y están completas. Es un perenne "ahora", al cual sólo se puede acceder por medio de la fe. Si queremos conocer y movernos en lo sobrenatural, necesitamos que las tres dimensiones que lo componen nos sean reveladas; pero además, que podamos entenderlas. Ellas son fundamentales para tener entrada al poder sobrenatural de un Dios sobrenatural. Esas 3 dimensiones son:
• Fe
• Unción
• Gloria

   En la iglesia de Cristo ha habido movimientos legítimos del Espíritu Santo que han bendecido a miles y miles de personas; pero, como en todo movimiento, siempre hay gente que lleva una verdad al extremo, hasta convertirla en una atadura, que luego se convierte en dogma, que frena el mover del Espíritu Santo. La fe es una de esas verdades que suele ser mal entendida. Hay personas que piensan que están viviendo en fe cuando en realidad no lo están. Desafortunadamente la fe ha sido reducida a algo natural, cuando es sobrenatural; así que, comenzaré por definir lo que no es fe. ¿Qué no es fe? La fe no es presunción ni optimismo. Pueden parecerse a la fe, pero no son fe.

¿Qué es la fe?
 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. (Hebreos 11:1)

   Fe es la palabra hebrea "emuná': que significa firmeza, seguridad, fidelidad, reino, veracidad, honradez, lealtad. Como vemos, cada uno de esos significados describe la naturaleza misma de Dios. Así que no se trata de presunción ni de optimismo. El factor que determinará que el Señor actúe, es el hecho que Dios no puede mentir ni incumplir lo que ha prometido. Si Él lo ha dicho, puede usted tener la certeza y la convicción que así será.

• Fe es la mente del Espíritu Santo revelada al hombre para que opere y tenga dominio sobre esta dimensión de tiempo, espacio y materia.

Ahora, fe es la garantía (la confirmación, el título de propiedad) de las cosas que (nosotros) esperamos, es la prueba de las cosas que (nosotros) no vemos y la convicción de su realidad (la fe percibe como un hecho real lo que no está revelado a los sentidos]. (Hebreos 11:1, traducido de la Biblia Amplificada)

   El original griego dice así: "Ahora la fe es la realidad del fundamento donde la esperanza radica o se establece, es la realidad de todo lo que existe y ejerce control y dominio sobre las cosas que no vemos".

   Fe es la habilidad divina dada al hombre para rebasar el ámbito natural. Si Dios hubiese querido, desde el principio, que el hombre sólo viviera en la dimensión natural nunca le hubiese dado fe. Dios creó la dimensión natural, está en ella y fuera de ella, pero no está atado a ella. Dios fijó el tiempo a la tierra, pero cuando hizo al hombre puso eternidad en él para que pudiera vivir en las dos dimensiones: la natural y la sobrenatural. El ámbito invisible es superior al natural; es la verdad por la que el mundo invisible domina al mundo visible en que vivimos.

 ¿Cuál es el conflicto en la mente del hombre?
 
   El hombre pretende definir a Dios desde el ámbito natural en que él se desenvuelve, pero Dios es mucho más que tiempo, espacio y materia. Toda nuestra vida, circunstancias y problemas están relacionados con la dimensión natural. El rompimiento viene cuando comenzamos a operar a través de la fe. 

No se conformen a este mundo (a este siglo) [el cual fue creado y adaptado a sus tradiciones externas y superficiales]. (Romanos 12:2, traducido de la Biblia Amplificada) 

Tiempo, espacio y materia sólo pueden dominar en el ámbito natural.
   Para nosotros, el ámbito natural es lo real; pero enlamente de Dios, esta dimensión está sujeta a maldición. La naturaleza se ve arrasada por la maldición que fue puesta sobre ella después de la caída, y clama por la manifestación sobrenatural de los hijos de Dios. No debemos acomodarnos a una dimensión siempre cambiante. Nuestra fe necesita valores absolutos como, Jesús, Su reino y Su Palabra.

 Todo aquello a lo cual usted se conforma va a venir a ser su realidad.

¿Cuál es la diferencia entre la dimensión natural y la sobrenatural?
 
   El ámbito espiritual es eterno, permanente y opera en un perenne "ahora" o presente continuo. Para entender mejor este concepto, diferenciemos la dimensión natural y la eternidad. La dimensión natural es como una línea recta, que tiene un principio y un fin. La eternidad es un círculo, sin principio ni final. Cuando usted entra en la eternidad todas las cosas son; ése es el hábitat de Dios, donde no existe tiempo. Él puede traspasar al tiempo; no es donde vive, pero puede venir cuando quiera. Sin embargo, Él siempre habla a la existencia desde el ámbito eterno.

Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad.... (Isaías 57:15)

   La fe nos permite cruzar la línea del ámbito natural y alcanzar la eternidad. Nosotros tenemos que decidir en qué ámbito queremos vivir: en el ámbito del tiempo o en el ámbito de la eternidad. Si caminamos en la dimensión espiritual, recibiremos en el mundo natural todos los beneficios que Jesús proveyó a través de la cruz. En la dimensión espiritual, todo es, todo está hecho, todo está completo: salud, liberación, prosperidad, salvación, fortaleza, paz y toda la provisión material, emocional y espiritual que podamos necesitar en esta tierra; todo ya fue
provisto por Jesús en la cruz. ¿Cómo podemos traerlas a la tierra? Únicamente por medio de la fe.
¿Qué representa la dimensión natural?
 
   Lo visible representa nuestro ambiente, por eso necesitamos un rompimiento-traspasar la barrera del tiempo, del espacio y la materia-para salir de nuestro ambiente, donde el tiempo nos ha esclavizado a sus leyes. Necesitamos ser libres de las amarras que nos mantienen sujetos a los sentidos. No tenemos que oler, sentir, gustar, oír o ver, para creer. Si sabemos que la fe es, entonces lo imposible será posible, porque la fe tiene dominio y control sobre las leyes del tiempo, espacio y materia. Un ejemplo de esto es cuando vamos al banco para que financien nuestra casa. El banco estipula 30 años para completar el pago; si hacemos las cuentas, al final de ese tiempo habremos pagado 4 veces el valor inicial de la casa. En este caso, quien determinó el tiempo para completar el pago fue el banco. Pero, ¿qué tal si nosotros determinamos el tiempo, haciendo uso de nuestra fe, y pagamos esa hipoteca en sólo 5 años? Entonces, por nuestra fe, permitimos que Dios, de forma sobrenatural, traiga a nuestro mundo natural los recursos para no sujetarnos a una deuda por largo tiempo, sino a la provisión divina. Entonces rompemos las leyes del tiempo. ¡Sujétese a la provisión, no a la deuda!

   Yo hago mis planes de acuerdo a la fe, no de acuerdo al tiempo. Por ejemplo, el banco financió la hipoteca de mi casa a 30 años, pero yo creí que Dios podría pagar ese préstamo en sólo 5 años. Hace un año yo declaré, "Señor, estoy creyendo que mi casa se pagará por completo dentro de los próximos 5 años. Dios, yo no quiero vivir con deudas, así que te pido que pagues mi casa". Hace unos meses, uno de mis "hijos espirituales" de Brasil, vino y me dijo, "Pastor, acabo de cerrar un negocio y el Señor puso en mi corazón pagarle su casa". Este hombre no es excepcionalmente rico. Yo nunca le había mencionado nada acerca de este asunto, ni le había pedido que lo hiciera. Él siguió la dirección del Señor. En ese instante, los que yo había creído se manifestó. La mayoría de la gente vive sólo de acuerdo al tiempo. Cuando el banco les dice que les tomará 30 años pagar su casa, lo creen y hacen planes conforme a eso. Sin embargo, si hace planes conforme al mundo espiritual, y no de acuerdo al mundo natural, usted podrá romper las leyes del tiempo.

   Veamos otro ejemplo. El médico le dice a una persona: "La enfermedad que tiene es hereditaria; sus abuelos la padecieron, también sus padres y ahora usted la padece". El doctor le explica: "Sus padres murieron de cáncer, y eso es genético". Le explica que tiene que someterse a un tratamiento doloroso "de por vida". Ahí usted tiene que tomar una decisión: rompe la maldición y comienza a operar de acuerdo con la fe para recibir su sanidad o se queda a esperar el desenlace que el médico le ha pronosticado. ¡Aprópiese de lo que Jesús ya hizo! ¡Eso es vivir por fe!


   Cuando Dios me habló de construir el actual templo de El Rey Jesús, con capacidad para seis mil personas, todos los contratistas me dijeron que tomaría un mínimo de 5 años edificarlo. Sin embargo, yo le creí a Dios para construirlo en un lapso de dos a 3 años; y así fue. Él proveyó las finanzas, reunió a las personas adecuadas y terminamos el edificio en 28 meses, dentro del tiempo que yo había creído. ¡Ahí mi fe rompió las leyes del tiempo! Si a mí me sucedió, a usted también puede ocurrirle; sólo tiene que decidirse a vivir por fe y no por vista.

   Probablemente usted refute: Sí, para usted es fácil decirlo porque Dios le ha bendecido con dones, gracia y favor. ¡Claro que sí! Pero déjeme decirle que yo comencé como cualquiera de ustedes. Cuando Dios me habló de edificarle el santuario para 6.000 personas, me dijo que éste se construiría sin deudas. Al recibir un estimado del costo de semejante construcción, le digo que tuve que estirar mi fe porque la suma total llegaba a 25 millones de dólares, entre terreno y edificación. En el momento que el Espíritu Santo me dio la orden de comenzar a construir, no tenía el dinero; sólo tenía fe. Eso fue impactante, porque nunca se había hecho algo así antes; menos en la comunidad latina. Pero pusimos manos a la obra, obedeciendo a Dios, cuando la realidad nos mostraba que sólo teníamos $700.000 dólares en el banco, que apenas cubrían el costo de las vigas del templo. Pero Dios, a través de sus profetas, me confirmó lo que me había dicho. Fue entonces cuando recibí la promesa bíblica que me sostuvo durante toda la edificación.

Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá. (1 Reyes 17:14)

   Este verso se cumplió a cabalidad. En promedio pagábamos $500.000 dólares mensuales, y yo tenía que creer por ese monto cada mes. Durante 28 meses pudimos experimentar la fidelidad de Dios, más allá de toda lógica humana, y Él nunca nos falló. Hubo varias ocasiones en que debíamos pagar cuentas de $800.000 y faltando 5 días para el vencimiento sólo teníamos  $50.000 en el banco. Pero Dios fue fiel y nos proveyó más de 25 millones de dólares, en menos de 2 años y medio. Tampoco fue que alguien ofrendó millones de dólares; la ofrenda más grande que recibimos fue de $250.000 dólares. El resto provino del esfuerzo unido de un pueblo fiel, al cual Dios bendijo para que ofrendara.

   Pagamos la construcción en efectivo y Dios no usó millonarios, sino que lo hizo con empleados, obreros, profesionales, jóvenes y amas de casa; gente común y corriente, como usted y como yo. Él hizo esto para que Su nombre fuera glorificado y pudiéramos anunciar a los cuatro vientos, que Él es el proveedor. Si lo hizo conmigo, también lo puede hacer con cualquiera que en Él crea. Esto ha servido de testimonio para que muchos entiendan que, cuando Dios dice algo y lo creemos, podemos considerarlo hecho. Hoy en día muchos hijos espirituales, y aun otros pastores, han tomado este testimonio como ejemplo para edificar templos sin deuda. Dios lo está haciendo. ¡Gloria a Dios!

• La fe es ahora.
 
  ¿Cuándo es el tiempo de la fe? La fe es ahora. La fe es el pasado y el futuro reunidos en elpresente, lo cual constituye el ahora.

                                    Y respondió Dios a Moisés: Yo soY EL QUE soY. (Éxodo 3:14)

   Dios no necesita el tiempo; Él habita en el ahora. No necesita el día ni la noche para obrar, porque en el ámbito sobrenatural el pasado y el futuro se juntan en el presente. Desde el punto de vista de Dios su futuro puede invadir su presente. Una de las razones por las que no vemos manifestaciones sobrenaturales en la iglesia, como milagros, señales y maravillas, es que todo esto toma lugar en el ahora y nosotros vivimos esperando que esas cosas sucedan en el futuro. Hay un gran número de hombres y mujeres de Dios que siempre hablan en futuro; dicen que Dios traerá un avivamiento, que hará grandes milagros, que nos visitará con Su gloria; usan un lenguaje que constantemente está en el futuro, no en el ahora. ¡La fe es ahora!

   Podemos creer que Dios está trayendo un avivamiento ¡ahora!, que Dios está haciendo milagros ¡ahora!, que la cosecha más grande de almas que jamás hayamos visto en la historia de la iglesia es para recogerla ¡ahora! La fe comprime el tiempo; por tanto, aquello que normalmente tomaría un año, lo hace en un día. Todo es de acuerdo con nuestra fe.

La fe es el radar de Dios en el creyente para determinar la distancia y tiempo entre lo natural y lo sobrenatural, lo visible y lo invisible.

Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, y sobre tus caminos resplandecerá luz. (Job 22:28)
 
   Un día estaba orando en mi casa, antes de ir al servicio de nuestra iglesia, cuando el Espíritu Santo me dio lo siguiente: "Si Mi pueblo cree Mi palabra, no habrá espíritu de enfermedad que le haga frente". Así lo creí y así lo enseñé en el servicio y muchos milagros ocurrieron.

   Éste es un testimonio que ilustra fielmente lo que estoy explicando: Cierto día me pidieron que orara por un bebé que había nacido con el sistema pulmonar colapsado, tenía hemorragia cerebral, además sufría de retinopatía, con riesgo de ceguera permanente. Todas esas dolencias se habían originado por la cantidad de oxígeno que le habían suministrado al momento de nacer. En el hospital ya le habían hecho cinco transfusiones de sangre. Según los médicos debía permanecer ingresado por tiempo indefinido hasta que se recuperara. Así que oré por el niño declarando que lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. Una semana después, los médicos no tenían otra alternativa más que darle de alta al bebé, ya que estaba completamente curado y todos sus sistemas funcionando perfectamente normal, como si nada hubiese sucedido. En este caso, la ciencia misma tuvo que dar testimonio de la sanidad del niño, puesto que ellos tenían los resultados de antes y después. ¿Qué pasó allí? La madre activó su fe y comprimió el tiempo; superó todas las leyes naturales y activó sobre su hijo el poder sobrenatural de Dios.

La fe no es en el futuro, porque la fe no va a ser; la fe es ahora.
 
   La mayor parte de creyentes conocen de dónde vinieron. Algunos saben adónde van. Sin embargo, muy pocos creen lo que son ahora. Muchos no están conscientes de lo que Dios está haciendo y diciendo ahora. Cuando nos salimos de la fe para vivir según lo que vemos, el enemigo nos lleva a enfocarnos en los problemas, enfermedades y dificultades; pero recordemos que todo eso es temporal; por fe sabemos que todo está pasando y muriendo cada segundo. La enfermedad está pasando, la pobreza está pasando, la opresión en tu mente y la depresión están pasando. Por fe tenemos que creer que Dios está interviniendo ahora.

   Ahora es el tiempo de activar su fe. En este instante, usted declare y designe el tiempo, la distancia para recibir su sanidad de ese cáncer o de la enfermedad que lo esté quejando; declare que ese dinero que necesita aparece sobrenaturalmente. Declare un tiempo -que puede ser 3 o 5 días-, para que Dios haga ese milagro. Usted debe determinar el tiempo, Dios no lo va a hacer. Él ya dijo que usted está sano, que es próspero. Las cosas en el espíritu ya son y están completas; por eso el nombre de Dios es, "Yo soY EL QUE Soy'', Él puso en nosotros la habilidad de determinar la distancia entre las dimensiones de lo visible y lo invisible. Cuando usted habla hay materia en su boca para crear por la palabra y activarla por medio de la fe de Dios.
Bibliografia.
Guillermo Maldonado. Como caminar en el poder sobrenatural de Dios. Editorial Whitaker House. Miami 2011. Pag. 97 a la 106.

sábado, 6 de febrero de 2016

JESÚS Y LA CRUZ, LA ÚNICA FUENTE LEGAL DE PODER SOBRENATURAL. Parte IV


 ¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS DE LA CRUZ?


• La cruz nos liberó del "viejo hombre".


 Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él. (Romanos 6:6)

   El "viejo hombre" es nuestra antigua naturaleza pecaminosa, adámica, la cual se puede resumir en una sola palabra: rebeldía. Hay un hecho muy real en cada uno de nosotros, y es que por dentro llevamos un rebelde. Nacimos así, fuimos concebidos y formados en iniquidad, y para vencer ese hombre rebelde la única solución es la ejecución en la cruz, la cual ya tomó lugar en Cristo Jesús. Éste es un hecho histórico, real; nada lo puede cambiar. Sabiendo esto y creyéndolo entonces seremos libres.

• La cruz nos liberó del ego.
   El ego es la parte del alma donde se encuentra alojado lo que "yo siento", lo que "yo quiero" y lo que "yo pienso". Mucha gente no se entrega a Cristo por egoísmo; porque tiene miedo de dejar su comodidad, seguridad, familia, dinero, posición o sentido de seguridad.

                             El ego es el mayor obstáculo para cumplir la voluntad de Dios.
 
    Una manifestación del ego es el egocentrismo o egoísmo. Esto equivale a pensar que Jesús gira alrededor de uno; es creer que somos el centro de atención del mundo y que todos los demás merecen menos aprecio y estima que nosotros. Es creer que Jesús está para agradado a uno, cuando en realidad, Jesús no existe para agradarnos a nosotros, sino que nosotros vivimos para agradado a ÉL Algunas de las manifestaciones de un ego no crucificado son: el orgullo, la ambición personal, el nacionalismo radical, el sectarismo y el racismo. ¿Cuál es el remedio contra el ego? La respuesta es la cruz. Todo ministerio, todo hombre o mujer que no se somete al principio de la cruz corre el peligro de corromperse. Por lo tanto, tenemos que decidir aplicar la cruz a nuestro ego; de lo contrario nos volveremos víctimas del espíritu de brujería, el cual usa al ego para ejercer dominio y señorío a la fuerza.

   Una vez que usted ha aplicado la cruz a su ego, Satanás no lo puede tocar. La cruz es el único lugar seguro. Puedo darme cuenta cuando una persona está aplicando la cruz sobre su ego, en que es una persona humilde y quebrantada, cuando habla y cuando actúa. En el polo contrario, existen muchas personas que viven una vida de negación a sí mismas pero al mismo tiempo carecen de poder, porque la religión las ha llevado a buscar la salvación por obras. Una vez más recordemos que, no es a través de nuestro esfuerzo y disciplina que seremos santos sino a través del poder de la gracia desatada en la cruz.

         Cuanto más me niego a mi mismo más poder manifiesta Dios a través de mi.

• La cruz nos liberó de la carne.Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. (Lucas 9:23)

   La carne siempre quiere actuar independiente de la voluntad de Dios. Para vivir en la carne, sólo basta con hacer nuestra voluntad. Sin embargo, si aplicamos el poder sobrenatural de Dios sobre la carne, podremos vivir siempre en victoria.

• La cruz nos liberó del mundo.
Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. (Gálatas 6:14)
 
   La mayoría de los creyentes viven agobiados por el sistema del mundo; por el poder, comodidades, deseos, recompensas, temores y ansiedades. ¿Qué nos recomienda la Biblia? Nos manda a no permitir que el mundo nos meta en su molde. Para evitarlo, debemos desechar la mentalidad mundana y comenzar a renovar nuestra mente, a fin de pensar como Dios piensa. Esto no significa aislarnos de la gente. Dios ama al mundo pero odia su sistema anti-Dios. Tenemos que ir al mundo para ser luz a la gente que permanece con los ojos vendados. Relaciónese con el mundo para llevarle hacia Cristo, no para unirse a lo que ellos hacen.

• La cruz nos liberó del poder y la autoridad de Satanás.y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. (Colosenses 2:15)

   En la cruz, Cristo le propinó al diablo una derrota total, irrevocable, eterna y permanente. Nada hay que Satanás pueda hacer para cambiar esto; es irreversible; no hay más que hacer. Si entramos en contacto con el enemigo en cualquier otro punto que no sea la cruz vamos a ser derrotados. Pero si lo confrontamos en la cruz, seremos victoriosos. Satanás no puede cambiar la obra de la cruz. Es eterna. Lo que sí puede hacer es camuflarla, oscurecerla; y hacia esa dirección apuntan sus estrategias.

   Las batallas son a diario, pero Cristo nos da la victoria, como podemos ver en el siguiente testimonio: Rescatar y restaurar la vida de jóvenes drogadictos es frecuente en nuestra iglesia. Éste precisamente es el caso de un joven adicto a consumir todo tipo de drogas, práctica que mezclaba con rituales satánicos. Después de participar en estos rituales, caía en terribles ataques de ira, de los cuales hasta él mismo se asustaba. Gracias a Dios, en algún momento de su vida reconoció que necesitaba ayuda, y llegó a nuestra iglesia con la esperanza de ser libre de esa atadura. Mi esposa se hizo cargo de este caso, ministrando día tras día al joven, con pasión y perseverancia, hasta que el poder de Dios lo liberó del cautiverio en el que se hallaba sumergido. ¡Dios lo liberó! En la actualidad, podemos dar fe que ese joven está totalmente liberado. Hoy es un testimonio de servicio incondicional en la iglesia. Es un hombre nuevo. Sin duda, el Señor lo trajo con un propósito. Dios quería que él fuese libre de sus ataduras y le sirviera. Cuando tomamos el camino de la cruz, muchos beneficios adicionales vienen a nosotros. Por ejemplo, liberación, sanidad y libertad de todas las ataduras, incluyendo la pobreza.

 ¿QUÉ MENSAJE DEBEMOS PREDICAR PARA QUE EL PODER DE DIOS SE DESATE?

                                    Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado. (1 Corintios 1:23)
 
    Hoy en día hemos sustituido el mensaje de la cruz por toda clase de mensajes que no transforman ni edifican a las personas; que no son capaces de producir milagros porque carecen de poder. Tenemos que volver a poner el mensaje de la cruz en el lugar que le corresponde. La iglesia necesita conocer esta verdad.

            El único mensaje que desata el poder sobrenatural de Dios es el de la cruz.

   ¿Predica usted a Cristo y a éste crucificado? ¿Por qué no vemos el poder de Dios en nuestra vida o en nuestro ministerio? ¿Por qué no vemos a los enfermos sanarse? ¿Por qué no vemos que los ciegos recuperan la visión? ¿Por qué no vemos que los paralíticos caminan? ¿Por qué no vemos el cáncer secarse y desaparecer? La respuesta es una sola: Porque no predicamos el mensaje correcto, el mensaje de la cruz.

Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. (1 Corintios 1:25)

                                       La cruz es la verdadera fuente de sabiduría y poder. 

  Sin el poder de la cruz podemos tener buena moral, buena ética cristiana, buenas intenciones, y aun predicar buenos sermones, pero no podremos producir cambios ni transformaciones en el corazón de la gente. En cambio, si predicamos el mensaje de la cruz, el cual es Cristo y éste crucificado y resucitado, veremos el poder sobrenatural de Dios confirmado con milagros, señales y maravillas. Jesús murió, resucitó y venció, con todo poder y autoridad, para delegarnos el poder que desató en la cruz, de modo que continuemos Su ministerio en la tierra, expandiendo el reino de Dios por todo el mundo.
Bibliografia.
Guillermo Maldonado. Como caminar en el poder sobrenatural de Dios. Editorial Whitaker House. Miami 2011. Pag. 90 a la 96.