domingo, 19 de octubre de 2014

COMO DESBLOQUEAR LA BENDICIÓN DE DIOS

                  LA BENDICIÓN DE DIOS.

                   ¿SE PUEDE BLOQUEAR?

     Cuando leemos la biblia nos encontramos con tres pasajes que hablan de la bendición de Diós:Deuteronomio 8; 7 + Salmo 65; 5 + 3 Juan 2. Donde se engloba que el propósito que tiene para sus hijos es la bendición; pero si en toda época Dios quiere bendecirnos (pasado, presente y futuro). En este punto es cuando se comienzan a generar preguntas tales como: ¿Por qué a muchas personas no se les nota la bendición de Dios? ¿En que cosas debes tener cuidado para no bloquear la bendición de Dios?.

     Es esencial que entiendas que tú como hijo de Dios debes por derecho de  prosperar por dentro y por fuera ya que él quiere enriquecerte en todo: “ los bienes y riquezas estarán en la casa”. Tienes que aprender a conocer a Dios como Papá, él es un Padre bueno. La bendición de Dios demanda un lugar para poder descargarse; no puedes tratar lo sagrado de Dios de forma impura, porque la bendición de Dios es un privilegio. El querer y el hacer lo agrega Dios en tu vida. Dios te da sueños, te da fuerzas para lograrlo, ganas para luchar por eso y el “sabor” para disfrutarlo; pero también Dios te da el resultado a causa de tu trabajo.

     Pero para lograr la bendición de Dios él solo te pide ciertas condiciones que son básicas si las vez con detenimiento: tienes que portarte a la altura, No puedes despreciar lo que  te ha dado ( dones, talentos, capacidades, etc) y el propósito de Dios tiene que traducirse en logros.

     Jesús entró a Jerusalén montado en un burro; el burrito seguía siendo igual a todos los demás burros, pero fue un burro aplaudido por toda Jerusalén no porque aplaudieran al burro, sino porque aplaudían a Jesús. No puedes fanfarronear con tus dones y talentos; lo más importante es que Jesús esté en tu vida ya que él es el único aplaudido.

     En Josué 6: 10, José les mando ciertas indicaciones al pueblo para poder conquistar la tierra de Jericó; vamos a ver unos principios que te enseñaran a lo que bloquea la bendición de Dios y debes empezar a trabajar en eso para desbloquear las bendiciones:

1-. Cuando hablamos mal.
     Josué fue testigo de cómo el pueblo no pudo entrar a la tierra prometida; La Palabra dice que de toda Palabra ociosa que salga de mi boca, tendré que dar cuentas al Señor. Para que la bendición de Dios se refleje en tu vida, lo que sale de tu boca solo puede ser la verdad. Si de algo no eres testigo, no hables las cosas; no puedes hablar por comentarios de otros. Si lo que vas a hablar no es verdad, mejor quédate callado. No seremos más populares, ni más queridos, ni más amados por hablar y hablar y no parar de hablar; la gente piensa que entre mas popular sea, mas éxito va a alcanzar, pero eso no es verdad. Si es chismoseando y murmurando como ganas la popularidad, la gente pensará: “si esta persona dice mentiras de alguien por pelear con esa persona, ¿Como será entonces conmigo?”; si algo de lo que tú dices es verdad, pero con eso afectas la fe de otra persona, es mejor que no le digas nada. Si le vas a provocar un pensamiento negativo a otra persona con lo que le vas a decir, aunque sea verdad, es mejor que no le digas nada; debes ser una persona honorable y justa a la hora de hablar. Cada palabra que dices, se convierte en semilla a nivel espiritual y esto afectara tu vida, para bien o para mal, sea tarde o sea temprano. 

2-. Soberbia.
      La soberbia es ese punzón que el diablo te pone para creerte mas que otros, para tomar en poco a otras personas, para creer que solo tu lo puedes hacer, es el punzón que te hace pensar que sin ti el mundo se ve vacío, es el punzón que te hace pensar que si te vas de la iglesia, esta se va a acabar. Dios es el altísimo, el no depende de ninguno de nosotros (Daniel 4: 28-37). Lo mejor que puedes hacer no es abortar a tu bebe, sino dejar de fornicar es decir de tener relaciones sexuales sin estar casada o casado; la vida no es propiedad de ninguno de nosotros, es propiedad de Dios. Debes ser humilde: sede el puesto, permite a otro entrar en un lugar primero que tu; no te dejes pinchar de la soberbia, Dios no necesita de ti… eres tu el que necesita de Dios. Aunque tus autoridades fallen (padres, jefes, profesores, pastores, lideres, etc.) y sean injustos en sus palabras, no debes hablar mal de ellos; debes recordar que es Dios quien esta por encima de todas las autoridades y será él quien de testimonio de ti. 

3-. No admitas el temor.
      Esto es un mandato de parte de Dios (ver Josué 1, 6-9). ¿Cuales son las razones por las que hay miedo? Una de las razones: El desorden. Jesús dijo “cuando vayas a hacer una torre, siéntate a hacer los cálculos”. Tienes que sentarte a reflexionar, porque después de una idea debe haber reflexión. Los peores errores son cuando se nos ocurren cosas y de una las vomitas de tu boca; solo acertaras cuando tienes las ideas, reflexionas sobre ellas, consultas opiniones (al sabio, no al necio), y ahora si debes hacerlo. La oración es importante en las decisiones: quieres una novia, una carrera, cualquier anhelo de tu vida, debes hablar con Dios y pedir su orientación; Dios tiene planes y se van a cumplir SOLO si tú también tienes planes.

sábado, 18 de octubre de 2014

LA ALEGRIA DEL CRISTIANO

                                                                                         LA ALEGRIA  DEL CRISTIANO

       La palabra alegría deriva del  latín alicer o alecris, que significa "vivo y animado". Es una de las emociones básicas, junto con el miedo, la ira, la tristeza y la sorpresa.

    También se puede definir como el estado interior fresco y luminoso, generador de bienestar general, altos niveles de energía y una poderosa disposición. La alegría es una emoción, la acción constructiva, que puede ser percibida en toda persona, siendo así que quien la experimenta, la revela en su apariencia, lenguaje, decisiones y actos. La tristeza es la emoción contraria.

      La alegría ciertamente es una necesidad fundamental del ser humano. El anhelo de experimentar la alegría está tan arraigado en el corazón del hombre como la búsqueda de sentido a la propia existencia. La misma experiencia cotidiana así nos lo demuestra. Es por ello que tantos buscan infructuosamente esta alegría en las múltiples ofertas de la cultura de muerte. El consumismo, la búsqueda desordenada del placer por el placer, de lujos, riquezas y confort, la ambición del poder, el hedonismo, etc., son tan sólo algunos signos de lo que el mundo nos ofrece como sucedáneos a nuestra necesidad de verdadera alegría.

     La vida cristiana y la alegría son dos realidades íntimamente unidas ya que nace de la opción fundamental de Cristo Jesús, es fruto de una experiencia de fe en El y de comunión con Aquel que es Camino, Verdad y Vida (Jn 14, 6), que me muestra cuál es el sentido de mi vida en el mundo, la grandeza de mi destino.

    
El Evangelio es, ante todo, un mensaje de alegría, pues se trata de una Buena Noticia: estamos invitados a vivir el amor y es posible vivirlo aquí y ahora porque Cristo Jesús nos amó primero y nos muestra el verdadero significado y alcance del amor invitandonos a vivirlo. La auténtica alegría es un primer efecto del amor. Y este amor, el mismo amor de Cristo, ha sido infundido en nuestros corazones por el Espíritu Santo (Rom 5, 5). Por eso afirma San Pablo que el fruto del Espíritu es la alegría (Gal 5, 22).

     La alegría es un signo presente en la existencia cristiana. Nuestra alegría testimonia la profundidad de nuestro compromiso con el Plan divino. Quien vive su fe con tristeza y abatimiento, no ha comprendido el núcleo del mensaje nuestro hermano Cristo Jesús.

     En la Anunciación-Encarnación, el ángel invita a María a vivir la alegría mesiánica: "Alégrate, llena de gracia..." (Lc 1, 28). María se llena de gozo en el Señor pues el Mesías nacerá de Ella por obra del Espíritu Santo. El cántico del Magníficat es una hermosa expresión de alegría humilde, limpia, transparente, profunda. María exulta de gozo "en Dios mi salvador porque ha hecho en mí grandes maravillas" (Lc 1, 47.49). Cuando María y José presentan al niño en el templo, tanto el anciano Simeón como Ana se gozan en el Espíritu ante la presencia del Reconciliador (Lc 2, 29-38).
El Señor Jesús llama felices a los discípulos porque "vuestros ojos ven y vuestros oídos oyen" (Mt 13, 16), es decir, porque ellos han acogido la Buena Nueva, porque están abiertos al mensaje del Señor. En el momento de la Transfiguración, ese encuentro íntimo con el Señor mueve a Pedro a exclamar: Señor, qué bueno es estar aquí (Mt 17, 4). Sólo el Señor Jesús puede ofrecer la alegría que nadie nos podrá arrebatar (Jn 16, 22).
     

viernes, 17 de octubre de 2014

LA FIDELIDAD A DIOS

                                                                                                             LA FIDELIDAD A DIOS.

     Cuando hablamos de la fidelidad se enlazan terminos como: lealtad, nobleza, honradez. Y es que aunque abarcando una mayor riqueza de significados, algo tiene de cada uno de ellos. Ella nos evoca, por ejemplo, la actitud de quien cumple puntualmente un compromiso adquirido, o la del amigo verdadero con quien siempre se puede contar y que no nos defrauda ni en las buenas ni en las malas.
Siempre que se trata de fidelidad, se supone la existencia de un pacto, una alianza, de un compromiso contraído por dos partes. Este puede ser explícito, como es el caso de un contrato legal, por ejemplo; o implícito, como el compromiso que supone toda amistad verdadera.

Fidelidad a Dios NO es:

1. Echarle la culpa a Dios por esos problemas como si surgieran de Dios. Se trata más bien de comprender la situación de esos problemas, sus causas y las personas involucradas.

2. Tampoco se trata de aguantar en silencio humillaciones, maltratos, insultos y cosas que denigran la dignidad de la persona.

3. No se trata de orar a Dios y no poner manos a la obra pensando que Dios resolverá mágicamente esos problemas.

4. No consiste en ser indiferente a dichos problemas y permitir que crezcan, creyendo que somos ajenos a los mismos.

5. Fidelidad no es creerse como el “bueno”, pensando que los demás son los “malos” solo porque no practican los sacramentos o no piensan como yo en temas de religión u otras áreas.

Fidelidad a Dios SÍ es:

1. No dejar de orar a Dios, acudir a Él para pedir y dar gracias, pero también para ofrecer la propia vida y empeñarla a poner un granito de arena para la solución de dichos problemas.

2. Armarse de valor y tomar las decisiones necesarias que se encaminan a construir los valores del Evangelio como: la paz, la comprensión, el amor, la reconciliación, el respeto, la justicia, etc.

3. No dejar que una situación que lleva al odio y la venganza crezca y dejar que la inercia social o familiar siga sin más.

4. No evadir los problemas pensando que se resolverán solitos, y dejarnos vencer por el miedo, la apatía y la impotencia.

5. Defender la dignidad propia y la de los hijos.

6. Ser crítico y autocrítico, reconociendo los errores ajenos y los propios en equilibrio.

¿Qué esperar para ser fiel a Dios?

jueves, 16 de octubre de 2014

LA SEMILLA DE MOSTAZA.

                                                                                    JESÚS Y SU EJEMPLO DE LA SEMILLA.

    Nuestro hermano Jesús es tan sabio que quiere mostrarte a través de la imagen de la semilla de mostaza  cómo es la acción de la gracia en el alma: así como cuando un hombre echa una semilla en tierra, y sin que sepa él de qué manera, la semilla germina y termina por dar fruto, así la gracia divina, depositada en el alma por el bautismo sacramental, germina en esa tierra agreste que es el corazón del hombre, para luego dar frutos de vida eterna.

      Por otro lado, así como no es igual un campo o un terreno sin cultivar, en donde crecen todo tipo de malezas y de plantas silvestres que solo dan frutos pequeños, agrios, amargos, que no satisfacen el apetito ni mucho menos calman el hambre, así también, en un alma en la que no existe la semilla de la gracia, en la que no se la cultiva por la oración, la penitencia, la mortificación, los frutos espirituales que de esta alma se recogen, son todos amargos y de agrio sabor: impaciencia, enojo, rencores, pereza, orgullo, ausencia de caridad para con el prójimo más necesitado.Todos estos frutos, amargos y agrios, crecen en el corazón en donde no se encuentra la semilla del Reino, que es la gracia de Dios.

      Por el contrario, allí donde esta semilla es sembrada y en donde es cultivada por la mortificación, la oración, la caridad, la compasión para con el más necesitado, florecen todo tipo de virtudes humanas y celestiales, sobrenaturales: caridad, bondad, mortificación, humildad, sencillez, sacrificio. De esta manera, el corazón del hombre se parece no ya a un campo sin cultivar, lleno de arbustos silvestres, de malezas, y hasta de alimañas: por el contrario, se parece a un prado florido, en donde crecen todo tipo de hermosas flores y de árboles frutales de toda especie, cargados de dulces y sabrosos frutos; un prado en donde no hay alimañas ni fieras salvajes –la impaciencia, el enojo, la ira-, sino pacíficos animales que retozan alegres –la humildad, la paciencia, la caridad.

      “El Reino de Dios se parece a un grano de mostaza” (cfr. Mc 4, 26-34). Jesús compara al Reino de Dios a un grano de mostaza: así como el grano de mostaza es pequeño en su inicio, ya que es una semilla, y luego se convierte en un árbol tan grande que hasta los pájaros anidan en él, así el Reino de Dios es pequeño como una semilla en sus comienzos y luego crece hasta volverse grande como un árbol.

      El grano de mostaza es la figura gráfica con la cual Jesús compara al Reino de Dios pero, ¿qué es el Reino de Dios?

     
      El Reino de Dios es la gracia de Dios en el alma: la gracia de Dios es una participación a la vida de Dios Uno y Trino, que comienza en el momento del bautismo y que se hace más intensa y viva por medio de la fe; en sus inicios esta participación es pequeña, pero luego se hace más grande a medida que la persona crece en la vida de la fe; a medida que la persona crece en la gracia y en la fe, el Reino de Dios se acrecienta cada vez más, hasta quedar configurada en su alma la imagen de Jesucristo, Hijo de Dios. La semilla de mostaza es entonces uno de los elementos de la parábola, y es la gracia de Dios que configura al alma con Cristo.

      “El Reino de Dios se parece a un grano de mostaza”. Por la comunión, recibimos a Jesucristo, Fuente de la Gracia, Gracia Increada, que hace crecer al alma en la gracia; junto a Él vienen las Personas del Padre y del Hijo, que hacen nido en el corazón en gracia.

       “El Reino es como un árbol donde anidan los pájaros” (cfr. Lc 13, 18-21). El Reino de los cielos es como un grano de mostaza: siendo éste inicialmente pequeño, luego crece de tal manera, que se convierte en un frondoso árbol, en donde los pájaros del cielo van a hacer nido en sus ramas. Es la idea de algo que, siendo muy modesto y pequeño al inicio, luego crece de forma desmesurada: una semilla aumenta su tamaño cientos de miles de veces hasta convertirse en un árbol, y es tan grande, que da lugar a que los pájaros del cielo aniden en él.

      Esta figura puede aplicarse al alma sin la gracia divina, y con la gracia divina: sin la gracia, el alma es pequeña, insignificante, como pequeño e insignificante es un grano de mostaza, lo cual quiere decir que posee únicamente su limitada y mortal vida humana: conoce, ama, actúa y vive con la estrechez de su naturaleza humana; por el contrario, con la gracia divina, el alma se agiganta de forma desmesurada, puesto que comienza a participar de la vida divina, y así el alma es divinizada por la gracia, de modo tal que deja de vivir una vida puramente humana, para comenzar a vivir, ya desde esta tierra, una vida divina, celestial y sobrenatural.

    Pero si el grano de mostaza que se convierte en árbol es el alma humana en gracia; ¿qué representan los pájaros que anidan en sus ramas? ¿Quiénes son estos misteriosos pájaros del cielo? ¿Qué representan, qué simbolizan, estos misteriosos pájaros que anidan en el árbol, el alma que participa de la vida de la Trinidad?

      Los pájaros del cielo, que hacen nido en las ramas del árbol, representan a las Tres Personas de la Trinidad, que inhabitan en el alma en gracia: así como los pájaros encuentran su reposo y su contento en las frondosas ramas, y demuestran su contento con su trinar, así las Personas de la Trinidad encuentran su reposo y su contento en el alma en gracia, y lo demuestran comunicándole algo más grande que el canto de un pájaro, y es la vida y el amor divinos.

      Las aves misteriosas que anidan en el árbol representan a la Trinidad de Personas, que moran en el alma en gracia.

       Si el alma se agiganta por la participación en la vida de Dios Uno y Trino, el pájaro que hace su nido en el árbol representa a la misma Trinidad, que viene a hacer morada en el árbol, en el alma que ama a Dios: “Si alguien me ama, Mi Padre y Yo vendremos a Él y haremos morada en Él”.

miércoles, 15 de octubre de 2014

LA MINISTRACION

                                                       
                                                            LA MINISTRACIÓN.

     La palabra ministración se origina del griego diakonía, que significa: servicio, contribución, ayuda o asistencia (Strong 1248). De allí, que es una ayuda para la limpieza, liberación (de ataduras), restauración y prosperidad, es decir, el perfeccionamiento del ser integral: espíritu, alma y cuerpo (1 Ts. 5:23). Es importante recalcar que es un proceso, ya que existen áreas en la vida del cristiano que deben ser rendidas al Señor, para caminar agradablemente delante de Él. Dichas áreas impiden y atan su desarrollo espiritual (Jn. 11:43-44). Sin embargo, el Señor provee los medios para ser libres de todo lo que estorbe ese perfeccionamiento.

     ¿Cuales  son las facetas de la ministración?

1-.  Oír, 1 Samuel 1:12,17. La persona que se ministra muchas veces necesita que solamente se le escuche cuando expresa su condición.
2-.  Consejería, Rut 3:1-6. Es necesario aconsejar conforme a la Palabra de Dios (1 P. 4:11), a quien se ministra para ayudarlo a salir de su problema; para ello es importante que la oveja sepa escuchar (Ro.10:17), para alcanzar su sanidad.
3-.  Re-entrenar el alma, Salmos 103:2. Básicamente es una orientación (Ef. 4:28-32), para entrar a un
proceso de reprogramación del alma, para Dios.
4-.  Liberación, Marcos 1:34. Cuando la persona abre puerta en su alma a demonios y espíritus inmundos, su alma puede ser atacada de diferentes formas para hacerla caer en un proceso de degeneración, que sino se ministra a tiempo, su fin es la muerte espiritual. Los pasos del proceso de degeneración son:
  •  Opresión: Causada por espíritus inmundos que manipulan los sentimientos, pensamientos y emociones activando recuerdos, miedos y problemas pasados (1 S. 16:14).
  • Obsesión: Pueden ser ideas (malas) fijas que impiden la entrada de ideas "buenas" (1 S. 16:23).
  •  Compulsión: El enemigo puede llegar a tener control de la mente, sentimientos, voluntad y puede producir alucinaciones o delirios (Jue. 16:16).
  • Posesión: Se da en los inconversos y en la persona que ha apostatado irreversiblemente, ya que los demonios toman el cuerpo, alma y espíritu (1 S. 18:10).
     Únicamente es por el poder de Dios y la guianza del Espíritu Santo que en algunos casos se muestra la necesidad de liberar a la persona.

¿Cómo ministra Dios?

1-.  La Sangre de Cristo, Hebreos 13:12; 1 Pedro 1:2. Derramada para salvación del espíritu y rociada para la restauración del alma.
2-.  El bautismo en agua, Romanos 6:3-6. Es la primera ministración al alma. El hombre viejo es reducido a la impotencia, como Goliat, con el golpe de la piedra lisa en la frente, (1 S. 17:49), que se debe destruir en el proceso de la vida diaria (1 S.17:51).
3-.  La Mesa del Señor o Santa Cena, 1 Corintios 11:23-26. Fortalece, sana y da vida, cambiando la
genética.
4-.  La Palabra, Juan 15:3. Libera y limpia por el poder de Dios que obra a través de ella.
5-.  La alabanza ungida, 1 Samuel 16:16, 23. Libera.
6-. La prueba y el sufrimiento, Job 42:1-6; Santiago 1:12. Descubre lo oculto del corazón para ponerlo a los pies del Señor.
7-.  La comunión, 1 Juan 1:7. Por medio de la cual andamos en la luz y por la sangre de Cristo que limpia de pecado.
8-. La Confesión, Proverbios 28:13. Indica que el que encubre su pecado no prosperará, más el que lo
confiesa y se aparta alcanzará misericordia. (Es confesar a Dios en tú adoración, oración, comunión  de manera que él vaya destruyendo toda atadura, acusación o tentación que quiera hacer caer de nuevo al cristiano.)

jueves, 9 de octubre de 2014

DIOS TIENE UN PROPOSITO CONTIGO


   Dios tiene un propósito contigo,  su principal plan para tu vida es que le reconozcas como Señor y Salvador personal de tu vida (Romanos 10:8-10). Segundo, que para que el cumplimiento de los propósitos de Dios se realicen en tu vida, hoy tiene que haber una sepultura. Tiene que morir completamente tu “YO”, tu “voluntad” y con ella tus anhelos. Sobre todo permitirle al Señor que te brinde dirección total sobre tu vida para que verdaderamente experimentes su bendición, la bendición para aquellos que realizan sus propósitos de Dios.

LA PATERNIDAD

    Dios entra en una relación intima con todo persona que ha aceptado a Cristo como Señor y Salvador personal, y en base a eso le adopta como su hijo (Juan 1:12). Cuando recibimos a Cristo pasamos a formar parte de la familia de Dios.
   Como creyentes necesitamos recibir a Dios no solo como Señor y Salvador, sino también como Padre, y aprender a vincularnos con Él como hijos. En pocas palabras, La paternidad divina es una de los grandes privilegios y beneficios que nos provee la obra de Jesucristo.“Miren con cuán grande amor nos ha amado el Padre para que seamos llamados Hijos de Dios… Amados, ahora somos Hijos de Dios” (1ra. Juan 3:1-2)